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Apr 26, 2026 10:29
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Speaker 1 (videoplayback)
María Reymondez. El club de la calceta. Para Herminia, por la calceta, y para Vic. Por la vida que nos queda. Para las dos porque nunca es demasiado tarde. Para coger los puntos sueltos. A todas las mujeres que, ante tanta violencia, no reaccionan con violencia. Resumen.
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Speaker 2 (videoplayback)
Seis mujeres muy diferentes entre sí asisten a clases de calceta, un lugar donde convergen sus frustraciones pero donde, al mismo tiempo, toman conciencia de su situación y de la necesidad de superarla. A través de un espacio tan tradicionalmente femenino como la calceta, María Reymóndez da la voz a estas mujeres que, desde sus diferencias, consiguen encontrar en la unión la fuerza necesaria para sobreponerse a un presente que las niega o menosprecia.
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Speaker 2 (videoplayback)
Con un estilo ágil que hace de la lectura una experiencia entretenida y, a veces, incluso hilarante, la autora de El Club de la Calceta nos ofrece una novela que, tras la sorpresa que causa, hace emerger una profunda reflexión y revisión sobre la condición femenina.
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Speaker 1 (videoplayback)
Inspiradas en la figura liberadora de la tía Davinia, Matilde, Ansos, Rebeca, Elvira, Luz y Fernanda nos hacen partícipes de su historia desde un multiperspectivismo que deshace los hilos de una sociedad machista. Prólogo. Les aseguro que todos estos casos tienen relación entre sí. El individuo en cuestión vuelve a revolver los papeles varios que tiene desde hace media hora encima de la mesa del despacho de la comisaría.
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Speaker 1 (videoplayback)
El policía de servicio lo mira incrédulo. Vuelve a echarles un vistazo, despacio. Nuevo accidente en la construcción. Redacción, un trabajador de la construcción fallece al precipitarse desde el quinto piso del edificio en el que trabajaba. Todos los indicios apuntan a un nuevo caso de imprudencia por parte del trabajador y a la falta de medidas de seguridad apropiadas.
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Speaker 1 (videoplayback)
FZR, de 36 años, se encontraba solo en el momento del accidente. La empresa contratista será investigada por el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales para esclarecer las causas de los hechos. Un accidente laboral como los que tantas veces suceden. Indio Memoriam. Los compañeros del Colegio de Abogados de la provincia de Pontevedra queremos manifestar nuestro dolor por la inesperada pérdida del compañero y amigo José Manuel Barroso Vázquez.
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Speaker 2 (videoplayback)
Aunque alejado de la profesión desde hace algunos años debido a su trabajo de reclutador de personal para una importante empresa, José Manuel contribuyó durante muchos años al desarrollo de nuestra profesión y desde este boletín queremos acompañar a su familia en estos duros momentos. Una de esas horribles notas de pésame por un tipo bien colocado en la sociedad. Extraño atraco se salda con una víctima.
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Speaker 2 (videoplayback)
A las 21.30 horas de ayer se produjo un intento de robo en unos conocidos almacenes de la Plaza de América. El encargado de la tienda, F. Majestad R., de 35 años, falleció cuando se disponía a cerrar la puerta de la parte posterior de su establecimiento y fue atacado por el asaltante, al parecer de baja estatura, con un objeto contundente hasta provocarle la muerte.
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Speaker 1 (videoplayback)
A pesar de eso, el ladrón no se llevó ninguna pieza de la tienda, pero sí descosió gran cantidad de ropa femenina. Este hecho lleva a la policía a sospechar que se trate de un perturbado mental y ya se han detenido algunos sospechosos. Un hecho curioso sin más. Fallece conductor de bus urbano de regreso a la central. Redacción, en la noche de ayer el conductor de autobús urbano L. Don Alteza falleció al accidentarse el bus que conducía de regreso a la central.
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Speaker 1 (videoplayback)
El accidente, aún sin esclarecer, sucedió sobre las 22.45 de la noche ya en las proximidades de la central. Al parecer, el vehículo intentó evitar un obstáculo y, como resultado de la maniobra, dio contra un muro de hormigón que protegía la banda derecha de la vía. El autobús circulaba totalmente vacío en aquellos momentos. De nuevo un accidente. De tráfico, además, con el montón que hay.
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Speaker 1 (videoplayback)
Muere ahogado al tratar de ayudar a una discapacitada. Redacción, en el mediodía de ayer se produjo un accidente en el muelle ocupado por la empresa Prodeco en el puerto de la ciudad. Uno de los ingenieros jefes de la empresa, P5Z, realizaba una visita con una cuenta cuando esta, discapacitada, perdió el equilibrio y estuvo a punto de caerse al agua.
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Speaker 2 (videoplayback)
Al intentar evitar la caída, P5Z se precipitó al mar, sin que nadie pudiese asistirlo, pese a los intentos del acompañante de llamada.
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Speaker 1 (videoplayback)
la atención de diversas personas. El fallecido fue rescatado por el equipo de vigilancia marítima del puerto ya cadáver. Aparentemente, en la caída recibió un golpe en la cabeza, lo que impidió que pudiese nadar hasta la orilla. Tantos accidentes, que pasan sin más, por eso son considerados accidentes. Anda que no habían visto ellos en la comisaría incidentes de ese tipo. A la gente la verdad es que no se le puede dejar leer el periódico.
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Speaker 1 (videoplayback)
Luego piensan que es la Biblia. Y de la tele ya mejor ni hablar. El policía vuelve a mirar al individuo de mediana edad y ojos desorbitados. No sé con lo que hay que tratar en esta profesión y lo mal pagada que está. Tienen que hacerme caso. Dejarán irse libres a unas asesinas. ¿Por qué son asesinas? Yo lo sé. Lo planificaron todo como ovejas, se hicieron lobos.
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Speaker 1 (videoplayback)
Si no las detienen habrá que tener cuidado con ellas. Otras pueden tomar ejemplo, esto lo dice Bajito, lo que le da aún más sensación de locura. Mire, si tiene alguna prueba, venga y denuncie, con nombres y apellidos, la paciencia se le está acabando. El individuo parece darse por aludido. Se resigna a no conseguir nada por esta vía. Se levanta, recoge los recortes del periódico, y camina hacia la puerta.
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Speaker 1 (videoplayback)
Justo antes de salir se da la vuelta y, levantando un dedo, le dice. Usted andese con ojo, no se ponga en su camino. Y si lo hace, que sea para bien. Desde luego no se puede perder tanto tiempo con perturbados. Elástico. Nuevo accidente en la construcción. Redacción, un trabajador de la construcción fallece al precipitarse desde el quinto piso del edificio en el que trabajaba.
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Speaker 2 (videoplayback)
Todos los indicios apuntan a un nuevo caso de imprudencia por parte del trabajador y a la falta de medidas de seguridad apropiadas. FZR, de 36 años, se encontraba solo en el momento del accidente. La empresa contratista será investigada por el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales para esclarecer las causas de los hechos. Todo empieza siempre en una laguna.
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Speaker 2 (videoplayback)
Ahí está ella nadando, las aguas azules con algas bailando en el fondo, la sombra de los árboles, el viento fresco luego, poco a poco, empieza a flotar y flotar y flotar hasta salir volando del agua y subir por encima de la laguna y de los árboles. Vuela, vuela y vuela con una estúpida sonrisa de felicidad en la cara hasta que suena el despertador y vuelve a caer de repente en una cama dura y en un cuerpo sólido. Y tan sólido.
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Speaker 2 (videoplayback)
Hoy vuelve a tener ese estúpido sueño que no sabe de dónde saca porque seguro que las algas son repugnantes y pegajosas como nadie puede imaginarse, y necesitarían una buena mano de desengrasante para quedar como nuevas. Así que no cree que le gustase. Tal vez en todo el asunto ese del sueño hay una reminiscencia a un pasado remoto, a cuando sus padres tenían el bar en la aldea y ella tal vez fue a bañarse alguna vez al río. Pero no lo tenía claro.
8:21
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Speaker 1 (videoplayback)
Eso le quedaba demasiado lejos ya. Toca levantarse. Despertar a Manuel. Manuel, arriba. Gru deja de chillar, pesada Joer, y sigue la lista mientras se pone en pie. Voy a poner la radio y prepararle la bolsa mientras se ducha. Luego me toca ducharme a mí, él ya estará fuera. Y después de pensarlo, comienza.
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Speaker 1 (videoplayback)
Hoy tiene también ese zumbido en la cabeza que no presagia nada bueno, lo sabe muy bien. Seguro que es por el maldito sueño. Sabe perfectamente lo que puede pasar, pero no tiene tiempo para pensarlo. Ya está en la cocina, dispuesta a toda velocidad. Ahora a cortar el pan. Me ha quedado bien igualado. Dos lonchas de jamón por encima, dos por debajo, por encima la tapa. ¿Dónde está el papel albal?
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Speaker 1 (videoplayback)
Aquí, en su sitio, claro. Oye, Matilde. ¿Qué le has puesto al maldito bocadillo hoy? ¿No será otra vez jamón? Claro. ¿Qué te den? Estoy de jamón hasta los mismísimos. Una bolsa de plástico, una de las pequeñas, de las que me dan para meter el panecillo, son el tamaño adecuado. Ahí está. Ah, tengo que contestarle a Manuel.
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Speaker 3 (videoplayback)
Hasta que no acabemos el jamón no habrá otra cosa. Pero, será desgracia. Tener una mujer que es peor que un reloj. ¡Hostia!
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Speaker 2 (videoplayback)
que tenías que haberte hecho controlador aérea, o contable, que lo tuyo son las matemáticas, ya lo decía yo. Comida preparada, me toca ducharme. ¿Cómo voy de tiempo? Bien, bien, en la hora justa. Siguiendo su ritmo calculado, recoge las cosas de la habitación, la ropa que le toca, y se dirige al baño. Todavía no ha acabado de quitarse la bata y ahí está. Oh, no.
10:30
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Speaker 1 (videoplayback)
Sabía que iba a ser un día de esos. Menos mal que la puerta de la entrada ya se ha cerrado y están a solas las dos. Buenos días, Descastada, que no hemos dormido juntas. En casa nadie quería hablar de la tía Davinia. Claro, se sabía que era la hermana mayor de la abuela. Y que según todo el mundo era mejor no hablar de ella.
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Speaker 1 (videoplayback)
Solo había visto una foto suya una vez, una de esas antiguas medio pintadas, en la que parece ser que el fotógrafo casi tuvo que mandar hacer una cámara a medida. Nadie quería contar nada y al mismo tiempo no les quedaba más remedio que mencionarla, ya que en ella parecía estar sentado el precedente de las dimensiones de Matilde. Todas las demás mujeres de la familia eran normales. Y ella andaba un poco intrigada.
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Speaker 3 (videoplayback)
Lo único que sacaba de la familia era que Davini había sido una mujerona, un caballo, una ballena. Y muy, muy rara. Mejor dejarlo estar así. Decían especialmente la abuela y su madre. La de Matilde. Suerte que has tenido de no conocerla, que tú eres débil de carácter y seguro que acababas mal. Pero ¿cómo que era rara? Preguntaba Matilde de niña siempre que podía. Rara, niña, rara.
11:53
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Speaker 3 (videoplayback)
¿Cómo va a ser? Replicaba la madre. Déjalo, ya. Decía la abuela mirando a Matilde con preocupación. Pero ella era grande como yo, ¿verdad? Volvía a preguntar ingenua Matilde. Lo del tamaño no es tan importante. Eso puede arreglarse. Pero lo de ser rara no. Tú, y ahora la abuela se dirigía a Matilde, sé buena y trabajadora. Ya verás cómo así encuentras un buen marido.
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Speaker 1 (videoplayback)
Y la madre, dándose cuenta de su desgracia, le insistía. —Haz caso a la abuela, E.H., Matilde. —Venga, ponte a hacer algo que ya está bien de palique. —Buenos días, tía Davinia, le contesta Matilde educada.
12:43
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Speaker 1 (videoplayback)
Delante del espejo está nuevamente esa mujer, tan grande como ella, con esos dos moños uno a cada lado de la cabeza, como unas ensaimadas, y ese vestido hasta los pies que lleva siempre. A Matilde a veces le han entrado ganas de decirle que a ver si se cambia de ropa, pero como no le dé la suya, mal lo tiene. Y no sabe si será del gusto de la tía Davinia. A ver, ¿hoy qué tienes que hacer? Pues tengo que ir a limpiar un par de casas.
13:13
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Speaker 2 (videoplayback)
Primero. No, no. No pregunto eso, le contesta molesta la tía Davinia. ¿Alguna vez podrías pensar algo, no? Eso siempre se lo dice al empezar. Y ella siempre le contesta que sí, que piensa cosas, en las camisas que tiene que planchar, en lo que va a hacer de comida, en el suelo por fregar. Tía, ya sabe usted que...
13:40
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Speaker 2 (videoplayback)
Sí, sí, las camisas, la comida, el suelo todo eso. Serás boba. Piensa algo, diantre, que se te va a infestar el cerebro de tanto limpiar. Y otra cosa no tendrás, pero tiempo para pensar como yo, que me tocaba ir con las vacas casi siempre. Es lo mismito. Que cuidar unas vacas no ocupa tanto tiempo. Mucho menos la escoba. ¡Ay!
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Speaker 1 (videoplayback)
Tía, que las cosas son mucho más complicadas en los tiempos de ahora. Hasta pareces una vieja cuando hablas. Me lo vas a decir a mí, que llevo un montón de décadas muerta. ¡Qué pesada de chica! Nunca mejor dicho. Y se ríe de su ocurrencia. Somos un par de pesadas. Está el aspirador, los cristales que limpiar, muebles por todas partes. ¿Tú qué sabrás de cómo se vivía antes?
14:39
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Speaker 2 (videoplayback)
¿O acaso has ido al pasado? Bah, cuánta palabrería. Si no fuese por mí no sabrías nada. Venga, espabila. Hoy voy a ir contigo a ver cómo de complicada se ha puesto la vida. Ay, no, eso era lo peor que le podía pasar. Tener a la tía...
15:00
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Speaker 2 (videoplayback)
avinia todo el día como un taladro en la cabeza. Terrible. Mejor concentrarse en la ducha y en hacer la cama. Venga, te espero fuera. Que aún necesitas algo de intimidad. Que, considerada soy, para mis años. Y se echa a reír nuevamente. Con esa caja torácica casi parece un trueno. Pero no lo hace por maldad, claro. Son cosas del tamaño.
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Speaker 1 (videoplayback)
Matilde desearía que esta mujer se callase. Y no solo durante un rato. No es que tenga nada en contra de ella, solo que habla y habla y habla y en algún momento tiene que escucharla, incluso sin querer. Es inevitable. Si por lo menos contase cosas del pasado, como en una película, entonces estaría bien. Pero tiene la costumbre de relacionarla siempre con su propia vida, con la de Matilde, como si no le llegase la propia para vivir.
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Speaker 1 (videoplayback)
Yo te digo que porque entonces no había visto más mundo que el que me andaba a mí por la cabeza, le dice mientras Matilde va colocando el camisón debajo de la almohada, si no, montaría un circo y me haría rica. La mujer giganta. O por lo menos un puesto en la feria. Eso sí que tú aún lo tienes más fácil, con el marido ese que tienes, que parece un ratón, y vuelve a echar la carcajada, claro. Sí que haríais un buen circo.
16:30
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Speaker 1 (videoplayback)
Matilde piensa por un instante en Manuel. Solo un poquito, no pasará nada. La suya no fue nunca lo que se dice una historia de amor. Manuel trabajaba en aquella gasolinera de la esquina por la que Matilde pasaba todos los días, y, como no, era uno más de los que le dedicaba miradas curiosas. Pero con la diferencia de que él también las recibía a menudo para sí, porque era especialmente pequeño, pobre.
16:58
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Speaker 1 (videoplayback)
Y a Matilde le entraron ganas de abrazarlo, desventurado él, tan diminuto. Además estaba un poco harta ya de que nadie la mirase si no era para comprobar que usaba tamaño extra grande de todo. Donde estaban aquellas noches de salir y que alguien te sacase a bailar y te diese un beso al llegar a casa como en las películas. Y las historias que contaban sus primas de pretendientes diversos. Seguía sin comprender por qué a ella nunca le pasaba nada de eso.
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Speaker 1 (videoplayback)
Ella venga a limpiar casas sin más. Así que un día decidió hablar con el bendito enanito de la gasolinera. Lo incluyó en su lista de cosas por hacer, no fue difícil. Solo tuvo que acercarse a él y preguntarle qué tal estaba. Cosas de la educación. Y fue la única vez que alguien le dijo si quería ir por la noche a dar una vuelta, al acabar el turno de él. Por supuesto, ni lo dudó. Ya no había más que pensar.
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Speaker 1 (videoplayback)
A mí todos los hombres me han parecido siempre despreciables. Con sus pretensiones pequeñas. Yo prefería ponerme en el campo y pintar en el cielo, y reflexionar sobre las cosas. La desgraciada de tu abuela, la muy ruin, seguro que echó al fuego todas mis cosas, la interrumpe la tía Davinia, que sigue con su letanía. No tengo ni idea de lo que pudo hacer la abuela. Claro, ya, ¿qué vas a tener?
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Speaker 2 (videoplayback)
Un día debería aparecerme por la casa y darle un buen susto. Eso sería lo mejor. Pero ahora estoy ocupada contigo, qué buena falta te hace un poco de apoyo del más allá. ¡Ay! ¡Qué mujer! ¿Estás lista? Nos vamos. Claro, es hora. Como si a mí el tiempo me importase. Ríe de nuevo la tía Davinia. No hay nada que hacer, no puede evitarlo.
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Speaker 1 (videoplayback)
Es solo poner un pie en la calle y ya la tía Davinia comienza con otro de sus temas favoritos. Diablos. Esta ciudad está llena de ruido. Y tú ni te das cuenta, ala, todo para adelante, siempre pensando en el trabajo. Hay ruido por los coches, claro. Es una ciudad más grande que la aldea de la que viene usted, tía Davinia. Lo que hay que oír. Soy vieja y estoy muerta, pero tan tonta no llego a ser.
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Speaker 1 (videoplayback)
Ya sé que hay ruido por los coches y que es una ciudad grande. Pareces un libro de esos para niños. Entonces usted sabe leer. Matilde casi se arrepiente de su curiosidad, sabe que ha desatado nuevamente algún tema dentro de esa caja de discursos venidos del más allá. ¿Cómo voy a saber? ¿Crees que me dieron estudios? ¿Qué va? Lo único que sabía en mi época era escribir una D para bordar en mi ropa y cosas de esas. Pero aprendí.
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Speaker 1 (videoplayback)
Y luego. Contigo, tonta. Yendo contigo a la escuela. Ventajas de estar muerta. No hay que pagar billete en el bus ni entradas para el teatro. Claro que como tú al teatro nunca vas. Me podías llevar algún día. Matilde piensa que podía ir ella sola, que para algo está muerta.
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Speaker 1 (videoplayback)
Luego se da cuenta de que la presencia de la tía Davinia ya empieza a hacerle efecto, que no hace más que pensar en cosas que no interesan, que no se concentra en el trabajo y en las cosas que le quedan por delante. Eso es malo. Malo. Ya sabe cómo va a acabar el día. Tiene que volver al cauce. Cierra los ojos y pone cara de esfuerzo. Ya sé lo que estás pensando, carapavo.
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Speaker 1 (videoplayback)
Pues no, no puedo ir a ningún sitio sin ti, para mi desgracia. Tengo esta penitencia que cumplir. Ni que hubiese hecho nada para merecerla. Pero ya ves, eso de que después de la vida viene la justicia no es para creérselo. El caso es que, como te iba diciendo, aprendí a leer y a escribir contigo, en la escuela, cuando eras pequeña. Bola de grasa, morsa, ballena, vaca, foca.
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Speaker 1 (videoplayback)
La escuela. Matilde intenta cerrar los ojos con más fuerza para ver si así se le pasa esa náusea del recuerdo de la escuela. Un edificio de ladrillo, los pupitres verdes, maestros con gafas. Hay que cambiarle el pupitre, que en este ya no cabe. Es una monstrua. ¡Ay, ay, no quiere pensar en eso! Concéntrate, Matilde. Concéntrate en el camino hasta la primera casa.
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Speaker 1 (videoplayback)
¿Qué tienes que hacer en ella? Limpiar el portal y las escaleras. Llevo la llave del armario de las cosas de la limpieza. Sí. Venga, que hay que limpiarlo todo bien. Si les hubieses dado una buena zurra, la pesada de la tía Davinia parece que le está leyendo los pensamientos.
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Speaker 1 (videoplayback)
Es otra de esas terribles costumbres suyas, que siempre fuiste más tonta tú, con tu tamaño, rodeada de todos aquellos enanos, y en lugar de atemorizarlos a todos de un grito, nada, tú venga a tragártelo todo. Dios bendito, ¿qué mujer? Acabarás transformándote en ameba y todo. Gigante, claro, pero ameba. Por favor, tía Davinia. ¿Ves? Ese es tu problema.
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Speaker 1 (videoplayback)
En lugar de reaccionar con rabia, te quedas apocada como un ratón. Ya hemos llegado, ahora déjeme trabajar, y en esas Matilde se da cuenta de que acaba de pasar a su lado un individuo que se queda mirándola con cara extrañada. No, no, los efectos continúan. Ya la gente debe de pensar que se ha vuelto loca, que habla sola. Y se me calla, si puede ser, que tengo que trabajar.
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Speaker 1 (videoplayback)
Va, como si para tu trabajo tuvieses que pensar tanto, contesta la tía Davinia, pero por lo menos se queda callada un poquito. Muy bien. Por fin algo de calma. Abre el armario, coge los diversos productos de limpieza, se pone los guantes e inicia su rutina. Primero limpio el polvo de los buzones.
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Speaker 1 (videoplayback)
Luego la caja donde dejan los avisos, la comunidad avisa a todos los vecinos que entre el día 7 y 17 de este mes pasarán a revisar los contadores de la calefacción. Después el pasamanos. Se quita los guantes. Fuera. Fuera. Coge agua de la toma para la fregona. Agua, limpia suelos, fregona. Zas, zas. Escaleras. Dan trabajo.
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Speaker 1 (videoplayback)
Subir en el ascensor hasta el último piso y luego ir bajando frotando. Diantre de luz, que siempre se apaga en el cuarto piso. Un vecino que pisa el último tramo. Otro que llama a los ascensores cuando friega uno de ellos. Con el perro. Una última pasada. Hoy no tocan los cristales de la puerta. Mañana. Lo recoge todo en el armario. Ya casi se ha olvidado de la tía Davinia. Has acabado.
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Speaker 1 (videoplayback)
Pero claro, no se iba a marchar así de fácil. Sí. No tenía ganas de andar subiendo y bajando y mucho menos de meterme en un ataúd de esos. Ya tuve suficiente con el mío. ¿Y ahora qué? Porque esto tampoco ha sido para tanto, algo más tendrás que hacer. Claro, aún son las 8.00.
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Speaker 1 (videoplayback)
cosa solo acaba de empezar. Ahora tengo un piso de una señora mayor. Así que procure no asustarla ni nada de eso, que padece del corazón. Vaya, si no puedo charlotear no me hace gracia acompañarte. Mejor vete tú sola y yo te espero en la calle. Matilde respira aliviada. Pero todavía queda una calle entera hasta llegar a la casa donde tiene que limpiar. Se le ocurre que si saca ella la conversación la tía Davinia tal vez modere los comentarios.
25:31
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Speaker 1 (videoplayback)
Tengo bastante suerte, ¿no le parece? Todas las casas quedan en el barrio, no tengo que coger el bus más que un día que voy a trabajar a casa de una familia allá por la zona alta. Claro, no vaya a ser que salgas del corral y te pierdas, intento errado. Como cuando eras una jovencita y tus padres te decían que tenías que volver a casa acompañada. ¿A quién le iba a extrañar que salieses tan poco? Debo concentrarme en el trabajo.
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Speaker 1 (videoplayback)
Debo concentrarme. No quiero dejarme llevar otra vez. No quiero y Matilde va poniendo cada vez cara de mayor esfuerzo intentando retener los pensamientos que quieren entrarle en la cabeza desbocados. Tus padres la verdad es que mucha cabeza no tenían. ¿Pero quién se iba a meter contigo? A veces creo que te hiciste pacifista o algo de eso, porque a mí se me ponían todos firmes. Hasta tu abuela se tragó un sopapo y no intentó llevarme la contraria nunca más.
26:33
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Speaker 2 (videoplayback)
Matilde piensa que a ver si le va a dar uno a ella si la contradice. Mejor seguirle la corriente. ¿Pero de qué tendrás miedo tú? Lo que debiste hacer fue un curso de esos deportes nuevos que hay. Que el otro día 6-1 por la tele impresionante. Yo pensaba que el boxeo estaba bien, para complementar mi circo, ya sabes. O tal vez el baloncesto, por nuestra estatura. Pero eso del kiboshin está mucho mejor. Kiboshin.
27:05
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Speaker 2 (videoplayback)
Matilde se para un instante y alza los ojos a ver si así consigue entender algo. ¿Qué diantre será el kiboshin? Lo estaba viendo el renacuajo de tu marido. Unos fulanos enormes saltaban encima de los otros y daban unas coces de muchas narices. ¿Sabes? Así. Ay, no, eso sí que ya es demasiado. La tía Davinia le da una patada a una papelera que se queda oscilando en el aire. Vaya espectáculo.
27:35
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Speaker 1 (videoplayback)
Ella con sus faldas hasta los pies, todas arremangadas, que seguro que se le ha visto algo, las ensaimadas temblándole en la cabeza, la cara de esfuerzo ahí, ahí, ahí. Y justo en esas tenía que pasar alguien y asustarse cuando se mueve la papelera. Solo al verle la cara de extrañeza Matilde recuerda que nadie puede ver a la tía Davinia excepto ella. Por favor, contrólese un poco. Déjeme trabajar en paz, hágame el favor.
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Speaker 1 (videoplayback)
—Vete, mujer, vete. Ya me entretengo yo sola por aquí un rato. Pero nada de dar patadas. —Bueno, lo tendré en cuenta. Matilde no se fía nada. Pero mientras ella no esté delante ya le importan poco las extravagancias de la tía Davinia. —Doña Hermitas, buenos días, canta Matilde al entrar en la casa. —Hola, Matilde, se oye una voz desde el fondo de la sala de estar.
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Speaker 1 (videoplayback)
Todo bien, doña Hermitas. Matilde asoma la cabeza por la puerta y ve a la mujer sentada haciendo ganchillo al lado de una mesa con brasero. Todo bien. Me lavará hoy las alfombras. Sin problema. A ver si la lavadora acaba antes de que yo me marche. Me daré prisa. Doña Hermitas deshace muy poco la cama. Matilde recoge las alfombras de la habitación, las de las otras habitaciones y todas las demás.
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Speaker 1 (videoplayback)
Las envuelve y allá van a la lavadora en el programa correcto. Detergente, suavizante, comienzo. Luego la mañana va pasando entre hacer la cama, limpiar el polvo, recoger ropa, fregar los platos, limpiar el suelo y finalmente tender las alfombras a secar. Doña Hermitas ni se ha movido en todo ese tiempo. Y ella casi se olvida de que la tía Davinia está acechando en algún lugar por la calle adelante.
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Speaker 2 (videoplayback)
Ya está todo, Doña Hermitas. Hasta el miércoles. Hasta luego, Matilde. Qué bien se conserva Doña Hermitas, que aún se sabe los nombres de la gente y todo, no como otra gente mayor toda llena de achaques. Por suerte sus padres todavía están bien. Como se pongan enfermos tendrá que ir a cuidarlos, claro.
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Speaker 1 (videoplayback)
Al no tener más hermanas, ¿a quién le iba a tocar? Tendría que coger cosas de casa, hacer la maleta, instalarse en su antigua habitación y organizar aún más los chaspara. Pero eso no va a pasar, la tía Davinia está al fondo de las escaleras. ¿Por qué te entretienes en pensar en trabajos futuros? ¿Por qué no piensas un poco en lo que te gustaría hacer, en tener tiempo libre, en descansar? Esta mujer es imposible.
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Speaker 1 (videoplayback)
Otra vez con la misma manía. Mira, me estoy aburriendo bastante así que me voy a ir. Lo tuyo es irremediable. Creo que no voy a poder entrar en el descanso eterno hasta que estés chocha. Encontré esto por ahí en la calle. Yo de ti me lo pensaría. Y le deja un papel en la mano antes de desaparecer. Siempre igual. Siempre hace lo mismo. Matilde observa el trozo de papel en el que puede leerse.
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Speaker 1 (videoplayback)
La asociación vecinal organiza para este año los siguientes cursos. Macramé. Repujado en cuero. Cerámica. Calceta. Anímate y participa. Matilde mira de nuevo hacia el aire. ¿A qué se refería la tía Davinia con que se lo pensase? ¿En qué tenía que pensar? En el macramé. En la cerámica. En la calceta, diantre. Y aún no se había marchado, la pesada.
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Speaker 1 (videoplayback)
Déjame descansar un poco, por el Altísimo, que a este paso no conseguiré conocerlo nunca. Voy a dejarme de secretismos del más allá. Apúntate al de la calceta, te lo digo yo. Ya verás cómo se te pone a funcionar la neurona esa perdida que tienes. Ya te has olvidado de que la calceta te dio de comer algún tiempo. Y de nuevo desaparece. Y Matilde se queda tan de piedra que decide seguir con el día como si tal cosa.
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Speaker 1 (videoplayback)
Por si acaso guarda el papel en el bolsillo. A la asociación vecinal también va a limpiar. Ya preguntará si se acuerda un consejo del más allá debería respetarse, no. Lo cierto es que cuando era más joven trabajaba calcetando para una tienda de lanas allá por el barrio de su madre. Pero casi no consigue terminar el pensamiento porque mira la hora y ve que va con dos minutos de retraso y tiene aún que llegar a la última casa que le queda para acabar la mañana.
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Speaker 1 (videoplayback)
Poco a poco va notando más y más el zumbido en las sienes. Ve con resignación lo irremediable. Se niega a ir pero sus pies no se lo permiten. Casi como una zombie entra en la tienda. Cada una de las piezas que toca con las manos podría cubrirle poco más de medio brazo. Y no obstante vuelve a estar allí. Todo es culpa de la tía Davinia, condenada. Que ella sabe perfectamente de medidas, porque Diantre tiene que acabar siempre aquí.
33:03
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y no se limita a deambular tranquilamente por entre los expositores, como si simplemente fuese a comprar algo para una amiga, o para la hija o para la vecina, mujeres de dimensiones adecuadas para el género circundante. No, no se puede resignar a eso. No puede porque ese zumbido en las sienes ya no le deja pensar con claridad.
33:25
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y cuando se da cuenta tiene un top de licra azul, muy bien hecho, todo se ha dicho, en la mano y está en el mostrador preguntando si no tendrán su talla. Por entre el dolor que ya le empieza a invadir la cuenca de los ojos divisa la cara de incredulidad educada del encargado. Lo sentimos, pero solo tenemos hasta la 44. Claro, esa no es su talla. Ya debería saberlo. Y este no me servirá.
33:54
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ahora sí que la mira con ojos incrédulos, simplemente. La educación se le ha quedado atrás. Señora, lo tiene usted en la mano, cree que le puede servir. El tono ya entra crispado por los oídos de Matilde, que empiezan a sentirse totalmente invadidos por el zumbido. Como si fuese agua que no consigue salir por ningún lugar. No, no, claro.
34:20
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Gracias, y consigue llegar hasta la puerta, ya casi sin capacidad para pensar absolutamente nada más. Se apresura en llegar a casa tan rápido como puede entre la vergüenza y la ceguera que la invaden con la forma de un terrible dolor de cabeza. Estaba visto, siempre pasa lo mismo. Acaba en la cama con las persianas bajadas después de dejarle a Manuel algo de cenar preparado. Por la cabeza le pasan como cohetes imágenes en las que no quiere pensar.
34:50
S…
Speaker 2 (videoplayback)
La escuela. La boda. La madre. Las escaleras que fregar. Los insultos. Las miradas por...
35:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
la calle. Manuel gritando. Hoy también le pasa el bendito anuncio de las actividades de la asociación vecinal. Y, lo peor de todo, la escena de la tienda. ¡Qué vergüenza! El dolor es tan terrible, lleno de alfileres que se le clavan detrás él en los ojos, que no le deja energía para la rabia contra la tía Davinia. Mañana estará derrengada. El médico le da pastillas para la migraña. Ella no se las toma.
35:31
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Migraña rima con piraña. No le gusta ese nombre. Simplemente no se las toma. Consigue prepararse unas compresas para aplicarse en la frente casi con los ojos cerrados. Desde la cama oye las llaves y la voz de Manuel sin saber muy bien qué dice. Menos mal que de vez en cuando hasta te pones enferma y todo, que si no parecerías un robot, ahora sí entiende lo que le dice pero no puede hacerle caso. No puede hacer caso a nada.
36:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Los colores de los momentos le pasan todos por la mente haciéndose una masa inmensa y punzante. Una masa que da vueltas y vueltas hasta que la acaba vomitando en el baño en un último esfuerzo sobrehumano antes de quedarse dormida casi en una pérdida de conciencia. Una nueva visita al médico la deja igual que estaba. Una semana de cuerpo derrengado y luego todo sigue como si nada. Hace ya días que no se sabe nada de la tía Davinia. Casi está a punto de olvidarla.
36:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Se siente bien de nuevo, corriendo de un lado para otro, haciendo sus cosas ordenada y cronológicamente. La asociación vecinal organiza para este año los siguientes cursos. Macramé. Repujado en cuero. Cerámica. Calceta. Anímate y participa. Lleva ya días viendo el mismo anuncio y procurando pasar los ojos por el sin más, todo con tal de evitar la posible aparición de la tía Davinia.
37:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Hoy comprueba que la calceta está tachada con un trazo. La asociación vecinal es el último trabajo que tiene por la mañana. Le lleva su tiempo, porque el local es bastante grande, pero decide dedicarle un par de minutos a su curiosidad. Sabe que corre el riesgo de la famosa migraña de piraña, pero cree que puede sobrevivir a una pequeña divergencia sobre el plan establecido. Cree que sí. Se convence.
37:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Además está aquello de los consejos del más allá incluso si el más allá es la tía Davinia. Buenas, Matilde, quería algo. La presidenta, doña Julia, está acostumbrada a hablar con ella solo por cuestiones del trabajo, claro. Pues sí, Matilde está en la puerta con el delantal y la cara indecisa.
37:51
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pase, mujer, siéntese y cuénteme, la buena de la mujer no se da cuenta de que Matilde no cabe en ninguna de las dos sillas que tiene delante de la mesa, las dos son sillas de brazos demasiado estrechas. Pero a Matilde le gusta la gente amable, independientemente de las sillas. Y no puede perder mucho tiempo. No hace falta, solo quería preguntarle qué había pasado con el curso de calceta porque lo he visto hoy tachado del cártel.
38:20
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ah, no conocería a alguien interesado en participar. Tal vez. Eso sería estupendo. Hemos tenido que tacharlo por falta de interés entre las asociadas parece que la calceta no está muy de moda. Pero si conoce a alguien solo tiene que darme los datos y la inscribimos de inmediato, dígame. En realidad yo misma podría estar interesada. Usted. Estupendo. La mujer parece emocionada.
38:49
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Con todo, a Matilde le resulta abrumadora tanta energía. Ella solo la tiene así para las escaleras. Doña Julia empieza a explicarle una serie de cosas después a las que ella ya no puede prestar mucha atención porque está excediendo el límite de tiempo que tenía designado para la consulta. Intenta tranquilizarse diciéndose que lo único que puede pasar es que se pierda el principio de la telenovela. Entonces le viene bien los jueves a las 8.
39:18
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Oye la pregunta de doña Julia. Sí, sí, contesta ella sin ni pensarlo siquiera. Ya tiene la cabeza en el primer piso, donde son las clases de baile gallego, que siempre está lleno de polvo y hay que regarlo bien. Entonces firme aquí y empezamos esta semana, concluye la presidenta. Y ella firma, claro, porque solo quiere irse corriendo para arriba de una vez.
39:45
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Cuando se da la vuelta para salir de la habitación oye una voz no precisamente la de Doña Julia. Bien hecho. A ver si de una vez me libero y dejo de ocuparme de ti, y pega tal bote que el lapicero que está encima de la mesa de Doña Julia.
40:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Julia mete un pequeño estruendo. —¿Pasa algo? —le pregunta la buena de la mujer. —No, nada, un escalofrío, miente Matilde saliendo aún más deprisa hacia el piso de arriba. Mientras coge las cosas del cuarto de la limpieza teme volver a oír la voz incesante de la tía Davinia, pero poco a poco va pasando el tiempo entre el polvo de la sala de baile gallego y no hay voz ni nada que la perturbe.
40:26
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Tal vez un pequeño pensamiento allá por el fondo de la cabeza referido a los jueves a las 8. Pero no quiere más preocupaciones. Con incluirlo en su agenda para ese día ya está. Otro horario más, ¿qué misterio puede tener? Y el hecho de que no tenga ni idea de por qué se ha apuntado al curso deja de perturbarla. Así puede seguir tranquilamente con la fregona, que queda mucho por hacer. Hija, tú sí que estás bien alimentada.
40:56
S…
Speaker 1 (videoplayback)
A tu lado parezco un ratón. Casi podríamos montar un circo, no. Eso tiene que ser más que una coincidencia. Lo del circo. Tal vez la tía Davinia está detrás de todo esto. Pero la vieja pequeña que tiene delante en poco se parece a la tía Davinia. Y ahora se da cuenta de que esa familiaridad la hace sentirse un poco en casa. Estamos nosotras dos solas.
41:23
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pregunta bajito Matilde pasando por alto el comentario, para no perder la costumbre adquirida con la tía Davinia. Eso parece. Pero creo que hay un par de personas más interesadas. Tu presencia ha debido de atraerlas, ha sido todo cosa de esta semana. Pasamos ya a la sala. Has traído las agujas. Claro, el material imprescindible. Sería cómo ir a limpiar una casa sin delantal.
41:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y la sala también la conoce bien. Aquel rincón al que resulta difícil llegar. Un par de sillas. Ya, ya veo que ahí no vas a caber. Las benditas sillas de brazos, eh. Para hacer punto tampoco son lo mejor, resultan incómodas, vamos a buscar otras, ¿te parece? ¿Animas del cielo, a ver si conseguimos empezar? Ríe Doña Elvira.
42:20
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y Matilde ríe también porque le hace gracia que alguien por primera vez se dé cuenta de lo de la silla y se lo diga así, simplemente. Por supuesto ríe bajito, no tiene ganas de atronarle los oídos a nadie, como hace la tía Davinia. Greca nueva en verde y negro. Vuelta del derecho. Vuelta del revés. Vuelta del derecho. Vuelta del revés. Vuelta del derecho. A los 5.1 verde.
42:50
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Vuelta del revés. Encima del verde 3 verdes, 3 negros. Vuelta del derecho. 2 1 2 1. Vuelta del revés. 3 negros. 3 verdes. Vuelta del derecho. 2 1 2 1. Vuelta del revés. Encima del negro 3 verdes, 3 negros. Vuelta del derecho. A los 5 puntos 1 verde. Vuelta del revés.
43:22
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Vuelta del derecho Vuelta del revés Vuelta del derecho Mete un pollo en el horno Le encanta el pollo Le encanta la carne en general Comer un pollo enterito Bien crujiente Con la piel tostadita Y patatas fritas, claro Y una ensalada Y luego un par de yogures Mientras lo prepara come algo de queso y dos manzanas Tiene hambre
43:55
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Después de una mañana intensa de trabajo. Suerte que Manuel estos días trabaja fuera de la ciudad y se queda a comer en la obra. Es una alegría tener la hora de la comida para sí. No tendrá que escuchar comentarios de ningún tipo. Pero eso todavía no consigue pensarlo con claridad.
44:14
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Nada más piensa en el ajo y en el aceite que echarle al pollo para que esté en su punto, en la piel suave de las manzanas, en la temperatura ideal del horno, en el tamaño adecuado de las patatas, que corta cuidadosamente y deja metidas en agua hasta tener el pollo casi hecho, para que estén calentitas, en la lechuga cuidadosamente lavada. No consigue pensarlo con claridad pero sí consigue sentir la alegría en el pecho. Y qué tal si me invitas a comer.
44:43
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¡Ay, no! Ahora sí que siente que estaba contenta hacía unos minutos. Con lo bien que estaría ella sola con el pollo. Tranquila, mujer, que no me voy a comer el pollo. En mis circunstancias la comida carece de importancia.
45:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
sustancia, como comprenderás. Solo quería saber qué tal te iba la vida. Ya ves que estoy moderando mis visitas. A ver si poco a poco se te llena el cerebro de alguna idea interesante. Por lo menos veo que has desistido de tu manía esa de hacer dieta. Tía, por favor. ¿Qué pasa? ¿No quieres hablar de eso? Pues ya sabes que conmigo no te queda otra, que no hay quien me calle.
45:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y menos mal, porque si no a ver quién te ponía a ti las cosas claras. Por mucho que intentases ocultárselo a todo el mundo, yo bien sé de tus lecturas concentradas en las revistas esas sobre la dieta de la remolacha y la del pepino y no sé qué más. Una sarta de tonterías. Pero. No hay peros que valgan. ¿Qué te ha dicho el médico? Y, no se te ocurra contarme ninguna trola, que yo estaba allí mismito.
45:58
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y bien callada, por cierto, ¿qué trabajo me costaba, diantre? Pues si estaba para qué quiere que se lo cuente. Para ver si te acuerdas tú, pava. A ver si te acuerdas y no se te olvida. Que de tanto ir al médico parece que no tienes memoria, porque siempre te repite lo mismo. ¿El qué? ¿Ves cómo no tienes memoria?
46:23
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿Será por eso que vas tanto, ahora pone esa voz con la que intenta imitar al médico, tensión normal? Analítica correcta. Matilde, ¿no tiene usted problema de sobrepeso, es su estructura corporal así? El imbécil hasta ha dejado de parecer sorprendido cada vez que te comunica las mismas noticias. Al principio creo que ni el mismo daba crédito. Mírame a mí, después de todos estos años y cómo me conservo.
46:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
—Usted está muerta. Buena observación, y la tía Davinia ríe como un unorrueño. Matilde comienza a preocuparse por las patatas y por el pollo. —Veo que empiezas a despertarte. —Falta te hace, demonios. Yo estuve siempre sana como una manzana, con el ejercicio que hacía me conservaba de miedo. —Tía, si no le importa, es que el pollo. No me vengas con enredos.
47:22
S…
Speaker 1 (videoplayback)
El pollo se hace solo dentro del cacharro ese. Y el resto ya lo tienes todo preparado. En estos 20 minutos nunca haces nada más que ver la tele. Y sin tele también puedes vivir. Dedícame algo de tiempo, que no hago estos viajes agotadores desde el más allá para que luego estés preocupada por un pollo. ¿Cómo te va la calceta? Matilde se pone de espaldas a la tía Davinia para esconder una sonrisa. No quiere contarlo.
47:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No quiere hablar ni pensar en el asunto. No vaya a ser que con pensarlo le pase la sensación tranquila que tiene dentro. Además, está la amenaza de la piraña. De la migraña, quiere decir. Y no tiene ganas de tener que vomitarlo todo y pasarse una semana baldada. Ahora ya ni siquiera hablas. Matilde remueve las patatas ya cortadas. Está en un momento débil.
48:19
S…
Speaker 1 (videoplayback)
En un momento en el que no tiene nada que hacer excepto ver la tele. Y para encenderla tiene que pasar por delante de la tía Davinia y eso le da miedo, con el carácter que tiene. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? Matilde, concéntrate en eso, así no piensas en otra cosa. Intenta resolver el problema. Bien, contesta solo de manera automática. Se podrá pasar a través de ella como en las películas de fantasmas.
48:50
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ay, eso sí que le da miedo, porque mira que si no se puede y choca con el cuerpo de la tía Davinia en toda su inmensidad. Choque de titanes. Una catástrofe. No, debe haber otra vía mejor. Pues algún día tendrás que hablar, no. O vas simplemente allí y haces calceta como una momia, nada más que contándoles los puntos a las demás. Sería propio de ti, no me extrañaría nada.
49:19
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Tal vez después de todo la solución para pasar a ver la tele es contarle algo y que la deje en paz. Solo unos detalles sin importancia. Como cuando piensa en las tareas del día. En las cosas que le quedan por delante. No hay peligro. ¿Qué peligro puede haber? No tiene por qué hablar de ella, solo de las cosas que pasan. Tenemos clase en la sala mediana del piso de arriba, en la puerta de al lado de la de baile gallego.
49:48
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Pero los jueves no hay, así que no coincidimos. Somos seis. Al principio solo éramos Elvira y yo pero luego, en las dos semanas siguientes, vinieron a...
50:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ansos, Rebeca y luego Lucy Fernanda. Ansos estudió. Basta. Basta. La tía Davinia da una vuelta sobre sí misma desesperada. No me cuentes más pamplinas. Veo que sigues imposible. Seguro que solo les hablas para explicarles cuántas vueltas te faltan para sisar. Serás tonta. Anda, come el pollo y a ver si te espabilas un poco. Señor, ¡qué cruz!
50:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y desaparece refunfuñando por el pasillo. Matilde sonríe y va a poner la tele. Al lado de ella está la bolsa de la que sobresalen hilos verdes y negros. Primero tienes que escoger el tipo de labor, Matilde piensa un instante mientras las demás la miran expectantes. Un jersey. Quiero hacer un jersey.
50:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Para mí, se da cuenta de que nunca había calcetado nada para ella, siempre había sido para otra gente, la tienda no le dejaba espacio para más y cuando dejó de trabajar para ellos dejó la calceta. —Pues vas a necesitar unas agujas extra grandes, ríe Doña Elvira. —¿Y hay de eso? —pregunta Matilde pensando que nunca había oído nada así. Ahora se ríen todas. —Matilde. —¿Te está tomando el pelo? —ríe Rebeca.
51:23
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¡Ay, por el Altísimo, no me lo tomes a mal, hija! Sigue riendo Doña Elvira. Es que si no nos reímos un poco de nosotras mismas a ver qué nos queda. Estoy totalmente de acuerdo, asiente seria Ansos. Pero volvamos al tema, interviene Fernanda. Greca o diseño. Matilde intenta imaginarse el jersey pero no sabe muy bien cómo. En lo de imaginar no tiene mucha práctica.
51:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero sí en lo de visualizar, así que intenta visualizarse a sí misma haciendo el trabajo, contando los puntos. De repente le viene a la cabeza ese sueño pesado de las algas y de las aguas. Tengo una idea para grecas. Así unas ondas, lo suyo no es expresarse pero las demás ya están haciendo sus interpretaciones. Ya claro. ¿Unas ondas de qué color? Pregunta Ansos.
52:20
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pues rosa y azul, no sabe muy bien por qué esa combinación. No es nada realista. Sobre todo por lo del rosa. Pero es que le gusta el color del desinfectante para suelos que utiliza en los baños, es rosa chicle precioso. Y el limpia inodoros viene en un frasco azul muy bonito. Son las únicas razones que se le ocurren. Muy bien, estupendo. Eso es todo. Pregunta Doña Elvira. No será algo insulso.
52:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No, aún no he acabado. Luego entre las ondas deberían salir unas plantas con hojas. Verdes. Pregunta Fernanda. No, mejor amarillas, para que peguen más con el rosa y el azul, indica Rebeca. Las plantas normalmente son verdes, comenta Matilde hablando bajito. Las que están en el fondo de los ríos creo. No se hable más. Decidido. Verde.
53:22
S…
Speaker 1 (videoplayback)
concluye Ansos. Diseñamos las grecas. Solicita Elvira, y todas nuevamente opinan y calculan los puntos. Todas le recomendaron comprar lana de grosor medio y en cantidad, que luego cambian las tinturas y demás. Ella está convencida de saber hacerlo bien, para algo le tiene que valer la experiencia previa. Pero lo de los colores ya no ve tan claro cómo explicarlo. Así que lleva los irascos de desinfectante y de limpia inodoros.
53:53
S…
Speaker 1 (videoplayback)
El verde cree que podrá identificarlo sin ayuda. La mujer de la tienda de lanas la mira con cierta incredulidad cuando saca los dos frascos de la bolsa de plástico. Este rosa y este azul. Habrá. Pregunta Matilde calculando los costes, el tipo de lana y la cantidad de ovillos. Y también un verde planta de río. La mujer suspira.
54:17
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Vamos a ver, va a revolver entre las diferentes lunas y acaba trayendo tres rosas y cuatro azules algo similares a los frascos que Matilde había depositado en el mostrador. Ella va contrastando cada ovillo cuidadosamente con el frasco hasta que encuentra el más similar. Y el verde planta de río podría ser este. Pregúntala de pendienta mostrándole un verde claro y brillante. Es de la misma calidad que los que ha escogido hasta ahora. Recuerda las algas del sueño.
54:47
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Sí, me sirve. ¿Cuántos ovillos necesita? Matilde lleva hechos sus cálculos. Cada ovillo es de 100 gramos tal vez 20 de rosa y 20 de azul y luego 10.
55:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
para las plantas. Comunica las cifras. Ya sabe que le saldrá por un ojo de la cara. Pero tiene los cálculos hechos y un dinero propio que nunca supo muy bien para qué ahorraba ni en qué gastarlo, así que esta es la oportunidad. No sé si tendré tanta cantidad del azul pero puedo tenerle el resto aquí el lunes, le dice la dependienta. De acuerdo. Todo estaba dentro de sus cálculos. Pide que le reserve también unos ovillos más de cada.
55:31
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Para asegurar. En esta casa casi nunca hay nadie a la hora a la que ella va a limpiar. Casi conoce a la gente solo por las fotos que abarrotan las estanterías. Muchas de ellas no tienen ni idea de quién pueden ser. Mira las caras mientras les quita el polvo. A conciencia. Le da igual quién sean. A ella ni le va ni le viene. Lo único que le importa es pasar el trapo. Y luego el aspirador. Y la fregona.
56:01
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y hacer los dos baños. Y hoy hay una cama deshecha. No entra en sus funciones lo de hacer las camas pero no soporta el hecho de dejar algo así, desordenado. Así que decide empezar por la cama y luego seguir con lo habitual. No le robará mucho tiempo. Echa la ropa para atrás y empieza a alisar la bajera. Hay que meterla bien por debajo en las esquinas, que después las camas se deshacen pronto.
56:29
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Coge la sábana de arriba y, después de comprobar que está perfectamente colocada en los pies, empieza a llevarla hacia la cabecera. Y justo debe de ser en ese momento cuando, sin darse cuenta, en un pequeño error de cálculo, la idea del jersey aparece delante de ella. Creciendo y creciendo. Con esas hojas y esas plantas de río. Con ondas rosas y azules lo ve crecer una y otra vez. La espalda. La delantera.
57:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Las mangas. Elásticos, cuello, puños. Crece y crece. Y ella con su sonrisa en la cara. Pensando en la lana que tiene en casa en una bolsa. Con la esquina de la sábana sujeta en la mano, sentada en la cama sin darse cuenta, los ojos perdidos en la pared del cuarto imaginando las agujas moverse. Moverse. Moverse. El, tiempo. Ni idea del tiempo que ha pasado.
57:31
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Mira el reloj con desesperación. ¡Caray! Casi un cuarto de hora. Todo por hacer una maldita cama. Ahora irá retrasada toda la mañana. Aún así la cama no se puede quedar sin hacer. Rápido. Eficaz. Tiene el impulso de cagarse en el jersey por hacerle perder así el tiempo, pero ni siquiera puede por miedo a volver a perderse en pensamientos calceteros.
57:59
S…
Speaker 1 (videoplayback)
De manera que deja la cosa ahí y procura concentrarse nuevamente en las labores varias de la casa. ¿Y nunca has pensado en volver a estudiar? Le pregunta Rebeca. Para. Contesta ella mirando el rosa chicle y el útil limpia inodoros. Tengo trabajo. Razón convincente para las demás. Solo ansos muestra oposición. Mujer, hay muchas maneras de estudiar, y no solo para conseguir un trabajo.
58:29
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Hay cursos para gente adulta que tal vez te resulten interesantes. Puedes ampliar un poco los conocimientos que tienes. Leerme cuesta trabajo, la frase no sabe cómo le ha salido de la boca. Seguro que ha sido por culpa del rosa chicle y el azul limpia inodoros, que la tienen distraída. Venga, dejad a la chica trabajar, que quiere concentrarse en el jersey, ¿verdad? Pregunta Elvira.
58:58
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Matilde asiente ya concentrada, calculando los puntos y las vueltas que necesitará para la espalda. Echar 70 puntos. Uno del derecho. Echar otro del revés. Sin hacer. Uno del derecho. Otro del revés. Sin hacer. 4 vueltas. Uno del derecho. Uno del revés. Uno del derecho. Uno del revés. 10 centímetros de elástico.
59:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Cuando llega a casa después del curso de calceta la recibe un Manuel refunfuñando porque no está la cena. Refunfuña todavía más, claro, porque no está ella. Matilde entra por la puerta con su bolsa enorme, de la que salen las agujas y unas lanas de colores. Y ahora esto va a ser una costumbre o qué. Rezonga Manuel desde la cocina. Todos los jueves de 8 a 9. Curso de calceta. Ya te lo había dicho.
1:00:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Me lleva 20 minutos llegar a casa desde la asociación vecinal. Por eso son las 9 y 20 y estoy en casa. Ha hablado el cuco del reloj. Pues yo a las 9 y 20 ya tengo un hambre negra, que para eso me paso todo el día deslomándome en la obra. ¿Dónde está la cena? La cena está sin cocinar. Solo tardaré 15 minutos. Pero necesito otros 5 para cambiarme de ropa. Pues venga, Blancanieves, muévete.
1:00:32
S…
Speaker 2 (videoplayback)
¿Querrás decir Cenicienta? Manuel se queda perplejo en la puerta de la cocina. ¿Cómo? La que se cambia de ropa no es Blancanieves, es Cenicienta. ¿Era eso? No. Manuel se queda un instante paralizado, sin reacción. ¿Qué más darán esas pamplinas? Ponte con la cena. Acaba gritando enrabiado. Matilde se cambia de ropa. Se pone las zapatillas.
1:01:02
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Se quita el pantalón y el jersey de la calle y se pone el pijama y la bata. Está lista para preparar los troncos de merluza que ya había dejado fuera del congelador a mediodía. También había dejado las patatas peladas, como tiene por costumbre hacer, y una lechuga lavada. Manuel está viendo la tele. Parece que bastante tranquilo. Estará mirando el reloj porque sabe que Matilde no falla ni un minuto en los cálculos. Por lo general.
1:01:32
S…
Speaker 3 (videoplayback)
Es importante concentrarse para conseguirlo. Hoy tiene pensamientos suficientes que apartar para poder hacer bien el trabajo. Hace un esfuerzo. Coge los troncos de merluza, un huevo y harina y se pone a rebozar. Antes, claro, la sartén al fuego. En otra sartén el aceite para las patatas. Todo va según lo previsto. Para freír no se puede dejar ir la mente a jerseys y conversaciones.
1:02:02
S…
Speaker 3 (videoplayback)
Esos pensamientos hay que concentrarlos todos en otra hora. No pueden esparcirse por ahí sin más. Como si ahora va y echa toda la harina en la sartén. Vaya desastre que montaría. No es correcto. Cada tronco en su lugar. Hay que darles una vuelta. Y otra vuelta. Que no se pasen demasiado. Las patatas ya están también en proceso. Todo va bien.
1:02:31
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pone cara de esfuerzo porque el jersey vuelve a invadirle la cabeza de repente con los colores que hoy ha empezado a tejer. No puede permitirlo. Con lo bien que iba el día, a ver si va a acabar con la migraña otra vez. Ir al colegio otra vez vaya idea. ¡Ay! Que casi se quema un tronco. No, no puede permitir estas distracciones. Manuel, la cena está lista, así no hay tiempo para más digresiones. Ya era hora.
1:03:03
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Vaya humareda. Ah, ver si has quemado algo. Era lo que te faltaba ahora, empezar a hacer estragos en la cocina. No se ha llegado a quemar. ¿Y la lechuga? Diantre, había olvidado la lechuga. Tanta lucha por controlarse y aún así ha fallado. Empieza a preocuparse. Ahora va, contesta como si nada pasase. Pero ella sabe qué pasa. Manuel, claro, ya está comiendo.
1:03:35
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Este fin de semana quiero ir a la aldea a ver a la abuela. Mamá también querrá venir, seguro. Nos llevarás. Otra vez no consigue controlar las palabras. Empieza a tener miedo de que se convierta en un hábito frecuente. Este fin de semana. Manuel habla siempre con la boca llena. Y ahora parece enrabiado otra vez. Tengo que descansar. ¿Pero tú qué crees?
1:04:03
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Si voy, seguro que a la vieja le da por pedirme que le corte unos tojos o cualquier faena de esas que no tengo ni idea de cómo se hacen, entre otras cosas. Es capaz de ponerme a cortar leña. De eso nada. De acuerdo. Ya iremos en el bus, y Matilde pone la lechuga en la mesa y se sienta a comer ella también. De repente se da cuenta de que ha tenido una idea. Si la tía Davinia estuviese allí en ese momento estaría orgullosa de ella.
1:04:34
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero mejor no tentar a la suerte y dejarla estar tranquila por donde quiera que ande. Realmente le extraña bastante que después del cuarto de hora perdido en la cama sin hacer, el tronco de merluza medio quemado y la negligencia de la lechuga, la tía Davinia no dé señales de vida. Realmente extraño. Hace ya meses que no se le ven las ensaimadas que lleva por pelo. El viernes se pasa todo el día intenso.
1:05:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
intentando alejar esos pensamientos de la cabeza. Porque tampoco tiene mucho sentido que venga para lo que está pensando. Estropearía su pequeño plan que no sabe de dónde le ha salido. Pero ahora está ahí. También le sorprende que no le haya empezado una migraña horrible al comenzar a sentir el afán que estos días lleva dentro. Será culpa del bendito jersey, que no deja de ocuparle espacio en la cabeza. Y en la bolsa, que ya va creciendo y creciendo el maldito.
1:05:31
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Con él también crecen las horas pasadas en la sala contigua a la de baile gallego. Al mediodía aprovecha para llamar por teléfono a su madre y comunicarle que Manuel, finalmente, después de refunfuñar, ha accedido a llevarlas a la aldea para ver a la abuela, que sí quiere ir. Claro que, quiero ir, ¿qué pregunta? Pero a ti qué asunto se te ha perdido por allí, que no vas ni a golpes.
1:05:57
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Speaker 1 (videoplayback)
Tus tías ya andan diciendo que ya casi no te conocen, aunque bien, nada, que eso, que cómo has tenido la idea. Simplemente quiero ir a ver unas cosas a casa de la abuela. Vaya con la otra, que ahora ha salido misteriosa. Matilde, no estarás metida en nada extraño. Tú ponte a trabajar decentemente y ya está. Nada de meterse en cosas raras. No, mamá, no es nada raro ni extraño.
1:06:27
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Speaker 1 (videoplayback)
Que en esta ciudad hay un montón de negocios ilegales y todo eso. A ver si a ti, con lo alma cándida que eres, te han ido a captar para algo. Seguro. ¿Cómo paso tan desapercibida? Silencio al otro lado de la línea. Matilde. Háblame, como es debido que soy tu madre. Silencio a este lado de la línea. Silencio a los dos lados de la línea. Salimos a las diez y media. Pasamos a recogerte.
1:06:59
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Speaker 1 (videoplayback)
A ver si entonces estás más normal. Hasta mañana. Por la tarde sigue el trabajo y por la noche la cena. Luego prepara las bolsas para el fin de semana. Como si no pasase nada fuera de lo normal. E intenta seguir así hasta bajar del coche, con su madre cotorreando todo el camino sobre cosas varias, ya en la era de casa de la abuela. Manuel y ella van batallando por esto y por lo otro.
1:07:27
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Speaker 1 (videoplayback)
Cuando llegan, la abuela está con la tía Almudena en la cocina. Saludos. Conversación. A Matilde no le interesa nada de eso. Quiere ya que todo el mundo se dirija a sus ocupaciones para poder dedicarse ella a la suya. Poco a poco su madre se va poniendo con cosas que le pide la abuela que haga junto con la tía Almudena.
1:07:51
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Speaker 1 (videoplayback)
Manuel, refunfuñando todo lo que puede, claro, accede a cortar unos tojos que crecen por la parte del fondo de la era y ella informa de su intención de ir a limpiar un poco el desván, que ya se sabe que está dejado de la mano de Dios. Pero, ¿estás loca o qué? Discute con ella la abuela. ¿No ves que el suelo está muy mal? A ver si te vas a caer y apareces aquí en la cocina. Debe de hacer diez años que no sube nadie allí.
1:08:19
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Speaker 1 (videoplayback)
Abuela, alguien tiene que subir a limpiar, es la única contestación de Matilde. Ya, niña, pero el peso, la abuela pone cara de disgusto al tener que indicarle este detalle tan evidente. No se preocupe, que si se cae tampoco le pasará nada. Es dura como una roca, añade Manuel, que había entrado a beber agua.
1:08:43
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Speaker 1 (videoplayback)
Además, si se le ha metido en la cabeza que tiene que quitarle el polvo al desván, ya puede olvidarse de convencerla. Tiene la cabeza como esta mesa. Mientras Manuel pronuncia su discurso, Matilde ya ha cogido el paño y la escoba y se dispone a subir al piso de arriba, donde está la trampilla para entrar en el desván. Coge la escalera también de detrás de la puerta y sin más discusión se dispone a entrar en el cerebro de la casa. Sí que hay polvo, sí.
1:09:13
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Speaker 1 (videoplayback)
De paso aprovechará para darle una pasada, no hay duda. No entiende cómo esa materia puede entrar por todas partes y posarse encima de todo. Terrible. ¿Cómo será posible? Se da cuenta de que es la primera vez que está en el desván y lo único en lo que se le ocurre pensar es en el polvo, que a fin de cuentas está en todas partes. No es buena señal. No ha venido todo el camino hasta la aldea para pensar en el polvo.
1:09:43
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Speaker 1 (videoplayback)
Por el momento no ve más que cachivaches. Cosas de la huerta que ya no se usan. Para las colmenas que ya no tienen. Un cochecito de bebé que parece sacado de una foto antigua, ese sí que tiene polvo, diantre. Y diversos arcos.
1:10:00
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Speaker 1 (videoplayback)
de distintos tamaños en los que tal vez haya algo de lo que busca. Y diversas cajas de zapatos. Coge una de esas para empezar. En la primera encuentra las escrituras de la casa. Postales y fotos antiguas amarillas. Unos papeles de herencias. Nada que le interese. Igualmente en la segunda. Más papeles sin interés. En la tercera puede haber algo interesante. Están las necrológicas de la familia.
1:10:31
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Speaker 1 (videoplayback)
Están todas menos una. Matilde revuelve en el resto de las cajas de zapatos sin encontrarla. La tía Davinia no tiene necrológica o no la guardaron. Eso es extraño. Tal vez haya algo más en los arcones. Abre el primero. Quinques y cosas de la cocina antigua. Al abrirla de al lado al principio no sabe muy bien que son esa especie de triángulos de madera simétricamente dispuestos unos al lado de otros. Decide coger uno y tirar de él.
1:11:03
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Speaker 1 (videoplayback)
Y ahí sale. Unido a otro triángulo más. Lo que tiene en la mano es el pie de una figura de mujer tallada en madera. Observa con cuidado el detalle de la talla. Es una mujer vestida de soldado. Hasta la madera está pintada. Matilde cae en la cuenta de que lo que ve en el arcón son los pies de muchas figuras más, todas de una altura respetable, casi como el cubo de la fregona. Y no puede esperar a sacarlas todas del arcón.
1:11:33
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Speaker 1 (videoplayback)
Les va pasando un paño, claro, que están también llenas de polvo. Todas ellas se mantienen perfectamente en pie. Cuatro llevan unas mallas ajustadas y diferentes objetos deportivos en las manos. Una jabalina. Un disco. Un martillo. Una pesa. En el fondo del arcón encuentra una piragua con tres mujeres dentro. Hay también un grupo de mujeres soldado y una mujer cura.
1:12:03
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Speaker 1 (videoplayback)
Una mujer tiene un león al lado, lleva unos pantalones de domadora de circo. Una vez que ha sacado todas las mujeres de la caja, Matilde atisba unos papeles amarillos en el fondo del arcón. Piensa que tal vez puedan ser la necrológica u otros documentos de la tía Davinia. Pero no es así. Son recortes de periódicos y libros con fotos de deportistas, con esculturas clásicas de los griegos, dibujos y fotos de soldados los modelos para las esculturas.
1:12:34
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Speaker 1 (videoplayback)
Pero ¿qué hace todo eso ahí? Aún hay más. Debajo de los papeles. Parece cuero. Un cuero pintado con un paisaje de nubes blandas. Y debajo de él hay otro doblado. Están muy duros ya por el paso de los años, pero Matilde es capaz de desdoblarlo poco a poco y el paño se le cae de la mano cuando observa la pintura en él. Está clara como la luz del día para ella. Es el fondo de un río. Y unas algas bailando.
1:13:05
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Visto desde dentro. ¿Cómo lo ha visto ella tantas veces? Permanece un rato con el cuero en la mano. Casi no se da cuenta de que aún queda una última pintura en el fondo del arcón. Ahora que está puesta hay que verlo todo. La abre. Dos manos grandes rojas estampadas en el cuero. Y solo ahora que lo tiene todo comienza a verlas detalladas en las esculturas y pintadas por detrás de los cueros. Son las cosas de la tía Davinia.
1:13:35
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Al final ha debido de pasar tanto tiempo en el desván que oye a su madre llamarla como una desesperada desde el piso de abajo. Claro, sí, ha pasado mucho tiempo. Asoma la cabeza por la trampilla. ¿Qué andas revolviendo por ahí? ¿Has acabado de una vez? Le grita la madre con la cara plana. No, hay mucha basura. No te pongas a revolver en nada de lo que hay por ahí, que seguro que te salen ratones.
1:14:06
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Speaker 1 (videoplayback)
Se va a hacer de noche y luego no verás nada ahí arriba. A ver si bajas de una vez. Ya voy, y vuelve a meter la cabeza por la trampilla. Solo ahora ve que hubo una especie de ampliación de la trampilla original. Y esto. Le pregunta a su madre, que aún está a una distancia próxima. ¿El qué? ¿La trampilla? Parece que la ampliaron. Ni idea. Que yo sepa no hubo ninguna obra en la trampilla.
1:14:36
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Speaker 1 (videoplayback)
—¿Y la tía Davinia? ¿Cabía por ella? —Claro que no. La tía Davinia no podía subir al desván, y mira que tenía fijación con eso. —Por cierto, ¿y tú cómo has cabido? Pero ya Matilde ha desaparecido para no tener que dar explicaciones. Así que la tía Davinia amplió la trampilla para poder meter sus cosas en...
1:15:00
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Speaker 1 (videoplayback)
el desván sin que nadie lo supiese. Y ahí las tiene ahora ante sí. La cuestión es qué hacer con ellas. Por el momento mejor las devuelve al arcón. Quitará un poco el polvo para ver si se le ocurre alguna idea. ¿Por qué no podría aparecer ahora la buena de la tía Davinia y decirle qué quiere que haga con sus cosas? Esa mujer tiene el don de la inoportunidad. Da vueltas por el desván, vueltas y más vueltas sin querer alejarse del arcón.
1:15:29
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Speaker 1 (videoplayback)
Sin poder hacer nada, en realidad. De tanto dar vueltas le comienza el zumbido en la cabeza. Mejor se va a la cama. Baja como puede por la escalera. Da dos explicaciones breves en la medida que se lo permite el zumbido y se va a la habitación donde duerme en casa de la abuela. Esta chica tiene unos problemas terribles con lo de las migrañas, se lamenta su madre.
1:15:55
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Si tuviese un hijo seguro que se le pasaba, qué sé yo de casos así, añade la abuela. Sí, hombre, era lo que faltaba. No será más bien al revés. No conocerá más casos en los que aumentan las migrañas con los hijos. Y, ya me llega con que las padezca ella, como para que me entren a mí también. Manuel está a la que salta. Las voces se van perdiendo y ella empieza a ver las estatuas danzando por delante de sus ojos.
1:16:25
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y manos rojas de sangre, no sabe cómo pero tiene la certeza de que es sangre. Y el río y las algas. Y todo dando vueltas. Y las mujeres empiezan a moverse. A lanzar jabalina y peso y martillo y a luchar en guerra y a golpear en el agua a la piragua todo le da vueltas y vueltas. Al final consigue quedarse dormida y sigue soñando con toda esa masa ingente que centrifuga su cerebro. En mitad de la noche se levanta y vomita sin más en el baño.
1:16:56
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Manuel se fue a dormir a la otra habitación, por lo menos tuvo la delicadeza. Vuelve a la cama a tientas, en la oscuridad. —¿Estás bien? La voz dormida de su madre en el pasillo. —Sí, casi no le sale el monosílabo. Ahora solo quiere dormir. Mira la trampilla del desván. Tal vez después de echarlo todo fuera llegue a alguna parte. Mañana será otro día.
1:17:24
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Speaker 1 (videoplayback)
En casa de la abuela no hay persianas y la luz del día la despierta como una llamada punzante. Es domingo. La abuela se está preparando ya para ir a misa. ¿Y la madre irá con ella? Claro. Manuel está durmiendo. Ella se queda en la cama despierta, simplemente respirando. Vamos tirando. No te he llamado porque supuse que estarías hecha un trapo, como siempre, la madre asoma la cabeza por la puerta.
1:17:55
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Nada, marchaos, marchaos. Ya me encargo yo de la comida, contesta Matilde desde la cama. Agradece que la dejen en paz por una vez. Aún no sabe qué va a pasar con lo del desván. No lo sabe tampoco cuando sale un momento a la era a tirar un poco de agua al césped y ve sentada en el cercado de piedra a la loca. Debe de tener otro nombre, pero todo el mundo la llama la loca. Cada sitio tiene la suya. Y esta es la de la aldea.
1:18:26
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Matilde nunca ha hablado con ella, siempre se lo tuvieron prohibido y lo de ella es obedecer. Pero hoy, debe de ser que aún tiene los sentidos un poco nublados por el dolor, decide acercarse. La loca está de espaldas a ella. Lleva una falda raída. Es ya vieja y se nota que no ve bien. Serán cataratas. Matilde tiene miedo de asustarla. Ni siquiera sabe si es peligrosa.
1:18:54
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Si es una de esas que se levanta las faldas o cosas por el estilo. La vieja oye los pasos de Matilde y se da la vuelta. Se queda parada un instante. Davinia. Davinia. Has vuelto. No, no soy Davinia. Soy Matilde, la hija de Margarita, no sabe si alguna de estas explicaciones le servirá de algo. Sabía que volverías, Davinia. Que no me ibas a dejar así. Tú.
1:19:25
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿Qué sabes lo que pasó? Tú, que fuiste la única que me creyó ahí, Davinia, creí que no volverías más desde el día del río. ¿Qué te llevaban presa que bien estás, Davinia? Matilde intenta encontrar sentido a las palabras de la vieja. Esta puede ser su oportunidad. La oportunidad de saber qué diablos pasó con la tía Davinia, porque nadie habla de ella. Sí, me conservo bien. Ya ves.
1:19:56
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Pero no tengo buena memoria. Ya no recuerdo nada de acuerdo.
1:20:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Aquello. Cuéntame de nuevo lo del río. Ay, que todo el mundo anda mal de la memoria. Ya nadie se acuerda, ¿sabes? Nadie quería darme señales de ti. Y yo venga a acercarme hasta tu casa y nada. Después del día del río. Que tú ibas corriendo como un jabalí, que te seis yo. Y los otros detrás que te querían presa. Por lo de Santaya. Por mi culpa. Y tú que no te querías dejar coger.
1:20:32
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Corriendo y corriendo río abajo. Matilde. La madre corta el recuerdo perdido de la vieja con un grito nervioso. ¿Qué haces hablando con la loca? Nada yo. Nada, Davinia, no te causo más problemas. Ya me marcho. Ten cuidado que las arpías estas no te delaten. Corre más, corre, corre yo estaré bien. Ahora que Santaya ya no está.
1:21:02
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Cierre la boca, ya, la abuela tiene los ojos llenos de rabia detrás de las gafas. La vieja se levanta y empieza a andar poco a poco por el camino. A esa ni caso, entendido, Matilde. La madre levanta un dedo delante de la cara de Matilde. Ya no puede preguntar más. No tienen ni idea de qué hacer. Las mujeres de madera siguen en el desván. Y los dibujos de sangre y río.
1:21:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
El domingo termina después de comer sin que pueda volver al desván ni comentar nada de lo que dijo la vieja. Sabe de antemano que sería inútil. No consigue encontrarle sentido a toda la historia del río y a lo de correr como un jabalí. Procura controlarse, no podría soportar otra migraña en el corto periodo de dos días. Sería demasiado hasta para su cuerpo robusto. No sé dónde está. ¿El qué, hija? Elvira empieza ya a mirar a su alrededor.
1:22:02
S…
Speaker 1 (videoplayback)
La tía Davinia, todas levantan la cabeza de las lanas. Ahora no veo más que mujeres de madera. Tendré que ir a que me recompongan la cabeza. Las demás no entienden nada. Matilde va poco a poco aclarando la situación. Las apariciones de la tía Davinia. El desván. La desaparición sin más de la tía Davinia. ¿Sabes en qué año murió tu tía? Pregunta Rebeca. Tía de mi madre.
1:22:32
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Tengo que preguntarlo, eso seguro que me lo dicen. Por. En cuanto lo sepas dame un par de días. Mejor si puedes obtener la fecha exacta. Sabré decirte algo. ¿Para qué sirven las secretarias si no es para conseguir información? Y Rebeca le guiña un ojo verde. Sisando. Dos puntos. Vuelta del revés. Vuelta del derecho. Vuelta del revés. Dos puntos.
1:23:04
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Sisando. Dios mío. En serio. Animas del cielo. Podemos aún saber algo más. Mi tía Davinia. Matilde. Veré si obtengo más detalles. Mata dos puntos en el medio. Vuelta del revés. Mata dos a la ida. Vuelta del derecho. Mata dos a la vuelta. Vuelta del revés. Mata dos. Vuelta del derecho. Mata dos.
1:23:37
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Vuelta del revés. Mata dos. Matilde se mira en el espejo. Entera. Por una vez. Hacía ya muchos años. Ve los brazos musculosos. El poco pelo. La mirada seria y concentrada. Las piernas sólidas. Piensa por qué no puede ser ella Rambo. O Schwarzenegger. A ver quién se lo va a impedir. Los brazos musculosos. El poco pelo.
1:24:10
S…
Speaker 1 (videoplayback)
La mirada seria y concentrada. Las piernas sólidas. Sobre la cama el uniforme. Rosa, azul y con unas algas verdes. Aún sin coser. A su lado un traje de obra muy grande. Un casco y unos guantes. Lo guarda todo en una bolsa y la bolsa en el armario y sale a hacer el trabajo. Hay algo nuevo en su mirada. Hoy tiene que ir a esa casa que está fuera del barrio. Ya casi está a punto de irse.
1:24:41
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Aún tiene que fregar dos portales más antes de que den las tres y media y pueda irse a casa a comer. Y va y suena el teléfono. Diga. Buenos días. Podría hablar con don Antonio. No está. Y no sabe dónde podría localizarlo. A Matilde.
1:25:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
le pasa un brillo nuevo por los ojos, que en los últimos días se le están poniendo cada vez más oscuros. Piensa que no es más que la fregona, no la secretaria. Pues no puedo decirle. Entonces, podría dejarle una nota. Dígale si puede llamar a la parroquia de su hermano don Serafín. Es muy urgente, en realidad es trágico. El padre Serafín ha muerto esta mañana.
1:25:27
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero eso no se lo ponga, mejor que llame aquí y ya le daré yo la noticia. De acuerdo, vaya exceso de información. ¿A ella qué le importa todo eso? Solo le va a dejar una nota. Algo más. No puede evitar que se le escape la frase acida como el vinagre. No, nada más. Entonces lo siento mucho y ya le dejo la nota, supone que algo así es lo que se espera que diga en esas circunstancias.
1:25:57
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Gracias y hasta luego. Adiós. Cuando cuelga el teléfono se queda parada un instante. Tal vez toda esa información no haya sido tan sobrante. El padre Serafín. Un nombre familiar. Pobre, y ha muerto. Va hasta el comedor y mira con nuevos ojos la foto del señor Antonio junto a un cura. Supone que es Serafín. Casi se le olvida dejar la nota.
1:26:25
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Tiene la tentación de poner, hermano Serafín muerto. Llamar parroquia. Pero en un nuevo acceso de obediencia escribe, han llamado de la parroquia de don Serafín. Por favor, póngase en contacto. Y después de estas dos líneas de mala letra, se pone en marcha con una sonrisilla en la cara. ¡Ay, si la tía Davinia estuviese aquí para contarle las novedades! Pero está segura de que andará soltando sus carcajadas en algún lugar.
1:26:56
S…
Speaker 1 (videoplayback)
De camino decide hacer una parada más. Una paratía sin migraña. Una parada totalmente calculada. Una última prueba de probador. Un retoque de última hora. Disculpe, no tendrá este en mi talla. Y le pone delante al dependiente un nuevo top azul de licra que le haría juego con el jersey. Esa es la talla más grande que tenemos, nuevamente la frase educada pero ya un poco seca. Como no iba a reconocerlo.
1:27:27
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero yo le he preguntado si no tendrían mi talla. Le estoy diciendo que esa es la más grande. ¿Cree que le sirve? La paciencia cada vez dura menos. Tal vez me podría conseguir uno igual pero de una talla adecuada. Señora, esa es una talla adecuada. La que no tiene la talla adecuada para esta tienda es usted. Mejor vaya solo a las detallas grandes y así ahorraremos tiempo los dos.
1:27:55
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Como prefiera, a pesar del brillo en los ojos, Matilde no es capaz de perder la educación. Y después de dejarle el top diminuto encima del mostrador sale por la puerta con la certeza de un elefante. Respira el aire de la calle y se da cuenta de que ya no se acuerda del mareo del mundo entero en su cabeza. Delantera. Indio Memoriam
1:28:18
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Speaker 2 (videoplayback)
Los compañeros del Colegio de Abogados de la provincia de Pontevedra queremos manifestar nuestro dolor por la inesperada pérdida del compañero y amigo José Manuel Barroso Vázquez. Aunque alejado de la profesión desde hace algunos años debido a su trabajo de reclutador de personal para una importante empresa, José Manuel contribuyó durante muchos años al desarrollo de nuestra profesión y desde este boletín queremos acompañar a su familia en estos duros momentos.
1:28:45
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Lleva el jersey de lana gastado y no precisamente porque no tengan dinero en casa para comprarle otro. Es un símbolo más de la revolución. Las mallas y el jersey hasta la mitad del muslo. Hoy le toca el de rayas grises y negras. Otros días el multicolor. Otros el lila. Se dirige al local estudiantil. Hace un frío considerable en la mañana. Algunos vienen aún de la juerga de ayer, lis viernes, claro.
1:29:15
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero ellas tienen reunión. Hay cosas importantes que tratar. Deja el abrigo en el perchero de detrás de la puerta y enciende la estufa. Aún no ha llegado nadie. A la máquina de escribir hay que cambiarle la cinta. Alguien se ha dejado fuera los rotus después de preparar el cartel para anunciar la reunión del comité de facultad. Pronto llegarán las demás. Saca un libro de la mochila desgastada. Ahora está leyendo a Gramsci.
1:29:46
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Teoría económica fascinante. Un par de páginas y llega Ana. Joer, que rasca, tronca, se quita la bufanda y el abrigo. Estos tíos son unos cerdos.
1:30:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
se han dejado fuera los rotus esos capullos. Pues nada de recogerlos, que luego hasta se pensarán que somos las criadas. Caparlos a todos sería poco. Ángeles se ríe, que ya la conoce. Vaya manera de empezar la mañana. Después van a las manifástodos de guays pensando que son la hostia de progres y luego necesitan a la mamá para que les lave los calzoncillos. Mujer, son solo unos rotus.
1:30:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Se empieza por los rotuses una muestra más de machismo, pensar que va a venir alguien detrás recogiendo. Ya ha empezado la reunión. Bea entra con el frío por la puerta. Estábamos esperándote y comentando el, episodio rotus, le explica Ángeles. Las mujeres deberíamos hacer una huelga de brazos caídos. El mundo se acabaría en dos días, continúa Ana. Como la que haces tú todos los días.
1:30:57
S…
Speaker 2 (videoplayback)
La tía no mueve un dedo. Contra la represión, acción. O inacción, según se mire. Que yo no me voy a poner ahora a hacer las tareas de casa, era lo que me faltaba. Escuchad, interrumpe Ángeles, ¿qué tal si empezamos? Quería ir a la clase del Legazpi. Mira esta para verle el culo. Ana rompe a carcajadas. Eso también, ya sabes.
1:31:27
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero sobre todo por lo de la semana que viene, que tenemos examen con él. Pues venga, vamos, Bea ya ha sacado unos folios de la carpeta y están las tres sentadas en confabulación. Primer punto, me parece flipante que solo estemos tres pringadas en este rollo de hacer el apartado de la mujer en el programa electoral. Acepto el comentario. Hay que sacarlo en el comité de facultad. Y en la asamblea de campus otra vez, aprueba Ángeles.
1:31:57
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Speaker 1 (videoplayback)
¿Y quién queríais que viniese? La guay esa de derecho a la que se le ven las etiquetas de marca en toda la ropa. Con los levis y los calcetines esos de rombos todo el día. Que la aguante su madre. Es una petarda auténtica, Ana saca tabaco y se pone a liar. Tía, no jodas con el tabaco a estas horas de la mañana, Ángeles sabe que en este asunto sus dos compañeras tienen puntos de vista irreconciliables.
1:32:25
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No empecéis con lo del tabaco, venga, pongámonos con los puntos que queremos someter a la Asamblea sobre el tema de la mujer en el programa electoral del rector. Yo propongo comisiones de la mujer en todas las instancias. Servicios de atención a las alumnas para prevenir el acoso sexual y cosas de esas. Y fondos para un grupo permanente de debate sobre feminismo. Contra la violación, castración. Como punto en el programa electoral.
1:32:56
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Speaker 2 (videoplayback)
Claro. Ana echa una carcajada mientras sigue jugando con el papel de liar. Representación igualitaria, añade Ángeles. Representación mayoritaria. Grita Ana. Lo tuyo es patológico. Ponte seria. Lo vuestro es enfermedad. Y hablo en serio. Ya veréis. Un día os convenceré y os uniréis a la guerrilla. Si no nos dan justicia, nos la tomaremos.
1:33:28
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Speaker 1 (videoplayback)
¿Y de qué manera? Pregunta ve a algo aburrida ya de la colega. Por la fuerza. Capando al violador. Acosando al acosador. Pegando al maltratador. Con trajes de camuflaje, de noche, de día. Con cuchillos y bazucas. Con lo que haga falta. Y seguro que como los elementos represores del Estado son tan gilipollas, no pensarán nunca que fueron un grupo de pobres mujeres las que causaron la masacre.
1:34:00
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Speaker 1 (videoplayback)
Los cabrones aún piensan que de mayores queremos ser enfermeras. Hay que darles caña. Hablo en serio. Venga, corta el rollo, se impacienta Bea, que ésta tiene que ir a verle el culo al Legazpi. El encuentro termina aún con algunos, abajo el estado represor, menos dogmatismo y más progresismo, al enemigo ni agua, y, todo es política. Ángeles corre hacia la clase de Legazpi.
1:34:29
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Speaker 1 (videoplayback)
No solo le interesa verle el culo. Es el profesor más interesante de toda la facultad. Y muchos de los otros, claro, no lo tragan. Sobre todo los fachas. Un vasco que habla gallego. Cuando entra en la clase ya ha empezado. ¿De qué vale el estado? Pueden explicármelo. Traga nuestro dinero en los impuestos. Reprime nuestras vidas. Juega a representar a una masa.
1:35:00
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Speaker 2 (videoplayback)
ingente, está diciendo en esas Legazpi. Tiene los ojos verdes detrás de unas gafas ligeramente ahumadas. A Ángeles le parece lo máximo. Siempre está rodeado de miembros del comité que quieren hablar con él después de las clases. Vuelvan ustedes a Marx tanto como puedan. Vamos a revisitarlo un poco durante esta hora. Y comienza la revisión de las teorías marxistas. Dígame, Martínez.
1:35:28
S…
Speaker 2 (videoplayback)
¿Cómo es que usted se sigue llamando ángeles? Legazpi la mira sonriendo abiertamente. No es habitual, es un tipo serio. Ella se pone nerviosa. Solo se había acercado a la mesa para ver si le podía comentar unos aspectos de la bibliografía de la materia que quiere aún revisar para el examen. Y para verlo de cerca, claro. La pregunta la coge desprevenida. ¿A qué se refiere?
1:35:56
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Speaker 2 (videoplayback)
Mujer, Ángeles no es el nombre más gallego. ¿Por qué no lo cambia de una vez? Pues no lo había pensado. La reflexión es el primer paso para la acción. Piénselo y actúe, mujer. Vale. Pero supongo que usted venía a preguntarme algo. La pregunta comienza con la bibliografía y acaban tomando un café entre el humo de los cigarros que llena toda la cafeta. ¿Y entonces qué piensa usted?
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Speaker 2 (videoplayback)
A veces la lucha armada es lo único que les queda a los pueblos sometidos. Mire a su alrededor. ¿Cree usted realmente que con este estado de las autonomías vamos a conseguir algo? Autogobierno. Libertad. Independencia. Con una masa de cafres seguidores del libre comercio como gobernantes. Ángeles lo mira con los ojos abiertos. No sabe muy bien qué decir. Piensa en lo que le dice Legazpi.
1:36:56
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Speaker 2 (videoplayback)
Y también en sus ojos verdes. Son como dos verdades inseparables. Si realmente quieres cambiarte el nombre entonces deberías llamarte Ansos, le indica Sela durante la asamblea de campus. ¿Y por qué? Tía, porque Anseles no existe en gallego, es una galleguización del castellano. Una corrupción de la lengua, está claro que Sela viene de filología.
1:37:22
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Speaker 2 (videoplayback)
Y la lengua ya bastante mal la tenemos como para andar haciéndole putadas las que queremos defenderla. Antón está hablando por el micro presentando la asamblea. Queridos compañeros de todas las facultades. Pero, será capullo el tío. Ana se pone en pie. Sela y Ángeles miran hacia ella. Las mujeres, también existimos. Nosotras, parimos, nosotras decidimos. Mujeres al, poder.
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S…
Speaker 2 (videoplayback)
Hay tanta gente que sus gritos casi no se oyen por encima del fragor de la multitud. Esta anda todo el día pasada de vueltas. ¿Será que le da demasiado a los petas? Cela le tira del jersey a ver si se sienta. Eh, rubia, calma. Ya lo pondremos verde al acabar. Ponerlo verde. Unas hostias y ya está. Estoy hasta el cono de que nos tengan que representar siempre tíos.
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Speaker 1 (videoplayback)
La próxima vez inauguro yo la asamblea y los pongo a todos calientes en dos minutos. Anda, calla, que tú montas cada una cada vez que abres la boca que al final nos acabarán tomando a todas por locas, Ángeles quiere volver a la conversación lingüística con Sela. Claro, a las mujeres que reclamamos una voz propia, nuestra sexualidad y nuestro lugar merecido en la sociedad siempre nos llaman locas.
1:38:49
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Anda, id a tomar vosotras también, reprimidas por el sistema, y Ana se va a refunfuñar a otro lado. Menos mal que la tía no se toma nunca nada a mal, si no yo ya tendría un ojo a la virulé, que ésta tiene un afán belicoso impresionante. Entonces cuéntame, así que Ansos me tendría que llamar en gallego. El local estudiantil está lleno de humo. Esto no puede ser un colectivo nacionalista. Porque tú lo digas, listo.
1:39:20
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Eso habrá que verlo, Ana levanta la voz desde la esquina donde está con su cigarro y las piernas espatarradas. Dejaría de ser abierto, no te das cuenta. Sois unos cagados. No tenéis cojones para tomar una decisión, Reybosa se levanta. Todos los que estamos aquí defendemos una opción nacionalista. ¿O no? Se oyen sonidos de asentimiento por diversas esquinas. Entonces ¿cuál es el problema?
1:39:50
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No es así en todas las facultades, insiste Antón. Seguro que lo dices por la de derecho, llena de niños peras y niñas de papá, Ana Echa.
1:40:00
S…
Speaker 2 (videoplayback)
humo hacia el tire. Yo creo que hay que llevarlo a la asamblea, Damián habla con una pizca de timidez. Estoy de acuerdo, asiente Ángeles. Hasta ahora nadie había tenido problemas con la definición de apertura a todas las opciones. Pero si el problema aparece hay que llevarlo a la asamblea.
1:40:19
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Pero si empezamos a llevar estos temas a la asamblea, entonces todos los grupos anarquistas, trotskistas, independentistas y todos los demás que sabéis que hay, querrían lo mismo. Sería un caos. Antón procura llevar las cosas a su cauce. Arriba el caos. Grita Ana. Hay que votar y ya está, insiste Reybosa. De acuerdo, como queráis, Antón frunce el ceño. Voto secreto.
1:40:51
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Pregunta Damián. Votó a cara descubierta. ¿De qué hay miedo? Interviene nuevamente Ana. Las voces se alzan llenas de opiniones. Los ánimos están muy alterados últimamente. Todo el mundo tiene opiniones en el conflicto nacionalista. Hay muchas reuniones para buscar apoyos, para decir y contradecir. Ángeles comienza a coincidir con Damián muy a menudo.
1:41:19
S…
Speaker 2 (videoplayback)
No estoy en absoluto de acuerdo con el hecho de que hacernos un colectivo nacionalista vaya a disminuir nuestro peso en las elecciones a claustro. No creo que haya que temer la diversidad, Ángeles le habla con las mejillas coloradas después de una reunión en el local. Damián parece distraído. ¿Qué te pasa? A mí. Le dice saliendo de su abstracción. Claro, a ti, ¿a quién va a ser?
1:41:46
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Nada, no me pasa nada importante es que hay una cosa que me ronda por la cabeza, Damián no es muy dado a las palabras, siempre le ha parecido un tímido, encajado en un papel político pero un tímido a fin de cuentas. Pues cuéntamelo y sácatelo de la cabeza. Bien, ese es el problema, Ángeles se queda confusa. De hecho te lo he escrito por carta. Te la dejo aquí para que la leas con calma.
1:42:14
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No tenía tu dirección, si no te la hubiese enviado por correo ordinario. Ahora tengo que irme a clase, Ángeles sabe que no es cierto, que no tiene clase a esa hora, pero deja que se vaya igualmente. Coge la carta que sacó de la carpeta, está escrita en el reverso de un panfleto fotocopiado. Querida Ángeles.
1:42:37
S…
Speaker 1 (videoplayback)
En los últimos tiempos revueltos me ocupan la cabeza temas de especial importancia para el estudiantado, de esos no tengo que decirte nada porque ya estás conmigo en ellos. Pero también me ocupan la cabeza otros temas, tal vez de menor importancia para el estudiantado pero igualmente desasosegantes para mí. Me doy cuenta de que pasan los días y cada vez necesito más tu compañía.
1:43:01
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿De qué imagino las mañanas del domingo, ese día en el que no hay, por lo general, actividad estudiantil, y tú apareces en ellas también? Tengo ganas de abrir los ojos en esa mañana de domingo y que estés, traerte el desayuno, bajar contigo a la calle a tomar un café más tarde bajo los soportales. Siento que esto que te digo pueda resultarte incómodo, pero creo que si me conoces un poco te imaginarás el trabajo que me ha costado sacar de mí estas palabras.
1:43:31
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Discúlpame y lo entenderé si no quieres verme más que en las reuniones del estudiantado. Damián. Ángeles se queda mirando el café sin saber muy bien qué pensar. Claro que podía intuirlo, pero ahora es un frente abierto. Otro más. Hasta el día siguiente no ve a Damián. Se da cuenta de que la carta no ha provocado en ella pensamientos de rechazo sino más bien de lo contrario. Se da cuenta de que es la primera vez que alguien se fija en ella de esa manera tan clara.
1:44:02
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y no es un alguien cualquiera, es un compañero de luchas, alguien que comprende perfectamente lo que le pasa por dentro, alguien con quien compartir el tiempo y actividades. Le parece una expectativa como mínimo interesante. Por eso cuando ve a Damián al día siguiente siente como si le cambiasen los ojos.
1:44:22
S…
Speaker 2 (videoplayback)
No se siente con fuerzas para decir nada aún de la carta, y sabe que tampoco él comentará nada al respecto. Intercambian las palabras de todos los días, se ponen al trabajo conjunto, clases, local, escritos, campañas pero ella lo va observando. Un tipo tímido, Damian. Tiene los ojos de largas pestañas que parece que siempre miran asustados. Piensa antes de hablar, chasquea la lengua.
1:44:51
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Comienza a observarlo de cerca, a pensar cómo sería el tiempo a su lado. Poco a poco la invade la idea de ese domingo por la mañana en el...
1:45:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
que él le lleva el desayuno a la cama. Damián no es un orangután, sabe compartir. Eh, eh, mírale a ésta la cara de felicidad. Ana no para de reírse al ver a Ángeles entrar por la puerta del local el lunes por la mañana. Joder, tía, no seas bestia, deja a la gente con su intimidad, un mínimo de respeto, ve a la amonesta con rapidez.
1:45:25
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Las hermanas deben compartirlo todo, sobre todo los trofeos de guerra, se ríe aún más Ana. Que no todas andamos por ahí de caza, bestia parda, replica Bea con ánimo dialéctico. Anda, que seguro que tú te estás muriendo también por saber qué pasó, pesada, Ana señala a Bea con un rotulador. Lo que pasó creo que fue manifiesto, a Ángeles le sale la sonrisa por la boca, por más que intente contenerla.
1:45:55
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ya, el rollo fue manifiesto, que bien que os vimos todas. Bah, estaba visto, Damián está colado. Lo tienes a tus pies, ahora puedes hacerlo sufrir un poco o utilizarlo para que te limpie el piso. Eso sí que te gustaría a ti, tener a uno que te limpiase el piso, vea interrumpe con otro de sus temas favoritos.
1:46:18
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Oye, petarda, a ver si escuchas a la hermana en lo que nos tenga que contar y dejas de meter obsesiones propias en la conversación. Tienes razón por una vez, ve a Cede. ¿Y ahora qué pasa? ¿Se queda en un rollo o qué? Amor libre. Ángeles sigue intentando ocultar la sonrisa. Pues ni idea. Así, eso es lo mejor, sin definiciones. Indefinición. Indefinición.
1:46:49
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ana comienza su manifa particular. ¿Pero a ti te mola? Claro creo que puede ser una relación muy buena, compartimos muchas cosas, ¿no? Ya, sí, ¿pero qué hay del sexo? ¿Qué tal es en la cama? Lo tuyo no tiene remedio, eres una bruta integral, deja ángeles que cuente lo que quiera. Ya estamos con los tabúes. ¡Qué pesadez! Con lo interesante que es comunicar e informarse sobre sexo.
1:47:21
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Sobre todo sobre las prácticas de las demás, no, jodía. ¿Será que me faltan las propias, lista? ¿Será porque quieres? Oiga, Beatriz Seivane, no me estará haciendo usted una proposición. No voy a contestar a eso, que te corro a la curiosidad. Vaya, esto empieza a ser más interesante que mi asunto con Damián.
1:47:47
S…
Speaker 1 (videoplayback)
De eso nada, bonita, sigue contando lo que te parezca, dice Bea sacándole la lengua a Ana. Está loquita por mí. Cuenta, Ángeles, cuenta. No hay mucho más, a decir verdad me gusta y, y en esas entra Damián por la puerta y nota el silencio incómodo, mira a Ángeles con timidez y se pone colorado como un tomate. Vaya, comienza a hablar Ana, pero ya Bea la coge por el brazo.
1:48:16
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ven que te voy a poner el bozal, reina. Las muestras de afecto en público no son lo suyo, lo de ninguno de los dos. Siguen en las reuniones tal como antes, sin que pase nada. Tal vez se sientan un poco más juntos o se les escapa una sonrisa tímida a lo largo de los duros debates. No hay definiciones, son muy libres de andar con quien quieran, de hacer lo que les venga en gana, buscar otros contactos de diversa índole. Pero no lo hacen.
1:48:47
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Hoy voy a cambiarme de nombre, Ángeles mira de cerca a Damián, desde la distancia de su hombro, aún en la cama, desnudos. No es un domingo pero lo mismo les da. ¿Y cuál vas a elegir? No seas tonto, voy a galleguizar mi nombre. ¿Y cómo te voy a tener que llamar a partir de ahora? Ya sabes que lo mío no es la imaginación, mucho menos para los nombres. Ansos, es el nombre correcto.
1:49:17
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Me parece genial, es un paso más en el compromiso pero no te resulta raro cambiar así de nombre. Es como en una película de esas en las que la gente coge nuevas identidades para entrar en los programas de protección de testigos y luego siempre la pillan porque mira para atrás cuando la llaman por el nombre antiguo. De eso nada. Puede que al principio sea una lata andar diciéndole a todo el mundo que ya no me llamo Ángeles, pero ya me he decidido.
1:49:44
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Me ha llevado mi tiempo precisamente por eso, porque resulta extraño cambiar de nombre. No consigo entender cómo hay países en los que las mujeres cambian de apellido cuando se casan. Me parece aberrante. Sí, cierto.
1:50:00
S…
Speaker 2 (videoplayback)
¿Y qué tal si nos levantamos? Es que no voy a llegar a la administración. Vale, si quieres me voy duchando y luego bajo a por algo de desayunar. De acuerdo. Damián sale al pasillo del piso y se mete en el baño. Solo al cerrar el grifo y acallarse el ruido de la ducha oye en la sala una voz. Una voz profunda y masculina y otra femenina que, dice papá. Ahora sí que se puede montar una buena.
1:50:29
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Las hermanas saben perfectamente que él y Ángeles están juntos, y más problemático aún, que duermen juntos pero el padre qué hacer. ¿Qué hacer? Mira la ventana del baño. Si sale por ella puede entrar por el balcón de la habitación de Ángeles y quedarse allí recluido rezando para que al padre no le dé por ir.
1:50:49
S…
Speaker 1 (videoplayback)
El baño es un lugar mucho más peligroso abre la cerradura del baño, abre la ventana y él, ateo por convicción, reza algo para un momento de apuro, de algo tenía que servirle lo que aprendió del cura de su pueblo. Venga, mozo, que estás en forma, y se va sentando con cuidado en el pretil de la ventana para ir pasando luego una pierna hacia la baranda del balcón. Como esto no esté firme la cague. Pero es su día de suerte.
1:51:18
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Y agarrado a la ventana es capaz de pasar hasta el balcón. En la calle una vieja mira asombrada el proceso. Y dentro de la habitación Ángeles está sentada en la cama con cara de sofoco. Tú. ¿Pero qué has hecho? Casi la mata del susto. Ya sabes, veo muchas películas, ríe Damián para matar el nerviosismo. Era morir a manos de tu padre o arriesgarme con el balcón.
1:51:46
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿Y ahora por qué no lo llevas por ahí antes de que le dé por venir a buscarte y me mate de todos modos? Ángeles sale disparada por el pasillo. Oye, papá, ¿por qué no vienes conmigo al juzgado a hacer el trámite de cambio de nombre? Creo que necesito un testigo, además. Ay, Jesús, hacéis unas cosas que no es normal pues venga, vamos. Chao, Loli, le dice Ángeles a la hermana guiñándole un ojo.
1:52:16
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Esta vez se han salvado. Y, justo en ese día, atrás quedó Ángeles. En ese año gana, su, rector, aún hay esperanzas en el socialismo, ella saca una plaza, empiezan a vivir juntos. Nada puede ir mejor. A Anso se le pierde la mirada en la foto. El jersey de lana y las mallas.
1:52:40
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Ahora no cabría en ellas, claro, pero ya se sabe que una gran parte de la masa corporal femenina es grasa. Otra grande puede que sea la insatisfacción. No, eso no es justo pensarlo, y le quita inconscientemente una mano de polvo al marco. No tiene una idea muy clara de cómo ha acabado mirando la foto. Están todas guardadas en algún sitio. ¿Para qué mirarlas? Ya se las saben de memoria. Ella y Damián en Praga.
1:53:11
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Ella y Damián en París. Ella y Damián la semana pasada en Acurota las fotos ya no cuentan nada. Y, no obstante, las siguen sacando. Mira el reloj. Son las 10. Damián aún no ha llegado de la reunión del partido. Ella hoy no ha ido. No tenía ganas. Dijo que tenía que preparar una clase pero no era verdad. Lleva toda la tarde mirando una foto.
1:53:39
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Una foto en la que aparecen Bea y Ana también con jerseys de lana. La ropa va cambiando, perdiendo sus significados. Damián dejó las chaquetas de pana y la barba por trajes de Adolfo Domínguez y una perilla bien recortada. Hola. Damián grita con la misma voz al entrar por la puerta. ¿Qué tal? Le da el mismo beso al verla sentada en el sofá, y a la foto de vuelta a su lugar. Bien. Contesta con la misma respuesta.
1:54:11
S…
Speaker 1 (videoplayback)
La reunión ha estado genial. Muy animada. Tocan tiempos de cambio, ¿sabes? Bea me ha preguntado por ti. Ya hablaré con ella mañana en la facultad. Hemos estado comentando la postura del partido ante la nueva política agrícola europea. Vinieron los del sindicato, yo creo que tienen toda la razón en el análisis que hacen del campo gallego, y las palabras siguen.
1:54:38
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Si esta fuese una situación diferente, en la que hubiese que buscar la típica excusa para no irse a la cama juntos, le diría que le duele la cabeza. Como no es la situación, simplemente se calla. A Damián hace tiempo ya que no le importa demasiado, o ya lo ve como su reacción natural. Habla y habla sin parar.
1:55:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿Y tú qué tal el día? Al final la típica interpelación. Bien, sin mucha novedad. ¿Y mañana cómo quedamos para comer? Mañana cómo quedamos para comer. ¿Qué hacemos de cena? Vamos a algún sitio el fin de semana. Comemos con los amigos el domingo. Vamos hasta casa de mis padres. Ha quedado todo resumido en eso. Hoy está tan desanimada que no quiere ver. Cerrar los ojos sin más.
1:55:32
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Dormir. A ser posible sin soñar. Que luego ya se sabe lo que pasa. Le duelen los ojos de mirar la pantalla del ordenador. No sabe por dónde empezar. Por dónde seguir y por dónde acabar. El ordenador le sigue sacando la lengua en blanco. Puñeta de artículo. Decide salir del despacho a tomar un poco el aire. Da unas vueltas por el aparcamiento. Tampoco encuentra mucho sosiego. Decide regresar.
1:56:04
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Eh, Ansos, ¿qué pasa contigo últimamente? Ve a la alcanza cuando regresa camino del despacho. No se te ve el pelo por la facultad. Con lo que se nos viene, encima. Volvemos a la agitación, como en nuestros tiempos. Después de tanto hablar de que el alumnado ya no tiene espíritu de batalla. Ando algo atareada estos días. Puede que un poco desanimada también, Ansos saca la llave de su despacho. Y eso.
1:56:36
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No sé aún muy bien. Ya te contaré cuando evolucione un poco. Quedamos para comer y hablamos. No puedo, hoy tengo un trabajo urgente que hacer. Ya nos vemos durante la semana, y cierra la puerta tras ella. Hay algo que le da vueltas en la cabeza y que no la deja concentrarse. Nada, el artículo no será para hoy. Se pone a mirar el aire, como si le faltase y tuviese que verlo para recuperar algo.
1:57:06
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Últimamente no hace más que fijarse en una cosa pequeña y ya la tenemos montada, ya se le fue el santo al cielo. Ahora los ojos le caen encima de la agenda abierta en la que hay inscrita una reunión del Grupo de Investigación de Mujeres y Economía. Como si eso quisiese decir algo. No sabe muy bien por qué va a las reuniones. Tal vez por una vieja lealtad. Mujeres y Economía. ¿Qué mujeres? ¿Qué economía? Es ese jueves.
1:57:37
S…
Speaker 1 (videoplayback)
A las 8. Pero no irá. ¿Por qué quiere acercarse a lo de la calceta de la asociación vecinal? Damián la miró con cara de, esta está de atar, cuando lo comentó, tal vez un indicio más de que estaba en lo correcto, que necesitaba respirar algo de aire, lejos de la universidad, que parecía un monstruo y todo giraba alrededor de ella.
1:58:01
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Todos sus amigos están en la universidad, excepto un par de desaparecidos, entre ellos Ana, y otro par que son carteros, hablan de la universidad, viven en la universidad. Levanta los ojos de la agenda, la cierra y decide marcharse. Las mujeres no podemos encajar en los patrones del capitalismo. Hacer la guerra no es un valor femenino.
1:58:26
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ansos está sentada en la conferencia encogida en el abrigo, que hace frío, y también en el asiento, sin ganas de participar. Pues yo no estoy de acuerdo con eso. No sé cómo a estas alturas aún seguís hablando de valores femeninos. Hay mujeres violentas y que quieren ir a la guerra y otras que quieren ser amas de casa, y no por eso van a estar fuera de la definición de mujer. Ya, pero si hablamos de un sujeto feminista, entonces es distinto.
1:58:56
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Hay que definirlo. La lesbiana es el ideal del sujeto feminista, porque no se somete a los valores patriarcales. ¿Y quién es la lesbiana? Se pregunta Ansos. ¿Y el sujeto feminista? ¿Será que ella está acostumbrada a pensar en números? ¿En el capital y en las relaciones económicas de explotación? ¿O ni siquiera en eso?
1:59:21
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Por el momento está escuchando, pero poco a poco empiezan a venirle palabras a la cabeza, palabras que no son suyas, que pertenecen más bien a una tal Matilde, o a una tal Rebeca, o a una tal Luzo Elvira. Serán indicios de esquizofrenia. De repente estar así, enferma, le parece el estado más saludable. A mí si me permitís decir algo, después de la última declaración ha habido un importante lanzamiento de argumentos a favor y en contra.
1:59:52
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Curiosamente Anso se da cuenta de que las mujeres de su edad son las que más a favor están. Muchas otras, más jóvenes,
2:00:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Están en contra. Eso sin duda quiere decir algo. Y quiere compartirlo. Alza algo más la voz. Si me permitís decir algo, yo creo que no podemos hablar de monolitos sino más bien de relaciones de poder. Las mujeres aún somos un bien de consumo, de acuerdo, pero no se puede olvidar que también lo somos entre nosotras.
2:00:23
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Quiero decir que ya me diréis cuántas de vosotras, casadas y con hijos, no gozáis de la libertad de estar aquí hoy porque hay otra mujer que os hace la limpieza, o cuida de vuestros hijos e hijas. Ahora sí que se monta. Ataques personales. Lo único que digo es que si estamos ciegas a eso no avanzamos. Cualquier acción que se tome sin tener eso en cuenta fracasará.
2:00:48
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Volvemos a las mismas frustraciones de todos los movimientos supuestamente de base, como los marxistas, cuando todos ellos son burgueses. Y nosotras hablamos del sujeto femenino sin que aquí haya poco más que un grupo de universitarias. Hay que abrir los ojos al mundo. Salir de la maldita universidad. Más debate. Más ataques personales. Ah, sentirse tan bien. Después de eso ya no habla más.
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S…
Speaker 1 (videoplayback)
Se queda callada y deja que el resto hable y hable hasta que llega el momento de cerrar el local donde se ha celebrado la conferencia. Sería así como se sentía Legazpi. ¿Qué tal la conferencia? Hoy es Damián el que está en casa antes. Las palabras son siempre las mismas. Siguen siendo. Cambia conferencia por clase por curso por viaje. Las mismas. Le baja el ímpetu que traía como aire fresco de la calle.
2:01:48
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Parece que por aquí hay poca novedad. Muy bien. Ya dije en la reunión que no podías venir, antes no le importaba que diese noticias de ella a los del partido. Ahora hay algo que chirría, se le pone mala cara. Por su mente pasan dos palabras, ¡qué pesadez! Pero desvía su enfado. ¿Y de qué hablasteis? Hubo un debate tenso, lástima que no estuvieses.
2:02:16
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No sabe si sentirse interesada, pero como aún tiene que ponerse la ropa de andar por casa lo escucha entre tanto. Patricia empezó con las obsesiones de siempre. Ansos levanta la cabeza para escuchar mejor mientras se desata los cordones. ¿A qué te refieres? Pequeño silencio de prevención en Damián.
2:02:38
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ya sabes, lo de la representación, que por supuesto que es muy importante, ahora prefiere no levantar la cabeza y concentrarse en el botón del pantalón. Damian va como por un campo de minas, pero es que ella tiene una manera de presentar lo que ya quita adeptos a su argumento. Es una tipa súper agresiva. Y claro que es incuestionable lo de que haya igualdad de hombres y mujeres,
2:03:02
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero los equilibrios del partido en este momento son muy débiles y si se rompen por este tipo de cuestiones perderemos la oportunidad tanto hombres como mujeres. Anso sale de la habitación. Esas ideas son tuyas propias o importadas. ¿A qué te refieres? No, a nada. Si Damián fuese otra persona en ese punto diría, últimamente estás de un raro, o alguna frase similar que desataría un diálogo y con él un conflicto.
2:03:32
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero Damián detesta los conflictos, así que callará como lleva ya bastante tiempo callando. Seguirá hablando del partido, como si fuese un ser humano que convive con ellos día y noche. Ansos quiere un lugar donde no tener que ponerse a cenar cuando lo último que le apetece es ver seres humanos, en particular a uno en concreto. Pero pueden las normas del hábito y de la convivencia.
2:03:57
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Hacen la cena en silencio, compartiendo las palabras que se pueden intercambiar sin causar grandes alteraciones, tomate, cuchillo, cazuela, sal, poner la mesa. Luego cenan y ella dice que se va a la cama a leer. Damián ve la tele aún un rato. Las noticias llegaron como una bofetada. Zumban más vientos diversos que la hacen sentirse nuevamente un poco viva. Hay que escribir la historia de la tía Davinia.
2:04:26
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ella dio la idea, pero no está capacitada. A ella, quitándola de los artículos donde aparecen muchos números, lo de la literatura le da de entera. Ya se verá que se decide. Pero hay que recuperar a la tía Davinia. Claro que sí. Patrimonio de la mujeridad. A este paso, se dice mirando el espejo, voy a acabar hasta poeta.
2:04:52
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Con el asunto de la tía Davini aparece como si se diese cuenta de que lleva una especie de doble vida.
2:05:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
los espacios parecen estar divididos en dos, y esto es curioso porque uno de ellos solo ocupa una hora y media los jueves por la tarde. Pero es un espacio que sin darse cuenta ha ido creciendo, como un balón de oxígeno. Ahora la vida parece repartirse entre las experiencias anodinas del día a día, de la universidad, del partido, de la vida con Damián y el grupo de Calceta.
2:05:24
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Allí nadie la conoce, nadie habla de teorías de ningún tipo excepto la de cómo hacer puntos, nadie hace preguntas. El tiempo pasa de una manera liberadora y gratificante. Y ahora esto. ¿Qué cambia ese espacio y pide acción? Sale a la calle discurriendo todavía sobre cómo gestionar la experiencia de la tía Davinia. ¿Qué pasa hoy, tetuda? Vaya par de melones, como te los pille.
2:05:53
S…
Speaker 1 (videoplayback)
A estas alturas ya no debería ponerse roja, de ira, por supuesto, porque la frecuencia mata los efectos. O los acentúa por repetición. Ya es demasiado. Hoy es demasiado. Normalmente ignora este tipo de agresiones, pero hoy le parece una perniciosa costumbre adquirida. Se da la vuelta. Y a vosotros que os hacen, un examen parcial para trabajar en la obra.
2:06:22
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ándate con ojo, la próxima te voy a denunciar, y le hace un corte de manga. Por supuesto la lista continúa. Anso sigue caminando por la calle marcando los pasos con violencia. Son ya demasiados años de creer que no importa lo que consigan, poco, las mujeres, algunas, porque siempre, en cualquier esquina, habrá algún imbécil para recordarles que no son más que un trozo de carne con patas. Es maravilloso.
2:06:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Increíble. Inaceptable. Ansos apura el paso enérgico con la bolsa de las agujas bajo el brazo. Es jueves. Si echamos 36 puntos obtendremos etena y uno en el elástico. Cuatro vueltas sin hacer el del revés. Derecho. Revés. Derecho. Revés. La de la tía Davinia es una variante de la historia de demasiadas mujeres. De demasiadas violencias no contestadas.
2:07:24
S…
Speaker 1 (videoplayback)
De demasiadas injusticias no colmadas. 39% de lana, 58% de acrílico. 150 gramos por ovillo. Nuestra relación ya no significa nada. Es un hábito que se torna molesto. Ir a comer a casa de los padres de Damián en Navidad, a la de los míos en fin de año. Sin que haya cambiado nada de todo lo que no nos gustaba de las relaciones retrógradas con las que creímos romper.
2:07:54
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Al final somos como eran aquellas chicas de pro, casadas, siguiendo los patrones. No hay amor libre ni libertad ni amor en toda esta historia. Damián quiere comprar todo lo que sale nuevo en el mercado, ver las series Yankees de la tele. El comunismo queda bonito en los libros. Tres trenzas de tres tiras hacen 27 puntos. 71 menos 27 nos deja 44 libres.
2:08:21
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Al final poco ha conseguido nuestra generación. Sin las glorias de la transición. Sin lucha ni pacífica ni armada. Grandes dogmatismos y discursos vacíos. O tal vez eso responde sólo a lo que han hecho todos esos compañeros míos de partido, los que tienen la voz y nos la quitan continuamente. Pues nosotras sí que hemos hecho cosas. Liberarnos de mucha mierda en la compañía de supuestos liberados que para nada repensaron su identidad.
2:08:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Esos hombres progres. Manga pegada, no necesitas hisar. Escuchad una cosa. ¿Qué? Rebeca levanta los ojos de la labor. Acabo de tener una idea para honrar la memoria de la tía Davinia. Di, Matilde contiene en la voz la emoción. Es una idea compleja, Ansos mira en especial a Elvira, puede que los métodos os resulten difíciles de aceptar. Pero pensad por un momento en lo que os voy a contar.
2:09:23
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y todas levantan la cabeza de la labor y se concentran para escuchar y hablar. Al fin se ha decidido. A asistir a una reunión del partido. Hacía tanto tiempo. Demasiadas excusas. Y además hoy prefiere hablar. Llevamos 15 años pidiendo lo mismo y sin ningún resultado. Y ahora encima hay algunos compañeros que sostienen que nos hemos vuelto demasiado agresivas, que quizás con tácticas más suaves conseguiríamos más.
2:09:53
S…
Speaker 2 (videoplayback)
¿Y qué? Os traemos también las zapatillas para ver si nos hacéis caso. Lo mira y ahí está.
2:10:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
está, escondiendo la cabeza como un conejo. Supone que se siente culpable porque él fue el traidor que le dio la información que ahora sustenta su discurso. Quince años de lo mismo y encima queréis que seamos, agradables. Uy, qué femenino. Sí, mi señor, a sus pies mi amo, me quejaré pero sin molestar a los grandes señores con mis cosas femeninas sin importancia, él sigue con la cabeza gacha.
2:10:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Supone que también siente vergüenza. Las cosas deben estar bien, en su justa medida. Algo así como, se guerrera pero sin estorbar. Vaya no. Hace algún tiempo me sentía satisfecha por no tener que compartir militancia con un grupo de orangutanes inútiles. Ahora me pregunto qué duele más, compartir la vida con una serie de orangutanes y poder rebelarse contra lo obvio o esta dominación sutil.
2:10:56
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Parece que con saber cocinar, o planchar, o poner la lavadora ya está todo solucionado. Bien, imagino que si consideramos que debieron necesitar unos 4000 años para aprender, el mérito también les ha debido de prescribir. Hasta hace poco veía lógico que los, intereses del partido, fuesen lo más importante y nosotras un mero departamento interno. Ya veo caras de, esto es lo de siempre.
2:11:24
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Bien, si estáis tan aburridos deberíais preguntaros por qué, tal vez, en un alarde fuera de lo común, hacer algo para cambiar el sistema de representación. Ya está bien de que vayáis de hombres liberados sólo porque ahora os guste cocinar y luego no seáis capaces de cambiar nada. Ahora sí que saltan. Que no haga referencias personales. Que si eso no es justo. Que si no viene al caso.
2:11:53
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Que si no se pueden quejar pero Ansos siente una plenitud extraña. Él sigue con la cabeza gacha. ¿Por qué has tenido que decir eso? El ambiente está ya más relajado, es la pausa para el café. ¿A qué parte te refieres? A lo último. Lo sabes perfectamente. Lo dije porque lo siento. Y eso me incluye a mí también. Puede ser, Ansos no le quiere poner las cosas fáciles.
2:12:22
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Sabe que tal vez el hasta le agradecería que lo dejase sin más. Pero nada de conflictos. Mas hoy el día está para conflictos. Ansos está dispuesta. Reanudamos la sesión. Palabras. Ansos levanta nuevamente la mano. Nota los ojos de una multitud con cara de, nada de insultos personales ni comentarios incómodos. Simplemente quiero hacer público que presento mi dimisión.
2:12:52
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Dejó mi cargo en el partido, ahora sí que se les ha quedado una buena cara. A uno en especial. Creo que las razones están suficientemente claras, después de 15 años. Ahora, si me disculpáis. Ya no tiene nada más que decir. Su presencia en la sala le parece una carga de la que finalmente se libera al pasar la puerta.
2:13:16
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Esquiva las miradas que intentan investigarla de un lado y de otro, cada una con sus ideas, con sus pensamientos, con sus reacciones. A Ansos ni siquiera se le pasa por la cabeza que la mayoría, tan acostumbrada al drama político, piensa que lo suyo es un toque de teatro. Un toque certero. Sobre todo porque no es teatro. Claro que otras cabezas seguramente pensarán que tiene la regla o que a sus 40 está ya en las puertas de la menopausia.
2:13:46
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Las hormonas siempre tienen la culpa de todo. Lo único que les falta es que las acusen de genocidio. Damián sale de la sala. Pero, ¿qué te pasa? ¿Qué haces? Ahora no tengo ganas de hablar. Nos vemos en casa. En su cara hay una mezcla de rabia contenida y de intento de comprensión, algo así como, la pobre está pasando un mal momento. Lo peor es que él no tiene ni idea de por qué.
2:14:16
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Lo peor es que no soporto en lo que nos hemos convertido. Había grandes expectativas y al final caímos en la misma mierda. No entiendo cómo se transmite esta ceguera colectiva, como no son capaces de admitirlo por lo menos. Yo creo que eso de la política es una pamplina. No te ofendas, EH. Pero parece que todos son un grupo de interesados que nada más se mueven por afanes de crecer. A mí no me interesa lo más mínimo.
2:14:45
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Claro, Rebeca, pero tú ya eres de otra generación. La política tenía sentido. Lo tiene, sigo pensando yo, pero no entendida como en este momento. Yo también reniego.
2:15:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Luego de los partidos, todas levantan un ojo de la labor, de hecho he renegado literalmente. Ahora sí que levantan la cabeza. ¿Cómo? ¿Qué dices? En serio. He dejado el partido. Casi voy a decir que me alegro, Matilde y la el primer comentario. Y eso. No sabía que te molestase que estuviese en el partido.
2:15:25
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No, si no me molestaba, pero es que a mí también me pasa cada vez más lo de Rebeca, y no soy de otra generación. Todo eso me parece, como has dicho. Una pamplina. Pues eso, una pamplina. No tienen ni idea de nada esos políticos, van a lo suyo. De todo habrá, añade Elvira. Yo he visto bastante. Pero es que aún hay más, Anso se había quedado todavía meditando.
2:15:56
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Las otras no son capaces de hacer dos puntos seguidos. ¿Qué? Fernanda es la primera en reaccionar. Creo que voy a dejar a Damián. Se suceden nuevamente las exclamaciones. Calma, calma, dejadme explicar. Con el paso del tiempo dejo de verle sentido a nuestra relación. Estoy harta de hacer siempre las mismas cosas.
2:16:20
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Es una prolongación de lo que me pasa con el partido, estoy decepcionada por lo que somos, en que nos hemos convertido. A veces tengo la sensación de que solo tenemos palabras y pasado en común. Pero nada más. No el presente. Tanta tontería de vida en pareja y al final en que se convierte. En tener cosas juntos, pagar a medias una hipoteca, hablar de cosas anodinas del día a día.
2:16:48
S…
Speaker 2 (videoplayback)
¿Qué importancia puede tener que él sepa que me gusta comer las patatas calientes y quemarme la punta de la lengua? ¿O que siempre me pongo los calcetines nada más levantarme de la cama? Pues a mí me parece que todas esas cosas pueden tener su encanto, Luz rara vez emite más que frases breves, y aquí no hay preguntas si no se quieren dar respuestas. Sí, puede ser, pero cuando realmente haya algo más. Cuando haya algo más trascendente o yo qué sé.
2:17:18
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Lo único que tengo claro es que las cosas no van bien y que él actúa como si nada, lo cual me crispa lo indecible. Vosotros lo que necesitáis es una escapada, Rebeca echa una carcajada. Eso está bien para los anuncios de colonias, sabes, Matilde la acompaña, luego para la gente de la calle lo de las escapadas se reduce a ir a pasar el fin de semana a cualquier sitio, hacerlo de siempre y volver tal cual se estaba.
2:17:46
S…
Speaker 2 (videoplayback)
—Pues vaya manera tienes tú de darle ánimos a la chica, interviene Elvira. Yo no digo ni una cosa ni otra, ánimas benditas, que voy a decir yo. Pero a mí me parece que tal vez tendríais que pensar, juntos o por separado, eso tampoco lo sé, y hablarlo.
2:18:05
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Será porque soy una vieja, pero a mí me duele que las cosas que duraron mucho se rompan sin más ya se sabe que lo viejo nunca gusta tanto como lo nuevo, y a mí eso me va mal en estos momentos pero, claro, también he vivido otros. Ni que a ti te fuese a tirar alguien por vieja, Matilde echa otra carcajada sonora. Además eso de pensarlo tiene su lógica. Antes no se atrevía a hablar así con ellas. Nunca se había atrevido a hablar así con nadie.
2:18:35
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Pensaba que ellas no la entenderían. Imaginar un mundo con el partido, con tanta palabra barata, no le resultaba fácil ni a ella misma. Pero las cosas fueron cambiando poco a poco, casi sin esperarlo ni darse cuenta. Todas la entendían como ella lo necesitaba. Cada una con sus vivencias, con sus impresiones. Sin levantar los ojos de la labor más que en el momento específico.
2:19:03
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Sentía que se hacía rica, y que cada segundo del feminismo que durante tanto tiempo había leído en los libros cobraba sentido sin tener nombre siquiera. Pero existía. Estaba allí. Entre todos aquellos hilos. La conversación continuaba en el lugar donde por fin no todo iban a ser palabras. En la calle zumba el viento de otoño. Anso se siente ligera.
2:19:29
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Emprende el camino hacia casa, el viento en los pulmones, expandiéndolos. Hace ya muchos meses que escuchó por primera vez la historia de la tía Davinia, pero solo hoy ha llegado a sentirla como propia. Casi sin darse cuenta pasa por delante de la sede del partido. También meses, menos, pero meses sin pisarla. Ahora se da cuenta de que tiene una inmensidad de tiempo para hacer otras cosas. Ha empezado a ir a la piscina, siempre a la piscina.
2:20:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Había tenido ganas. Allí puede sentirse tan ligera como sus pies ahora por la calle conocida. No tiene ganas de tomar un café ni un chocolate con churros para celebrar esta especie de año nuevo. Esa entrada en una rueda libre. ¿Lo hizo? Sí, sin dudar. Ahora sonríe ante la cafetería donde no se parará a subir el colesterol. Aunque no es ella quien lo tiene alto, sino Damián. A su edad. Increíble pero cierto.
2:20:31
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Demasiada vida sedentaria. Para la cual hoy ella no tiene espacio, quiere andar, correr, recorrer las calles de la ciudad. Las conocidas y las desconocidas. Viejas y nuevas. Las que están en obras. Las intransitables. Las sin salida. Todas ellas. Caminar, caminar y caminar. Sola en la celebración. O tal vez simplemente está nerviosa.
2:21:02
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y tiene que caminar para echar fuera los nervios del aire que deja de respirarse. No puede regresar a una casa. Aún a la misma casa. Llevan ya días y semanas y meses hablando. Damián intenta hacer algo los fines de semana, a veces juntos, luego separados por el fracaso del tiempo que pasa sin dejar marca. El tiempo se ha acabado hoy. Cuando entra por la puerta tiene las mejillas coloradas.
2:21:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Ya la tarde se ha hecho noche y ya Damián espera sentado en el sofá viendo algo en la tele. Hola. Hola. ¿Cómo ha ido la reunión? Parece que a pesar de todo los hábitos sobreviven y ella no es capaz tampoco de evitar las frases manidas. Movida, mas sofoco. Anso se pregunta por qué no será capaz de hablar directamente y con claridad, mirando a los ojos. Pero ya se sabe, somos corredores de fondo. Pues que bien.
2:22:01
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Yo odio correr. Mujer, era una metáfora, sigue con esa manía absurda de explicarlo todo, como si ella fuese tonta. Lo mío no es la literatura, pero ya me había dado cuenta. Sigue sin gustarme como metáfora. Damián la mira como si recayese en una agobiante enfermedad. Lo que quieras. Hemos estado hablando del tema, ahora Damián ya ni se atreve a llamar a ciertas cosas por su nombre.
2:22:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
En la misma línea de siempre de evitar conflictos, agudizada ahora como medida para salvar la relación. El tema es aquel por el cual ella, Ansos, dejó el partido un día haciendo correr el viento por la puerta. Pero no creo que los discursos individuales vayan a conseguir mucho. Si llegan a apoyarte las compañeras del partido cuando dimitiste seguramente hubieras conseguido algo. Él sigue pensando que todo fue un golpe de efecto.
2:22:59
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Espera, aún sin expresarlo con las palabras, que ella vuelva al cauce. Y que dimitan también. Ya os gustaría. Eh, no nos pongas a todos en el mismo saco. Es exactamente lo que acabas de hacer tú. Como siempre, las mujeres somos una especie de todo uniforme en el que todas tenemos que querer lo mismo. No estoy dispuesta a cargar con tanta responsabilidad.
2:23:27
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Parece que todo lo que hacemos tenemos que hacerlo por todas las mujeres del mundo. Por mí y por todas mis compañeras, como en el escondite. Una forma más de engañarnos para mantenernos contentas. Y calladas. Cuando en realidad lo que yo consiga va a tener una influencia solo muy relativa para miles de mujeres. Cada una tiene que luchar por lo suyo. ¿Qué te pasa? Damián la mira consternado. ¿Por qué estás tan agresiva?
2:23:58
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Tal vez solo estoy devolviendo lo que me echan encima. No creo que estés siendo justa. Hablan de justicia siempre los menos indicados. ¿Por qué te pones así conmigo? Si a estas alturas no lo has entendido creo que ni regalándote una guía serías capaz. Lo siento mucho pero creo que las cosas entre nosotros siguen sin funcionar. Ey, espera, estábamos hablando del partido y de repente me sales con, nosotros.
2:24:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No, no estábamos hablando del partido. Estábamos hablando de cómo se ve la vida desde tu lado y cómo se ve desde el mío. Y entre nosotros cada día hay una barrera más grande. Mira, una metáfora. Pero yo. Mira, Damián, lo hemos intentado. Nos hemos dado tiempo, espacio, juntos y separados, y no funciona. Parece increíble pero una vez más tengo que ser yo quien tome una decisión.
2:24:59
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Gracias.
2:25:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
cabeza se le pasa la idea de llamarle cobarde pero prefiere dejarlo estar. Ella también ha necesitado algún que otro impulso para coger fuerzas y romper la rueda de la monotonía. Se da cuenta por un instante con vértigo de que nunca ha vivido sola, de la incerteza de lo que está por venir. Pero en este momento sabe que todo, cualquier cosa, mejor que esa compañía sin compañía. Entonces ya la has tomado. Sí. Mañana empiezo a buscar piso.
2:25:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Damián ya no hace ademán de decir absolutamente nada. Se queda sentado en el sofá con cara de desolación, como ante una nueva pérdida electoral, Anso sale del cuarto con la frase final. Hoy sí que ha dado el mitin. Al fin. Mangas. ¿Te has enterado de lo del párroco? ¿Qué murió? No, hombre, ¿cómo murió? Parece que el viejo estaba con una rubia impresionante. Confesando, EH.
2:26:03
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Eso mismo, confesando. Pues, confesando, va al viejo y le da un infarto. ¿Pero qué me dices? ¿Cómo lo oyes? Joder con el viejo. Ya te digo. Y parecía tonto. Hecho una mirada a ras de suelo. Una bolsa de plástico de pinguín, con un par de agujeros de agujas del 6. Una cesta de esparto con flores rosas, seguramente comprada en balena.
2:26:33
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Una bolsa de tela gigantesca, azul oscuro con una enorme M bordada. Una mochila granate con una buena cremallera en la parte superior. Una bolsa calcetada, reforzada y con cremallera toda de colores, rayas azules, amarillas, rosas, negras, lilas. Luz. Elvira. Matilde. Fernanda. Ansos.
2:27:01
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y por supuesto mi bolsa de tela, una especie de patchwork de esos orientales, una de esas cosas que me regala mi hermano por Navidad. Me ha venido bien para guardar la calceta. Aquí estamos un jueves más. Hoy traigo noticias calientes. Para algo soy una secretaria de dirección. Para descubrir lo que se me pida. Las demás me miran con nerviosismo. Lo veo ahora que levanto los ojos del suelo, de las bolsas y de las baldosas.
2:27:32
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Speaker 1 (videoplayback)
Saben que me toca traer las noticias. Parece una telenovela de esas que ve mi madre, los, chismes, como los llaman ellas. Vaya con los chismes. Dejo la bolsa en el suelo y saco de ella algo diferente. No las agujas y la lana. Más bien unos papeles. Tal vez tengo las mejillas coloradas. Hoy me ha entrado aire en los pulmones. ¿Quién lo diría, con todo lo que ha pasado en este largo día?
2:28:03
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Yo ya lo sabía, pero hoy me lo ha dicho con todas las palabras. Necesité un momento o dos para recomponer la cara de muñeca tonta y para imaginarme que estoy en una película mala y que nada de lo que veo es real. Bah, me dije, sobrevivirás. Solo me pregunto por qué, de todas las mujeres que hay en el mundo, tuvo que escogerla a ella.
2:28:26
S…
Speaker 1 (videoplayback)
En la tele el otro día salía una serie en la que una chica le daba una bofetada increíble a su novio y llamaba zorra a una de sus amigas porque se habían acostado juntos. A veces me pregunto cómo sentará eso, pero nunca me entran las ganas de comprobarlo. En realidad no es tan importante, solo tengo que asumir el golpe. Me encuentro en la pausa para la comida, y ni siquiera me molesto en ir a casa. Por lo general como en cualquier sitio.
2:28:56
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Utilizó la excusa de ahorrar tiempo para ahorrarme más horas con mi madre, en esa casa mía de la que todas las estadísticas dicen que no me puedo marchar o bien porque estoy muy mal pagada, como mujer aún peor, o porque soy una holgazana que vive de sus progenitores. Lo importante es que haya alguna estadística para explicar estas comidas en la cafetería, y a ser posible alguno de esos programas de debate de por la tarde que yo casi nunca veo pero en los que sé, me cuenta mi madre.
2:29:24
S…
Speaker 1 (videoplayback)
que sale de todo. Unas historias terribles. Unos hijos descaradísimos que se aprovechan de sus padres. Los padres no quieren más que echarlos de casa, pobres. Las criaturas con sus 30 años y pidiéndole dinero a mamá y papá. Esta juventud. Sea por la estadística o simplemente porque la vida es una birria aquí estoy, en esta cafetería cerca del trabajo. A veces quedo con él. Como hoy. Hoy.
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S…
Speaker 2 (videoplayback)
para amargarme el día. Bien, algún día
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S…
Speaker 1 (videoplayback)
ya tenía que ser. Hago como si tal cosa. En serio, Becky, estoy hecho un lío, me mira con los ojos serios. Odio que me llame Becky, lo que pasa es que normalmente no me doy cuenta. Lo asimilo sin más. Pero en este momento hay algo en mí que se revuelve. La verdad es que estoy bien con las dos. Mi relación contigo es muy importante para mí, ya lo sabes, lo miro fingiendo que lo sé.
2:30:29
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿Debo saberlo? No. Si él lo dice, y sé que la relación con ella no tiene por qué interferir en la nuestra, se referirá a que puede echar un kiki con ella cuando yo estoy trabajando, que nuestros horarios no coinciden o que exactamente. Sigo mirando con atención, escuchando lo que me dice, a ella no le importa que esté contigo, la que me faltaba. Becky, por favor, no me mires así, por Dios di algo de una vez.
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S…
Speaker 1 (videoplayback)
Supongo que hay demasiadas cosas que me gustaría decir. Como por ejemplo, si al novio de ella tampoco le importa. Esta parece una nueva película, nada le importa a nadie. O nadie le importa a nadie. Bastante estilo drama. Decido que lo más inteligente es dejarme llevar por mi hábito de la buena educación que tanto adiestramiento tiene del trabajo. En fin, por mí no te preocupes. Creo que ya sabes lo que siento por ti.
2:31:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Si alguien tiene que decidir en este asunto eres tú. Lo que siento por ti. Lo que siento por él. El colmo de la educación. Sé que dice algo, pero en ese momento no escucho. Estoy muy lejos, perdida en lo que siento por él. Perdida en la noche en que nos conocimos, en aquella noche de finales de curso. No conoces a Rebeca.
2:31:56
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Speaker 1 (videoplayback)
Este es Antón, mi compañero de piso, al oír mi nombre me doy la vuelta y lo veo. Con ese pelo rizado. Esos ojos verdes. Sonriendo. Un vaso de tubo en la mano. Estamos en ese bar que me gusta tanto, donde hay una mesa de piedra fuera. Llevo una camiseta de manga corta. Él también. Supongo que me da dos besos y nuestro amigo común desaparece. Las preguntas de costumbre.
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S…
Speaker 1 (videoplayback)
esa mirada interesada que conozco bien, preguntándose realmente si soy tan tonta como mi aspecto da a entender. Creo que hasta la mitad de la noche no me mira con normalidad. Esa es mi época de frustración más absoluta en mis relaciones. Estoy en plena carrera. Soy una belleza, eso lo ve cualquiera. Y aún así, nada funciona. No puedo entenderlo. Le doy vueltas y más vueltas al tema sin saber qué es lo que pasa.
2:32:58
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Speaker 1 (videoplayback)
Tendrá razón mi madre cuando dice que no me arreglo lo suficiente. Pero a mí eso de llevar minifaldas no me interesa, incluso con los amplios centímetros de piernas de esas que salen en las revistas, parecidas, claro, las mías por el momento solo salen en la revista de la familia López, a menudo en los comentarios de mi madre con respecto a mi hábito de taparlas. No me interesa andar con ropa incómoda.
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S…
Speaker 1 (videoplayback)
Además, si soy tan guapa como todo el mundo parece dar por sentado no debería necesitar nada de eso. Y no obstante. Las veces que salgo por las noches voy tropezando de baboso en baboso. Tengo ganas de escribir un libro con las cosas más tontas jamás dichas en el momento del apareamiento, darían para una serie completa de documentales de la 2.
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Speaker 1 (videoplayback)
Pero en ese momento no tengo humor para tanto, nada más investigo por qué, porque no pasa nada en mi vida, porque todo indica que este pelo rubio y estos ojos verdes no dan más que problemas, que corresponder a las medidas esas de las que hablan las revistas y por las que se operan un montón de mujeres infelices tampoco soluciona el problema básico. Que para mí no era otro que encontrar a alguien que me quisiese. Tan simple. Tan complejo.
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Speaker 2 (videoplayback)
Las noches de baboso en baboso pronto dejaron de parecerme un lugar adecuado para cumplir ese objetivo, así que me limité a echar la casa por la ventana bailando como una posesa con mis amigas. Echar la casa por la ventana, por donde fuese, salir de casa, encontrar aire para respirar.
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Speaker 1 (videoplayback)
Justo cuando conocía a Antón, en una de esas expulsiones de casa por donde fuese, por los poros de la camiseta ajustada, por la nariz y por la boca, por el contenido alcohólico, acababa de pasar por un nuevo bache. Había superado las noches como lugar de interacciones. Había conocido las bibliotecas. Las bibliotecas eran mejores. Pero tampoco...
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Speaker 2 (videoplayback)
tanto. Allí quienquiera que hubiese parecía tener algo mejor que hacer que yo. En el momento en que Seiza Antón delante de mis ojos tenía aún en la retina la imagen de Manu, el chico que llevaba meses ocupando mi cansada neurona de rubia, natural, eso sí, sin éxito.
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Speaker 2 (videoplayback)
Manu, el chico inteligente, el moreno al que le brillaban los ojos, el que hablaba como si le saliesen de los pulmones palabras calientes, el que era capaz de transformar en dos líneas un momento. Manu, que se dedicaba a pintar una cosa y otra, a hacer líneas que se convertían en cosas, que luego entre los dos explicábamos en historias. Fuera de la biblioteca, claro, dentro no se podía hablar tan libremente.
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Speaker 2 (videoplayback)
Manu estaba ahí, en mi retina. Reflejado en mi vaso de tubo, para combinar con el de Antón. Manu y su novia. La maldita novia, la bendita novia, la sombra de la novia, la novia a todas horas en la retina también, supongo que en la del otro ojo, para algo se tienen dos. Uno para retener a Manu y el otro para retener la imagen de su novia, que hacía que diese igual que yo fuese la rubia del año o un papagayo.
2:36:16
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Para Manu no había otra igual. Esa novia con la que quedaba después de la biblioteca, lejos de la facultad, tan lejos que yo nunca la seis, pero la veía igualmente porque estaba. Y ahí estaba yo, con los babosos ya en la parte de atrás de mi cola de caballo, que mi madre no me dejaba cortar el pelo bajo amenaza de suicidio, y con la imagen de Manu en una retina y la de la novia en la otra. Iba y me aparece una nueva imagen y en el momento no sé qué hacer con ella.
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Speaker 2 (videoplayback)
Como no me cabe tengo que fijar la vista en sus ojos y dejar que me mire él un poco, para ver qué pasa. O tal vez, pienso en el momento, necesito subir el nivel de alcohol, a ver si es cierto de una vez que se ve doble y así tengo más espacio. A mí no me ha pasado nunca, solo me mareo y vomito, antes de llegar a casa, claro, que si me pillan mis padres me matan.
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S…
Speaker 2 (videoplayback)
Sé que es una imagen patética, una rubia imponente echando la papa a cera abajo, pero ¿qué se le va a hacer? También Naomi Campbell ha pasado por algún que otro apuro y no por eso le han reducido el caché. Anton y yo sabe Dios de qué hablamos en ese primer encuentro. Yo, con tal sobredosis visual, apenas percibo su pelo crespo y sus ojos verdes. Intuyo que es más bajo que yo simplemente porque tengo la cabeza un poco inclinada.
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Speaker 2 (videoplayback)
Estoy convencida de que en el mundo existen tres posibilidades, a, que el tipo sea un imbécil, b, que el tipo sea interesante y piense que soy una rubia boba, c, que el tipo sea interesante, en especial para su novia. El tema de la novia lo aclaro de buenas a primeras.
2:38:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Antón no tiene, echa una carcajada de paso que me hace gracia porque el oído no lo tengo saturado, uno para Manu, Rebeca, ya sabes que para mí eres una persona muy importante, que el tiempo que paso contigo es tan valioso pero Andrea, con Andrea tengo otra relación, no concibo mi vida sin ella ya, y mucho menos hacerle daño, incluso si tú eres tan hermosa y sobre todo tan inteligente, con ese mundo que vemos juntos aquí en este nuestro rincón.
2:38:28
S…
Speaker 2 (videoplayback)
y otro para lo que me dé la gana, que la novia. Como no está no habla y santas pascuas. También escucho que Antón me dice que podríamos quedar al día siguiente, y si tuviese las orejas afiladas, cosa que quedaría fatal con el resto de mi estética, las estiraría con la atención. Ya estamos en otro local, llevamos horas desvariando de esto y de lo otro. Ya hace un rato que se le pasó la cara de, a ver si esta rubia es tonta.
2:38:58
S…
Speaker 2 (videoplayback)
No se lo tomo a mal, cada cual tiene que seguir sus procesos. Y decido quedar con él, para ver cómo es el efecto sin nivel alcohólico de esos que hacen explotar el aparato de los de tráfico. Cuando suena el teléfono a mediodía tengo tal zumbido en la cabeza que no sé si lo que oigo es a Manu, a la novia o al chico que conocí la noche anterior. Pero contesto de todos modos para resolver mis dudas y ahí está. Me invita a una aspirina y acepto sin dudar.
2:39:27
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Me gusta de Antón que no me besa el primer día. Me besa el segundo. Seguramente ahora también me besará, cuando se levante, listo para marcharse después de comentar la bomba. Pero no me da la gana de darle esa oportunidad, la de besarme y salir pitando, como si él tuviese esa potestad. Odio esos besos sin abrazo, me parecen un hábito como leer el periódico, pero en este preciso momento ni siquiera me importa demasiado todo este tema.
2:39:58
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Decido quedarme solo un rato.
2:40:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
rato para que no piense que estoy enfadada, además de guapa soy educada, hay que ver. Cambio de tema antes de marcharme para evitar malos sentimientos y lo otro. Me levanto sin darle un beso y salgo tranquilamente por la puerta de la cafetería. Si se preocupa, creo que lo mismo me da. En la calle me da el aire y me parece que respiro. Con tanto recordar solo ahora sé que comenzaré a asimilar de qué ha tratado toda esta comida.
2:40:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Prefiero no decidir ya a estas alturas que ha sido un día horroroso, esperaré a después de la entrevista. Sí, hoy tengo una entrevista. Una de esas que pienso siempre que me van a cambiar la vida. Una más en la larga lista de oportunidades segadas. Constantemente en busca de una mejora salarial, de una mejora de condiciones. A estas alturas aún no sé cómo me quedan esperanzas.
2:40:55
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero parece ser que alguna me queda, si no no seguiría mandando currículos y apareciendo cuando me llaman a declarar mis virtudes, que luego al final poco cuentan porque hay alguien con un enchufe más grande o con un diploma más en informática o yo que sé qué, que esos son los misterios que nunca se resuelven. ¿Quién sabe por qué y cómo reciben sus empleos las personas? En mi caso está claro. Seguro que fui la rubia más cachonda que se presentó al puesto. Como si fuese un casting.
2:41:26
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Respiro en la calle un poco más, ya caminando, con la angustia en el pecho. Escuchar está bien, y comprender también, pero una no está hecha de trapo. Empiezo a pensar nuevamente que al final va a acabar siendo cierto. Acabará siendo cierto porque acabaré creyéndomelo. Me refiero a lo de ser tonta. Es lo que la gente piensa en cuanto me ve. Una rubia tonta. Y al final voy a acabar creyéndome que sí lo soy.
2:41:57
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Por un momento me dan vueltas en la cabeza todas las cosas, nuestra relación al completo, me pregunto qué significa todo este asunto. ¿Qué significa esta relación, mi vida, ser o no ser? Las preguntas del millón. La calle es un mal lugar para preguntas. Preguntas de esas que te ponen un nudo en la boca del estómago. Se anda con dificultad. Para eso está lo de vivir en sociedad, ese ahogo. Para no pensar.
2:42:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y los trabajos absurdos como el mío. Aunque hoy le veo más sentido que normalmente. Será porque me veo con una misión que cumplir. Aunque eso será más tarde. Tarde fue también cuando empecé a darme cuenta de que Anton no era muy diferente del resto. Pero para entonces ya la rutina se había instalado en esa parte de mi vida. Como en el resto. Ir al trabajo. Salir del trabajo. Ver a Anton.
2:42:58
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿Volver a casa, antes de las 10? No, claro que no antes de las 10. Pero no se te ocurra salir todos los días, que hay que trabajar y hay disputa. Mi madre defiende que se me ponen ojeras y eso es inadmisible en un cutis como el mío. La cara de amargada no le debe de parecer antiestética, claro. La suya tampoco. Mi pobre madre, intentando curarse de no sé qué frustraciones conmigo.
2:43:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Imagino que tiene la sensación de que ella entregó su belleza exuberante a la vida familiar, que pudo tener un futuro mejor solo por ser guapa, que yo tengo esa posibilidad e insisto en desaprovecharla. Como si ser guapa, y eso que significa, fuese un mérito en sí mismo. Cuando me da por la comprensión intento ser más suave con ella, solo que la convivencia diaria deja pocos espacios para querer comprender. Lo único que quiero es hacer mi vida.
2:43:57
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Mi madre piensa que Antón es el príncipe azul de los cuentos. Tan guapo, por supuesto, con su coche y su trabajo. ¿Qué más se puede pedir? ¿Para qué después digan que la sociedad cambia? Manda narices. Si le contase a mi madre que en realidad el santo de Antón me pone unos cuernos de calibre industrial, como si fuese la primera vez, pero que tampoco quiere dejarme porque quedó bien con su coche, mi madre se echaría las manos a la cabeza.
2:44:29
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Primero intentaría justificarlo, los hombres, ya sabes cómo son, y luego resultaría que, no quiere dejarte. Como si eso fuese un símbolo de algo excepto la cobardía y la comodidad. Justo cuando estoy en este punto de profunda reflexión calle arriba, camino de la bendita entrevista con un humor oscuro, aparece en la línea del horizonte una nueva persona conflictiva. Vaya.
2:44:55
S…
Speaker 2 (videoplayback)
¿Será este un día que marcan los horóscopos del periódico como?
2:45:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Llega de casa, o, tenga cuidado con quien se encuentra. Claro que los horóscopos nunca ponen eso. Frustrarían las expectativas de la población Kelly y los horóscopos. Aries, un día nefasto, Capricornio, mejor no pise la calle. Seguro que ese día habría un montón de accidentes y bajas por enfermedad. No, el horóscopo no se puede permitir tales afirmaciones. Pero esta calle sí.
2:45:29
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Esta calle afirma, jura y perjura por Snoopy que quien viene a mi encuentro es una de esas imbéciles con las que compartí mi vida reciente. Un poco más de estrés para el estómago. Es terrible cuando ves a una persona que no quieres ver por la calle y sabes que no tienes por dónde escapar. No puedo cruzar porque estoy en plena calle llena de tráfico y de coches, y la repulsión que me provoca la individua tampoco da para un suicidio en pleno orden.
2:45:57
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Parece que el tiempo es eterno hasta que se cruzan las palabras, con la conciencia segura de que nos han visto, con la seguridad absoluta de haber reconocido a la persona. En ese momento en que rápidamente reflexionamos, giro la cabeza, la saludo, no. Hace solo un año la habría más que saludado. A ella y a las demás.
2:46:19
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Increíble pasar cuatro años de la vida con unas personas a las que les cuentas tus cosas, con las que compartes tu vida, con las que crees tener confianza. Yo pensaba que éramos una piña. Que me respetaban como era. Que, aunque no saliese todas las noches por ahí con ellas y me emborrachase, no pasaban las horas hablando a mis espaldas. Ingenua de mí.
2:46:45
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Admito que tenía sospechas, claro, cuando había alguna reunión y se despellejaba a la que no estaba. Yo presenciaba el sacrificio incruento con la boca cerrada, poco a poco con la seguridad de que no era siempre la, otra, a quien despellejaban sino también a mí. Pero hasta que acabó la carrera las cosas siguieron más o menos dentro de la cordialidad. Es increíble cómo las adversidades sacan lo más ruin de las personas. ¿Existe la teoría contraria?
2:47:14
S…
Speaker 1 (videoplayback)
claro. En las grandes catástrofes hay siempre gente que lo deja todo por ayudar, o que acomete empresas heroicas. No obstante, también hay gente que explota, que se hace rica a costa de las desgracias ajenas. Y eso va en la naturaleza de cada cual, que se agudiza con los problemas o en un sentido o en otro. A estas les tocó la segunda parte. Tardé bastante en asimilarlo.
2:47:42
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿Será que lo de ser rubia ralentiza los procesos cerebrales, o que todavía tenía entonces alguna inocencia, alguna confianza en las personas? ¿Por qué no me llaman mis amigas?, me preguntaba yo entonces. ¿Siguen viviendo en el mismo sitio, a diez minutos de mi casa?, me decía yo. ¿Será que tienen algo que hacer?, me confirmaba un día tras otro.
2:48:06
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y luego, por casualidad, tal vez porque yo las llamo, tal vez porque me encuentro con alguna por la calle, me doy cuenta de que entre ellas todo sigue igual, que se siguen viendo como antes. Solo que yo ya no formo parte. Para entonces ya había conseguido mi trabajo de secretaria y, claro, eso no debe de ser de categoría. No ejerzo para lo que estudié. Ellas tampoco.
2:48:33
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Se dedican a hacer cursos y a planificar viajes al extranjero que pagarán papá y mamá. Siguen viviendo fuera de casa. Y yo, sin mi independencia, tampoco debo de ser de su nivel y categoría. Las imagino hablando en sus reuniones. A Rebeca seguro que le han dado el trabajo de secretaria por parecer una Barbie. Esa es más tonta que otra cosa, mira que trabajar de secretaria. Hay que ver.
2:49:02
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y seguir viviendo con los padres, que, fuerte, tía. Pero pensar en esas cosas me da dolor de cabeza y ya tengo bastante con empezar el trabajo y con el resto de vicisitudes de mi vida. Así que decido olvidar el tema, olvidar que existen, borrar sus números de mi agenda. Centrarme en el día a día. En el día a día de la Barbie secretaria, que no da demasiado espacio para reflexiones y ni siquiera odios.
2:49:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Me doy cuenta de que, desde que tomé la decisión, no había visto a ninguna más. Y ahora ahí está. Ahí viene. La muy cabrona todavía hará que no me ve. Después de esos momentos de deliberación, giro la cabeza, la ignoro, decido saludarla, solo por fastidiar, para que no le quede excusa. Hola, Lucía. Ah, no te había visto, ya. ¿Qué tal?
2:50:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Bien, voy a trabajar. Ah, yo me voy a comer todavía. Sigues de secretaria. La palabra suena mal cuando la dice ella. Sí. ¿Y tú haciendo cursos en Santiago? ¿Me puede la educación a las ganas de añadirle, sacándoles la pasta a tus padres? Ya no. Voy haciendo cosillas, bien, ya he tenido suficiente. Eso me pasa por educada, una vez más.
2:50:31
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Como si a mí me pudiese importar lo que haga ella de su vida. Intentando hacerse la misteriosa. Manda narices. Eres poco especial. Es lo que hace todo el mundo. Que comas bien, ella ríe esa risa maníaca ante mi frase seca y cortante. Vale. Maldita sea. Y ni a estas alturas soy capaz de dejar de intentar ser amable. ¿Qué tal comenzar con el fin del teatro?
2:51:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Por cierto, últimamente estás tan habladora y agradable que la próxima vez ni siquiera me molestaré en saludarte. Adiós, y continúo caminando calle arriba. La verdad es que no me había dado cuenta de la rabia que me entra cuando pienso en ellas. Simplemente las borré. Desaparecieron. Pero no es así. Siguen ahí como un grano molesto. Me dan hasta ganas de darles una bofetada.
2:51:28
S…
Speaker 1 (videoplayback)
De hecho parece que últimamente voy por ahí con afán de dar bofetadas a casi todo el mundo. ¡Ay, mis fantásticas amigas de la universidad! Sea como fuere, me sorprendí a mí misma con este movimiento de última hora. Parece que la calle está más firme bajo mis pies. Aún me falta un trozo para llegar al hotel donde será la entrevista. Últimamente llevo siempre una figa. Uno, pero ya empiezo a pensar que debe de estar en horas bajas.
2:51:59
S…
Speaker 2 (videoplayback)
¿O será que una acumulación de malas vibraciones comienza a afectarme? Tal vez empiezo a creer que ya nunca voy a salir de esta mierda de trabajo, que nunca dejaré de ser la secretaria, a pesar de tener más capacidad que mis dos absurdos jefes, a los que tengo que soportar por ovarios. Con sus babosidades que sueltan impertérritos y yo venga a contestar el teléfono y a no poder poner nada de creatividad en lo que hago.
2:52:25
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No es que crea que ser secretaria es una degradación social o algo así, como cree la mayoría de la gente. Al contrario. Es un trabajo muy duro, que merece respeto, justo el que yo no recibo, y además estoy demasiado bien cualificada para este puesto, en eso tienen razón las arpías esas. Ojalá por un día pudiese ser yo la jefa y ese par de idiotas mis secretarios.
2:52:51
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Les diría que trajesen los pantalones bien ajustados en el paquete y luego les haría pasear de arriba abajo por la oficina con encargos absurdos para ver cómo la menean. ¿Qué creen que no me doy cuenta? En realidad casi me alegro de poder ahorrarme el espectáculo. Las alternativas hasta ahora no han sido demasiado espectaculares. Bien, hubo un día en que un imbécil me paró por la calle para decirme si quería trabajar en Zara, que tenía la imagen perfecta.
2:53:21
S…
Speaker 2 (videoplayback)
La imagen, perfecta. Manda narices. Yo me quedo parada un instante, con los ojos abiertos y pensando, en fin, detesto ese asunto vomitivo de ser modelo, estoy ya dispuesta a argumentarlo, con las orejas abiertas a la cantidad de euros implicada en el tema, porque la vida no está para tener escrúpulos morales, por más que a mí, con tanta educación y tanto recato, aún me quedan bastantes.
2:53:49
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y cuando la conversación avanza, en el medio y medio de la calle, ni siquiera llegamos a quedar en una visita a la oficina o en ir a algún sitio, me doy cuenta de lo que realmente me está ofreciendo. No precisamente ser la, cara, de la empresa, o el culo, dependiendo del anuncio, a lo Claudia Schiffer. Me estaba ofreciendo ser dependienta. Hay cada flipao por la vida que es alucinante.
2:54:17
S…
Speaker 2 (videoplayback)
O sea que ahora para ser dependiente a lo que se mira no es la capacidad de trato, la eficacia y la agilidad para la venta, para el caso yo podía ser un cardo, nada más me había evaluado el pelo rubio, los ojos verdes, el metro 85 y los 90-60-90, si es que los tengo, que nunca me he medido, incluso después de disputas intensas con mi madre, que me quería presentar a Miss España, o zu.
2:54:44
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Lo único que le importaba al tipo era que fuese guapa. Cada día alucino menos con estas cosas. O más, según se mire. Menos por la costumbre que se va adquiriendo y más por la acumulación de experiencias de este tipo.
2:55:00
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Por la acumulación de experiencias de gente, empezando por mi madre, que piensa que por tener el pelo rubio y los ojos verdes y parecerse un poco a la Barbie ella tiene una que querer trabajar de modelo en el mejor de los casos. Lo peor del caso con el tipo de Zara fue que en el momento no fui capaz de decir ninguna de estas cosas, por eso empiezo a creer que si debo de tener algo de rubia tonta.
2:55:23
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Con toda esta reflexión casi olvido mi choque con la imbécil de Lucía, los cuernos de Antón, los míos, quiero decir, y si me descuido la entrevista maldita también. Pero no, aquí estoy. Tengo vez, el currículo ya lo dejé ayer, en el hotel. Llego puntual. Vaya, otra vez probando suerte, esto sí que no me lo puedo creer. No puedo creer que sea el mismo imbécil que la última vez.
2:55:53
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Son todos por un estilo, pero este se superó. Aún tengo grabada su cara babosa y repugnante al decir, ya sabes que la buena presencia es muy importante para este trabajo. Y tú de hecho la posees. ¿En las tetas? Claro, que ahí miraba.
2:56:11
S…
Speaker 1 (videoplayback)
En aquel momento pensé que la próxima vez, en lugar de entregar el currículo podía prescindir del curry y fotocopiar el culo, o aún mejor, enviar una foto mía desnuda, que seguro que me darían el trabajo. En su lugar, solo le contesté que también sabía seis idiomas y tenía conocimientos amplios de informática. Tampoco seguí mi impulso de rediseñar el currículo. Aquí sigo con el mismo de siempre.
2:56:39
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y no puedo creer que el sapo ese esté de nuevo delante de mí con cara de cerdo. Al final no te llamaron de la otra empresa. Sí, pero era para un puesto de secretaria y yo quería el de gerente, así que lo rechacé. Vaya, si fui yo quien te recomendó personalmente, creí que te vendría al pelo el puesto de secretaria. No puedo creer que este mercenario de la contratación, un imbécil ignorante, tenga poder para recomendarme para ningún puesto.
2:57:09
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿En qué mundo vivimos? En el país de los monos. Cuanto más imbécil se es, más alto se llega en la vida laboral. Bien, como ya conozco tu currículo tal vez podríamos hablar de otras cosas te gustaría quedar para tomar un café. Número. Si no le importa, me gustaría hablar de este trabajo, para el cual creo estar más que cualificada. Eso sí que es cierto, no lo puedo creer, el cabrón de él vuelve a las andadas.
2:57:40
S…
Speaker 1 (videoplayback)
¿Sabes qué te digo? Que deberías dejar todas estas entrevistas y entrar a trabajar en nuestra empresa yo me ocuparía de ti y estoy seguro de que con ese tipo y esos maravillosos ojos verdes quedarías preciosa en la mesa del entrevistador. Esto ya es más de lo que cualquier mujer puede soportar. No tengo tiempo para escuchar esta serie de despropósitos. Si quiere entrevistarme para el trabajo, muy bien.
2:58:06
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Si no, me marcho y además me quejaré a su superior por el trato recibido. Su nombre, por favor. Yo ya estoy sacando el papel y el boli. Voy a dejar de ser una rubia tonta, cuando empieza a reírse. ¡Ay! ¡Qué mal te tomas las cosas! No hace falta llegar a tanto solo por un par de piropos. Sinceramente, no vengo aquí a que me piropeen. Vengo a que me entrevisten para un trabajo.
2:58:37
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No ibas a conseguirlo, de cualquier modo, a menos que yo te recomendase personalmente, claro. La jefa es una mujer y no creo que le gustase tener a una monada como tú suelta por ahí quitándole protagonismo. Que te voy a contar de cómo sois las mujeres entre vosotras. Y yo te ofrecía algo mucho mejor, trabajar conmigo, con posibilidades de ascender, solo un poco de atención personalizada. Ya estoy de pie.
2:59:06
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Si no quiere darme su nombre, lo conseguiré de otra manera, se echa a reír de nuevo. Pues claro que te lo doy. Sose Barroso, y cuando salgo por la puerta todavía lo oigo reír a carcajadas. En la calle llueve. Es la primera sensación que noto en la cara aún roja de ira. El corazón me late a tal velocidad que no me deja ni pensar en lo que hago. Cuando me doy cuenta, voy caminando en dirección contraria a la de la oficina.
2:59:36
S…
Speaker 1 (videoplayback)
No puedo creerlo. Todo en el mismo maldito día. Procuro tranquilizarme. Volver a pensar con claridad. No sé si irme directamente a casa y decir que estoy enferma o meterme en el baño de la oficina. Paro en seco ante la necesidad de pensar. Y me sigue lloviendo por encima, parece la única cosa cierta y con sentido.
3:00:00
S…
Speaker 1 (videoplayback)
en este momento. No puedo creer que haya sucedido de verdad. Y hace solo unos minutos. Y lo peor de todo es que sé que el cerdo ese tiene razón. Que no puedo hacer nada.
3:00:13
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Que a menos que ande con una grabadora no tendré ninguna prueba, incluso así no sería útil ante un tribunal en la mayoría de los casos, y a fin de cuentas, como suele suceder, algún juez tan lelo como el cabrón este dictaminaría que, total, no es para tanto, que eso del acoso sexual y de tratarla a una como a una muñeca hinchable son matices muy sutiles que se pueden achacar a la hipersensibilidad femenina.
3:00:38
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Anso seguro que me diría que aún así vale la pena pero yo, lo siento, ya no viví el 68. De repente me doy cuenta de que me estoy empapando. Pienso en hablar. En contarlo. Pero antes de eso me toca trabajar, y debo concentrarme en un asunto importante. Por suerte ninguno de los dos amos del universo viene nunca por las tardes. Por supuesto, para hacer gala de su nivelazo de jefes. Una suerte.
3:01:09
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Así puedo hacer lo que me da la gana. Cosa que tampoco implica un descontrol muy elevado, no tengo amigas a las que llamar desde el trabajo, lo de largar con mi madre por teléfono, olvidémoslo, ya tengo suficiente de ella en casa, con Antón en estos momentos también sin comentarios y lo de fotocopiar cosas clandestinamente tampoco me sucede con frecuencia. Tal vez una copia del carné para algún trámite y eso es todo.
3:01:37
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Mirar páginas guarras en internet les pega más a mis jefes, y los canales de mujer que hablan de cosméticos no me interesan. Así que me dedico a hacer el trabajo lo más rápido posible y coger la puerta en cuanto puedo. Para entretenerme prefiero ir al parque a pasear, o al monte. O a la piscina, pese a mi odio manifiesto por el deporte, será por el afán de mi madre de que me concentre en lo realmente importante, mi tipo. O aprender idiomas.
3:02:07
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Fuera de este garito. Pero por lo menos estar sola, como ahora, cuando abro la puerta, me da tranquilidad. Un espacio. Hoy está un poco perturbado porque la oficina me trae recuerdos de la comida, de la revelación de Antón. Pero ella no está tampoco a estas horas. Así que mejor concentrarme en lo que tengo delante. Lo primero que hago al llegar a la ofi es ir al baño, necesito secarme un poco el pelo para no coger una pulmonía.
3:02:38
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Y de paso descubro que, para cumplir la ley de Murphy, por supuesto, hoy me ha venido la regla. Que me gusta ser mujer. Creo que solo encuentro una cosa más irritante que tener la regla, y son los anuncios de compresas. Menos mal que no me han parado por la calle para hacer uno. Me hubiera puesto violenta de verdad. El caso es que sigue la ley de Murphy, confirmando que cuando algo va mal, va mal todo.
3:03:07
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero eso ya lo sabíamos en Galicia hace mucho tiempo. Las desgracias nunca vienen solas. Caray, empiezo a parecer Elvira, con sus invocaciones. Tal vez la ley de Murphy se confirmaría si no tuviese una compresa. O si no me viniese, porque estar embarazada de Antón en este preciso momento no me parece la expectativa más maravillosa del planeta.
3:03:32
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Hacer el amor en el coche en alguno de los lugares habituales comienza a resultarme cada día más agobiante. Que Antón, pese a su trabajo y su coche alucinante, sigue viviendo con los padres. No es sorprendente, claro, es difícil conseguir una casa con piscina, así, en los primeros años de trabajar. A mí antes me gustaba ir en verano a poner los centímetros al sol allá en su casa, pero ahora cada vez la idea me resulta más desagradable.
3:04:02
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Rebeca ya es parte de la familia, dice su madre. A veces también hace comentarios como si yo fuese una pobre mendiga, como si necesitase a su familia porque la mía no tiene categoría suficiente. Como si se viese obligada a invitarme a las barbacoas de verano porque yo nunca tendría esa, experiencia, de otro modo. Detesto, más que la carne a la parrilla, las conversaciones insulsas de la gente.
3:04:30
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Lo único para lo que servían era para desaparecer Antón y yo en alguna habitación y desvestirnos con rapidez, probar una cama con la angustia de que nadie entrase en la habitación, aunque en su casa las habitaciones tienen cerradura, claro está. Porque por mucho que Antón tenga un coche, de bandera, que dice mi padre cuando habla, y a mi hermano le encante subir con él hasta el estadio de fútbol, el coche como marco incomparable de relaciones amorosas deja bastante que desear.
3:05:00
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Los asientos abatibles son un buen invento, pero para meter cosas en el maletero, nada más. Una lata todo. Al principio, cuando empecé a buscar piso, me decía que era para tener algo de, intimidad, la palabra mágica, con Antón. Pero curiosamente no le dije nada. Ni a él ni a mi madre. A nadie. Ni una palabra de mi búsqueda.
3:05:27
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Lo decidí en silencio, como lo de las hemorroides. Cogí el periódico e hice unos cálculos. Decidí que me lo tomaría con calma. Buscaría un piso donde más me gustase, en la zona del parque, lejos de la casa de mis padres, lejos también de la de Antón, claro, que él no vive en la ciudad con la plebe. Pero en esa zona no hay mucha cosa ajustada a mis posibilidades, claro. Últimamente esta es la única idea que me anima.
3:05:58
S…
Speaker 1 (videoplayback)
La guardo como un tesoro. Por las noches cuando llego a casa cansada y mi madre comienza a rayar con mis hábitos poco estéticos y la necesidad de comprar ropa cada temporada, mi padre refunfuña por ahí que el celta va mal y mi hermano despotrica sobre el instituto, yo cierro la puerta de mi habitación diminuta sin ventana y pienso en mi piso. En el piso que me va a dar igual que me coma casi la mitad del sueldo, en poco más tengo que gastar.
3:06:26
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Precisamente veo un anuncio interesante en el periódico de hoy, que estoy revisando antes de comenzar la tarde en la calma de mi mesa. Cojo el teléfono y cometo la infracción más habitual de la población activa, utilizar el trabajo para resolver asuntos personales. —Buenas, llamaba por el anuncio del piso de alquiler. —Sí, dígame, ¿quiere pasar a verlo? —Me gustaría, sí. —¿Cuándo podría ser?
3:06:55
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Tiene tiempo hoy por la tarde. Podría entre las siete y las ocho. Estupendo, entonces nos vemos a las siete en la entrada. ¿Sabe dónde es la calle? Sí, gracias. Procuro no hacerme ilusiones. Con los pisos pasa siempre igual. Una piensa, ay, es asequible, está en la zona que me gusta y luego descubre que es un cuchitril que se cae a pedazos o que no tiene lavadora o cosas de esas.
3:07:25
S…
Speaker 2 (videoplayback)
En fin, ya veremos. Me pongo a trabajar un poco. Estoy pendiente de una llamada. Como secretaria una tiene sus recursos. A veces mis jefes me piden información sobre los clientes y tengo que buscarla donde puedo. Y una fuente fiable es la hemeroteca. No para descubrir cosas top secret, claro, esas no salen en los periódicos. Pero si las cotizaciones en la bolsa y cosas de esas.
3:07:55
S…
Speaker 2 (videoplayback)
O noticias en las columnas laterales que pasan inadvertidas y luego tienen alguna relevancia. Esa es una de las partes que más me interesan de mi trabajo. No se da muy a menudo, claro. Más a menudo se da lo de recibir llamadas y organizar pedidos y ferias. Pero cuando se da siempre tengo mi contacto excepcional. Mariana, la de la biblioteca, como la llamo yo. La biblioteca es desde siempre uno de mis lugares favoritos.
3:08:26
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Más que nada, y dejando a un lado la historia con Manu, del que no volví a saber nada desde que empecé mi relación con Antón, porque es un lugar donde se puede estar tranquila. En la época de la carrera iba a estudiar allí y después, cuando acabé, seguí con el hábito de salir del trabajo e ir hasta la biblioteca. A veces simplemente para escoger un libro y llevármelo a casa.
3:08:50
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Muchas otras para cogerlo y leerlo allí sentada en una de las mesas, con la buena iluminación y el silencio. Y Mariana es la encargada de la biblioteca, que de tanto verme ya me hace hasta favores. El favor de mirarme en el fondo de la hemeroteca, en las fichas, si hay alguna información sobre el consorcio tal o cual. Las cotizaciones de bolsa de tal empresa en el mes de mayo del 98. Hace unos días que la llamé para una pequeña consulta.
3:09:20
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Esta se remontaba un poco más atrás del 98. Ni siquiera sé si aparecerá en algún periódico, pero sé que si aparece ella será capaz de encontrarlo. Un lince, Mariana. Me doy cuenta de que es curioso, con tanto quedar con Antón después del trabajo nunca se me ha pasado por la cabeza invitarla a un café cuando sale de la biblioteca. ¡Qué vida hará!
3:09:45
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Mientras me dedico a imaginarle un piso y una vida a Mariana, voy organizando la correspondencia y demás asuntos de la oficina. Estoy haciendo unas fotocopias para un dosier cuando suena el teléfono. Voy a cogerlo a mi mesa.
3:10:00
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Tampoco es un rincón de privacidad, está en la entrada, a la vista de todo el mundo, a la orden de todo el mundo, que para eso está la secretaria. Pero en este momento no hay nadie. Así que estupendo. Vaya morro tiene la gente. Se coge la tarde libre cuando le da la gana. Luego no va a ir mal la economía. Diga. Hola, Rebeca. Soy Mariana. Tienes ahora un momento. Claro.
3:10:33
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Cuéntame. ¿Te he encontrado algo? Me ha llevado mi tiempo y mi esfuerzo, hija, que a tu Davinia la tuvieron bien escondida. Pero en aquella época había una hoja volante clandestina en gallego de la que poca gente sabe, pero que yo conozco y sé dónde se guarda. Eres una ardilla, chica. Una que sabe hacer su trabajo. Además nunca se me ha pasado la vocación de detective, me encanta esto de andar hurgando en el pasado buscando cosas.
3:11:04
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Por eso lo de bibliotecaria, la hemeroteca entera, el pasado enterito aquí en la mano pero dejemos la filosofía, que las dos estamos en el trabajo. Tranquila. Yo estoy sola. Cuéntame. ¿Cómo te suena esto, venganza en Vilaxoan acaba en doble muerte? La noticia que sigue describe cómo una mujer, don Reverendo, puede ser tu Davinia.
3:11:30
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Yo creo que sí, intenta, intervenir en un dudoso caso de defensa de la honra, de su vecina Alteza P y acaba con la vida de Pesiglo, ilustre del pueblo de Blablabla, o sea, un pez gordo, después, ante la vergüenza por la ignominia cometida, se lanza al río y en él pierde la vida. Creo que casi hace falta una recomposición. O sea que el tal Pesan, un pez gordo, viola o algo similar a Alteza P.
3:11:59
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Y además nadie la cree, por eso dicen lo de que es un caso dudoso, imagino yo. Exacto. Y entonces Alteza P. seguramente amiga de la tía Davinia, quiero decir de Davinia, y ésta lo mata en venganza. Eso de que se suicidó por la, ignominia, tampoco me lo tragó. Seguro que la mataron. Sí. Creo que eso podría ser lo que pasó.
3:12:27
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Pero además es que la noticia señala que la mujer lo mató, por mucho que parezca increíble, con sus propias manos. Ya ves, entonces era normal comentar las noticias, cosa que ahora no se hace abiertamente y así estamos de niveles de censura. Por lo menos entonces daban la cara. O sea, que a la periodista o al periodista le debió de parecer un flipe que una del sexo débil liquidase a un individuo a mano. Como el detergente.
3:12:57
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Sí, me hago una idea de que la tía Davinia era una mujer capaz, conociendo a su sobrina nieta o como se diga. Vaya historia. O sea que la pobre de la mujer intenta defender a su amiga y casi la linchan. Y el cabrón de él seguro que seguiría impune. Casi como en la actualidad, no. Pues sí, hija, si yo ya digo que las cosas no han cambiado tanto como dicen. Para nada. Oye, tengo que dejarte.
3:13:28
S…
Speaker 2 (videoplayback)
Si quieres te envío una copia de la filmina o la pasas a recoger tú cuando quieras. De acuerdo, ya te llamo yo. Cuando cuelgo el teléfono no consigo que se me pase la cara de impresión. Caray con la tía Davinia. Matilde va por fin a recuperar lo que era suyo, la memoria que le quitaron en la aldea esa. La simple idea me produce una honda sensación de alivio.
3:13:53
S…
Speaker 1 (videoplayback)
como si el horóscopo pusiese que el día va a traer momentos de reconciliación o algo así, ¿quién sabe lo que dicen los horóscopos? Me resulta ya difícil concentrarme en el trabajo. Ordeno las últimas carpetas, acabo las fotocopias que había dejado colgadas, y decido que por hoy ha estado bien, que después de las raciones hardcore ahora toca gozar un poco, por lo menos para confirmar la teoría esa del yin y del yang.
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Speaker 1 (videoplayback)
Parecía ir todo tan mal, a ver si me corresponde otra parte mejor en lo que queda de día. Ahora estoy que no consigo tranquilizarme. Por una parte está la visita al piso y por la otra la transmisión de la noticia a las demás. Cuando hablé por primera vez de ir a clase de calceta casi se le salen los ojos de las órbitas a mi madre. Que si eso era cosa de viejas, que me dedicase a ir al gimnasio y me concentrase más en mi figura, que seguramente acabaría dándome de comer.
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Si por ella fuese ya estaría en una agencia de modelos y a ser posible en un certamen de belleza. Creo que nunca entenderá que a mí no me interesa nada.
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de eso. Me da asco. Miro a Matilde, por ejemplo, los problemas que tiene por algo tan absurdo como la apariencia física. Algo por lo que no se lucha, algo con lo que se nace. Vaya mérito. Una mierda de mérito. Y yo sé que tengo ese privilegio y es como darme asco a mí misma porque detesto, odio las ideas que me hacen una privilegiada. Una privilegiada y al tiempo una esclava.
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Prisionera igual que Matilde, solo que de otra manera. Prisionera en este trabajo, en mi relación con Antón, que cree que soy tonta y me lleva de mascota para presumir, prisionera de las malditas entrevistas de trabajo en las que solo me miran las piernas. Y yo emperrada en no dejarme atrapar. Por eso fui a clase de calceta. ¿Qué era de viejas? Pues genial. Por mí como si era de abejas.
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Speaker 1 (videoplayback)
Necesito poco más para empezar a dar coces. Ya no va quedando nadie por la oficina. A mí me toca siempre apagar las luces y cerrar. Cuando ando de reconocimiento noto que alguien entra y se pone a dar vueltas en el despacho de Marta. De ella. La que me da órdenes en tono despectivo. La que se cree superior a todo el mundo. La que cree que maneja a los jefes y que sin ella nada funciona en la oficina.
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Speaker 1 (videoplayback)
La que se dedica a hablar mal del resto del personal. La que piensa que soy una chacha de la época de la esclavitud. La que me pide que le baje a por un café, rubia, no debe de saberse muy bien mi nombre. Aunque sea su obligación saberlo. Me quedo acechando un instante y me doy cuenta de que hay dos voces. Un hombre y una mujer. Me sigo encaminando hacia el despacho de la gerente, que queda justo al lado de mi mostrador, camino de la puerta.
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Speaker 1 (videoplayback)
Tengo la obligación de echar un vistazo y comprobar que todo está en orden antes de marcharme. Ya se me ha puesto un nudo en el estómago con la intuición. Un nudo con la intuición y con una cierta rabia entre ceja y ceja, entre los cuernos, porque por una vez estoy por encima de ella. A mí me protege la oficialidad. Que para el caso es una tontería como otra cualquiera. Pero la sociedad traga con ella. Me digo que tengo que abrir la puerta.
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Speaker 1 (videoplayback)
Y ahí los veo. A los dos. Cariñosos. Al lado de la mesa. Al verme se separan como repelidos por la corriente. Antón creo que empieza a decir algo pero supongo que el sonido de mi bofetada lo interrumpe de golpe. Zorra. Grito. Y salgo con una sonrisa por la puerta. Cuando bajo del bus en las inmediaciones del piso, poco antes de las siete, creo que llevo las mejillas coloradas.
3:17:58
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Speaker 1 (videoplayback)
El bus iba lleno de gente, como siempre. Gente que habla y que está viva y que me hace sentir a mí también viva, parte de la ciudad, parte de un algo. Las mejillas coloradas como si me diese el viento del martes. Y la sonrisa todavía me dura. Cada vez mis pies van más firmes por la calle, soportando mi ligero peso de metro ochenta y cinco, mis amplios centímetros de pierna.
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Speaker 1 (videoplayback)
La gente me mira aún más de lo habitual, a pesar de mi total falta de intención de llamar la atención. Tal vez no pega la mirada salvaje en la rubia boba. Me falta rugir para ser una leona, pienso y río sin más por la calle, como una loca. En la puerta espero solo un minutito y aquí llega la misma mujer que me atendió por teléfono. Es una mujer bajita y regordeta, con la cara simpática. Me cae bien.
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Speaker 1 (videoplayback)
Le falta ese aire cutre que parece que tienen muchas caseras. El edificio por fuera no se diferencia de los demás que hay por los alrededores del parque, esas horribles construcciones de pisos. Habrá que ver qué hay por el interior. Hola, ¿cómo está? Me gusta que me trate de usted, incluso si se me ve a la legua que soy una pipiola. Muy bien. Rebeca, le tiendo la mano. Rosa. Subimos al piso.
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Speaker 1 (videoplayback)
Claro. Un par de frases más en el ascensor. Es un octavo. El piso de la última planta. Encendemos la luz de las escaleras. La mujer, Rosa, busca las llaves. Primero la cerradura de arriba y luego la de abajo. Seguro que tiene todo algo de polvo, pero no se preocupe que si le interesa mando limpiarlo. Tranquila. Y en esa se abre la puerta. Y la luz de la tarde me da en la cara.
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Speaker 2 (videoplayback)
Hay una ventana enorme en la sala de estar.
3:20:00
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Speaker 1 (videoplayback)
Oigo que Rosa me indica que la cocina está a mi izquierda, es pequeñita pero muy bien aprovechada, con su lavadora, la nevera y la cocina eléctrica con su horno. En la sala de estar, además de la ventana que me fascina, hay un sofá y un mueble con estanterías. Paso por la puerta que deja atrás la sala de estar para entrar en el dormitorio y veo entonces algo que me encanta. Además de la cama y una mesa hay una mecedora. Una mecedora.
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Speaker 1 (videoplayback)
justo al lado de la ventana, y ahora mismo le está dando la luz. La mecedora es un trasto viejo, si no la quiere podemos subirla al desván, me dice Rosa. Está de broma. No, para nada. Me parece estupenda, y de hecho esto indica poco mi sentimiento en este instante. Lo indica poco porque en realidad acabo de imaginarme sentada en ella calcetando. Y esa simple idea ya me ha dado la medida de eso que llaman hogar.
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Speaker 1 (videoplayback)
Me da igual que el resto esté pelado, y que las ventanas no sean dobles y que vaya a entrar ruido de la calle. Me da igual que la cocina sea pequeña y la lavadora vieja. Además, en el dormitorio también hay una terraza. Cuando salgo veo las copas de los árboles del parque, doradas con el sol las que tienen hoja. Hay gente corriendo. La veo desde arriba. También los coches en la calle que me separa de la naturaleza. Este es.
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Speaker 1 (videoplayback)
¿Cuándo podría entrar? Solo quedan un par de asuntos prácticos que resolver. En el autobús me aferró a mi mochila de patchwork. De ella sobresalen las agujas y algún hilo negro de la chaqueta cruzada que me estoy haciendo. Es una chaqueta ancha y muy larga. Me llevará mucho tiempo porque la lana es muy fina, las agujas del 2,5, y además tiene pelo. Pero a mí me gustan las cosas que evolucionan despacio.
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Speaker 1 (videoplayback)
Pienso que en el nuevo piso la clase de calceta también me quedará un poco más cerca. Otra ventaja más. Por delante de mis ojos va pasando la ciudad que hoy parece distinta. Hay cosas que ni el cabrón de la entrevista ni la arpía esa y Anton pueden arrebatarme. Voy agarrada a la barra del bus, pensando mientras pasan edificios por delante de la ventana en cómo será marcharme a mi piso. Entraré el fin de semana. Estamos a jueves.
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Speaker 1 (videoplayback)
Pienso que hoy sería un buen día para hablar con mis padres. Tal vez mi madre hasta llore, quién sabe, incluso si luego a veces me recrimina que mi padre tiene que seguir ganando para mí. Cosa que por otra parte no es cierta, porque yo contribuyo a todos los gastos de la casa. Claro que me imagino que sus comentarios iban dirigidos a otro fin, mi boda. Porque para ella la única manera de que yo dejase la casa era pasando por el altar.
3:22:58
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Speaker 1 (videoplayback)
Tal vez un par de meses, un año como mucho de vivir juntos, que mi madre sabe que hay que ser más moderna. Que hoy en día esas cosas son normales. Pero lo de que yo dejase su casa para vivir sola no creo que lo conciba. Habrá cena familiar como cada día. Mi madre hablará de los asuntos sociales más importantes, que en realidad a ella lo que le interesan son los problemas reales de la sociedad española.
3:23:25
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Speaker 1 (videoplayback)
El desempleo, las drogas, la corrupción, el terrorismo, esas cosas que salen por la tele y que comenta sin cesar. O tal vez llegaré a casa y la cena estará en el horno y mi madre estará calcetando junto a la mesita de la sala, junto a la lámpara, con las gafas de cerca puestas. Entonces recordaré que fue mi madre quien me enseñó a calcetar, cuando era pequeña, en un día de invierno.
3:23:51
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Speaker 1 (videoplayback)
Y mi hermano, que andaba por allí, aún más pequeño, quiso luego aprender también y ella accedió, tal vez para que se callase la boca. Y de hecho mi hermano tenía una destreza sorprendente con la aguja, pero nunca le enseñó a hacer más que bufandas. Hasta que se llegó a desarrollar como un auténtico inútil. Pero eso no es solo responsabilidad de mi madre. Lo recordaré si la veo calcetando.
3:24:19
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Speaker 1 (videoplayback)
Ella también me enseñó otras cosas, seguramente las iré recordando cuando ocupe por fin mi lugar en el piso, en mi mecedora, en mi ventana de luz. Hago un recordatorio breve de las cosas que tengo que recoger en el piso de mis padres y no son muchas. Mis libros, mi ropa, algunos recuerdos más. Me llegará con cuatro cajas. Tal vez mi padre me lleve en coche. Callado, no creo que opine sobre el tema.
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Speaker 2 (videoplayback)
Tal vez luego por la noche le dirá algo a mi madre cuando ella se lamente, pero a mí no me dirá directamente nada. Si le pido que me ayude me ayudará y si no se lo pido seguirá leyéndolo.
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Speaker 1 (videoplayback)
resultados de la liga. Y mi hermano tal vez se alegre por tener más espacio en casa. Y otra casa en la que venir a incordiar. El autobús llega a mi parada. Recorro la calle con paso ágil. Abro la puerta del centro, luego la puerta de nuestra sala y allí están. Escuchad, traigo noticias que contar. Cuello. Extraño atraco se salda con una víctima.
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Speaker 2 (videoplayback)
A las 21.30 horas de ayer se produjo un intento de robo en unos conocidos almacenes de la Plaza de América. El encargado de la tienda, F. Majestad R., de 35 años, falleció cuando se disponía a cerrar la puerta de la parte posterior de su establecimiento y fue atacado por el asaltante, al parecer de baja estatura, con un objeto contundente hasta provocarle la muerte.
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Speaker 1 (videoplayback)
A pesar de eso, el ladrón no se llevó ninguna pieza de la tienda, pero sí descosió gran cantidad de ropa femenina. Este hecho lleva a la policía a sospechar que se trate de un perturbado mental y ya se han detenido algunos sospechosos. Señor, tú eres grande en tu misericordia. Apiádate de nosotros. Vaya, alguien le ha cambiado el pelo a la Virgen, supongo que habrá sido Antonia. Claro. Ha sido Antonia.
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Speaker 1 (videoplayback)
Si no he sido yo, ha sido ella. El padre Serafín entra desde el presbiterio. Yo lo observo como tantas otras veces. Él ni se da cuenta. Como tantas otras veces. Anda revolviendo en el altar entre una cosa y otra. Ahora está ya un poco mayor. Aún así le duran los ojos azules de siempre. Yo sigo de rodillas mientras recuerdo cómo solían revolotear a su lado las muchachas. Y él nada.
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Speaker 1 (videoplayback)
Me pongo en pie. Ah, Elvira, no te había visto. ¿Necesitas algo? No, no, solo venía a ver las imágenes, limpiarlas un poco y ver si las flores están frescas. ¡Ay! ¿Qué sería de la parroquia sin ti? Yo voy a seguir a lo mío, sonríe y se gira. A la mitad de camino se para, se vuelve y dice, por cierto, ¿te importaría de paso limpiar un poco el presbiterio?
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Speaker 1 (videoplayback)
Llevo tantos años metida en esta iglesia que ya es más mi casa que la habitación esa donde me recojo por las noches. Vigilias, rosarios y misas, fiestas de guardar, penitencias y procesiones. Toda una vida. Las llaves las llevo en una cadena al cuello, con una cruz de caravaca. A veces el padre Serafín me pide que abra yo para que vaya entrando la gente mientras él está aún en la casa parroquial haciendo sus cosas.
3:27:53
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Speaker 1 (videoplayback)
A mí es lo que más gloria me da. Estar aquí sola con mis imágenes. Enciendo las luces, conozco bien los botones. Y luego los cirios. Reviso que las cristaleras no tengan telarañas, mucho menos las imágenes, madre del amor hermoso. Y si identifico alguna, llamo de inmediato al servicio de limpieza, que las cristaleras son lo único con lo que no puedo ponerme yo, y mucho menos Antonia.
3:28:22
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Speaker 1 (videoplayback)
Antonia quería hacer valer sus razones y todo, y andaba erre que erre que tenía que subir a limpiar las cristaleras. ¿Quién la viera? Cuando le dije que como se subiese a lo alto vendrían los viejos a verle las bragas, se acabó la historia. La iglesia cambia con las estaciones. Es como debe de ser andar por el campo. La luz entra de manera distinta, yo sé las horas que dan antes de que toquen las campanas, solo por la luz.
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Speaker 1 (videoplayback)
Cuando le da a San Francisco la luz en invierno quiere decir que estamos por las doce. Y ahí van las campanas. Don don don. Ahora son automáticas. En eso Antonia y yo somos del mismo parecer. A ninguna de las dos nos gusta. Antonia quería también subir a tocar, pero volví a decirle lo de vérsele las bragas desde lo alto. Aunque no lo tenía muy claro, ¡ay, Elvira, me dijo!
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Speaker 1 (videoplayback)
Tienes cada cosa tú también tú crees que con lo medio cegatos que andan ya los viejos a estas edades van a tener ojos para verme a mí el ribete de la combinación allá arriba. Y yo le contesté que la necesidad agudiza los sentidos, dejó la idea. Suerte que tuvimos, que andar a todas horas dale que dale a las campanas es una lata. Y con la cabeza que ésta tiene, como para volver loca a la gente. Tocaría las 3 a las 12 y cosas así.
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Speaker 1 (videoplayback)
Aunque eso seguro que tendría encanto, hasta pensarían que era un milagro. Un día de estos, cuando seamos aún más viejas, subiremos y lo haremos, soledad.
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Speaker 1 (videoplayback)
lo por hacerlo. En fin, lo que había era que tener a alguien que se ocupase de eso pero con la población de feligreses que hay ahora, mejor que los curas los usen para otras cosas. A mí los relojes no me engañan, ánimas del cielo. Echo un vistazo al altar mayor, a los altares laterales, salgo al pasillo, me arrodillo, me persigno y entro en la sacristía, donde están en un armarito las cosas de la limpieza.
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Speaker 1 (videoplayback)
Antonia ha vuelto a comprar ese chisme del suelo que huele que apesta. Lo dejaré para el final, que luego siempre me lo pisotean todo y como al principio. Le iré dando al resto y al final cierro la puerta y amén. Empiezo por pasarle el polvo a las imágenes menores, igualmente benditas ellas, y me da por pensar en cuando era joven y venía aquí para estar algo sola, para que me dejasen en paz, que en casa no había más que jaleo todo el día.
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Speaker 1 (videoplayback)
Yo prefería hablar con Santa Marta y San Antón. Los bailes no me interesaban. En los barrios había unos campos en los que se reunía la mocedad a bailar. Los domingos por la tarde venga a mover los pies. Mis hermanas y primas querían ir siempre y yo tenía que acompañarlas. Pero como era la pequeña no me tocaba más que mirar cómo iban detrás de los chicos el día entero. Y luego comentando que si fulano les había echado un ojo y que si mengano les había dicho no sé qué.
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Speaker 1 (videoplayback)
A mí aquello me parecía un aburrimiento. Lo de bailar no me llamaba nada. Y además eso de estar tan cerca de los hombres seguro que era pecado, lo decía mi abuela, que ya no quedaba decencia, por los clavos de Cristo. Así que pronto dejé de ir, cuando ya tenía edad para decidir solita. A mí lo que me gustaba era estar en la iglesia. Por aquí pasaba todo el mundo.
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Speaker 1 (videoplayback)
Con un poco de tiempo, una podía reconstruir toda la historia del barrio. Si Seara estaba bien con la mujer o no, si la de Reixa andaba calentando otras camas, Dios la perdone, si los niños de Tul iban bien en la escuela o no. Yo me sentaba y miraba. Y rezaba, claro, ante todo. Mis buenos rosarios, Ave María Purísima del Cielo. Un rosario tras otro. Cuando aún eran en latín.
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Speaker 1 (videoplayback)
Con cada rosario me sentía más cerca de la vida de Cristo. Del sacrificio y de la entrega a la meditación. Y en esas, cuando jubilaron al cura viejo de la parroquia y lo mandaron a una casa que tenían los curas por Ourense, llegó el padre Serafín. Para mí que no llevaba muchos años fuera del seminario, era bien jovencito. En las cosas que decía tampoco había mucha diferencia con el cura viejo.
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Speaker 2 (videoplayback)
Hizo una reunión en la iglesia el primer día, cuando aún estaba el viejo, y habló de los sagrados sacramentos y otras cosas que ya no recuerdo. Lo que sí recuerdo fueron los ojos de mis hermanas, de las primas y de las demás chicas del barrio, por las ánimas del purgatorio, que había que ponerles una verja, vaya miradas.
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Speaker 1 (videoplayback)
Yo que estaba tan tranquila en mi iglesia y bailes da a todas por interesarse así de repente por las cosas de la Santa Madre Iglesia, solo para verle los ojos azules. Fue una época en la que las novenas andaban muy animadas. Parecía que habían cambiado el baile por los grupos de oración. A mí lo de orar en grupo no me gustaba, Dios me perdone, más que en la Santa Misa.
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Speaker 1 (videoplayback)
Así que yo seguía aquí en mi banco, cuidando de mis imágenes de San Antonio y Santa Marta día sí y día también, y ellas perdiendo el refajo por el padre Serafín. Pero pronto se debieron de dar cuenta de la estupidez de perder el refajo por una sotana y poco a poco se fueron casando todas. Todas menos Antonia y yo. A decir verdad, esta es la primera vez que pienso en que Antonia no se casó. ¿Por qué sería?
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Speaker 1 (videoplayback)
Yo sé perfectamente por qué no me casé yo, pero ella. Tanto tiempo y tan extrañas. Seguramente nunca había caído en la cuenta porque a mí lo de casarse nunca me pareció un paso natural, como le pasa a la mayoría de la gente. Y mira que le dieron vueltas en una época. Que a ver si me casaba, que si esto y lo otro. Yo no creo que tenga que haber ninguna razón para no casarse, aunque parece que todo el mundo quiere una explicación.
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Speaker 1 (videoplayback)
Antonia, ni idea. No le daría la gana, como a mí. Lo que sí es cierto es que, no le voy a preguntar, vaya falta de educación, Virgen Santísima. Y, pensándolo bien, ¿a quién le puede importar ya, con lo viejas que somos las dos? Ser vieja tiene muchas desventajas, sobre todo del cuerpo, no nos vamos a engañar. Que ahora...
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Speaker 1 (videoplayback)
duele todo, día sí y día también. Pero también tiene muchas ventajas. Porque ahora sé mucho más. Lástima no poder volver atrás. Me doy cuenta de las cosas absurdas que pensé durante mucho tiempo, solo por vicio, Dios me perdone. Quiero decir que tenía el vicio de pensar así, no que fuese viciosa. Creo que lo estoy enredando.
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Speaker 1 (videoplayback)
El caso es que cuando una es joven aprende como una esponja y luego poco a poco va desaprendiendo. A mí me pasó mucho. Yo creía, por ejemplo, todo lo que mi abuela, Dios la tenga en la gloria, me contaba. Que si la carne era pecado, que si esto y lo otro era pecado. Pero sobre todo la carne. Y yo al principio lo creía todo sin decir ni pío. Hasta que después empecé a pensar, vaya manía con lo de la carne.
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Speaker 1 (videoplayback)
¿Y qué daño hace la gente siendo feliz, demonio? Ninguno. Si de algo vale estar aquí sentada el día entero viendo el tiempo pasar es que también se ve pasar gente. Cada vez menos, eso sí, y toda parecida, quiero decir católica, pero gente a fin de cuentas. Y eso da mucha entrada a lo que ahora llaman psicología humana, vamos, lo que hace y piensa la gente.
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Speaker 1 (videoplayback)
Si a mí me hubiesen dado estudios en eso las cosas serían diferentes. Pero ya es un poco tarde. Por desgracia, en mis tiempos, que es otra cosa que tiene ser vieja, tener la sensación de que se te ha pasado la oportunidad para hacer muchas cosas, como lo de estudiar, eso de estudiar no era la moda. Y mucho menos para las chicas como yo. En mi casa no éramos pobres del todo, pero éramos tantos que no había suficiente.
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Speaker 1 (videoplayback)
Y la época de la posguerra fue difícil. El hambre y el caldo de patatas y cebolla. El pan duro. Para más estudiar. En el barrio solo había un colegio viejo que había cerrado, uno de los de la república, y luego más allá el colegio de pago. Uno de monjas para chicas que llevaban uniforme. Yo aprendí a leer y a escribir en la iglesia. Antes del cura viejo hubo otro, más viejo todavía, claro.
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Speaker 1 (videoplayback)
porque yo entonces no levantaba un palmo del suelo. El caso fue que le pedí si me enseñaba a leer en la Biblia, que yo tenía curiosidad por saber que ponía el libro gordo aquel. Y el cura accedió. Y si una aprende a leer en la Biblia puede leer cualquier cosa, que en ella están casi todas las palabras. Para mí eso ya fue algo que le debía a mi iglesia. El primer paso para no salir de ella.
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Speaker 1 (videoplayback)
Después de eso veía a las niñas bien salir de la escuela con sus libros y las trenzas con lazos de raso y no les tenía envidia ninguna. Sonreía sin dientes casi como ahora, solo que esta vez no me volverán a nacer y yo ya estoy más bien para leña de la cocina. Leyendo la Biblia me di cuenta de que orar era una cuestión importante. Me lo dijo una vez un cura, ¿te das cuenta, Elvira? Cristo, antes de tomar cualquier decisión, se retiraba a orar.
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Speaker 1 (videoplayback)
Y tenía razón el cura aquel. Pero Cristo también hizo muchas cosas y yo a veces, Dios no me lo tenga en cuenta, tengo mala conciencia porque parece que hacer hacer no hago nada. Nada excepto observar. Luego busco consuelo, ánimas del purgatorio, en cualquier cosa. Y el otro día seis en la tele a un fotógrafo que hablaba de que lo más importante para hacer la foto es decidir lo que se muestra.
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Speaker 1 (videoplayback)
Así que yo he debido quedarme en la fase más importante, jesucito de mi vida. A la gente siempre le gusta más hacer que observar. Y si hacer es en beneficio propio mejor que mejor. Y observar, aunque pueda parecer no hacer nada, es comprender. Por ejemplo, a mi pitusa no me ha contado nada, creo que ni siquiera he hablado con ella más que cuando rezamos juntas después del responso.
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Speaker 1 (videoplayback)
Sin embargo, sé que a veces lleva unas gafas y un pañuelo porque tiene marcas moradas que esconder. También sé quién se las hace, que ese también viene por la iglesia. Y es fuera donde debería quedarse, Dios me perdone. Que la Santa Madre Iglesia tanto rasgarse las vestiduras por no sé qué herejías tontas y luego dejan que uno de esa casta cruce por la puerta y ande, nunca mejor dicho, como el cura por la iglesia.
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Speaker 2 (videoplayback)
El Señor tendrá piedad de mí por decir estas cosas y juzgar de esta manera, pero también Jesús nuestro Salvador hecho del templo a los que comerciaban y éstos, y quien los acoge, son mucho peores. Si una vieja como yo puede verle los morados, no se los verá entonces el cura, que tiene mucha mejor vista.
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Speaker 1 (videoplayback)
Pero la gente, ánimas del cielo, no quiere ver. Para eso hay que sentarse y observar. Yo ya digo que tengo ese defecto de no hacer, pero por lo menos sé que las cosas pasan, Santa María nos acoja. Una vez, que conste, intenté hacer algo. Cogí y fui hasta la sacristía y le dije al padre Serafín, oiga, padre, no se ha fijado en Pitusa. Él se estaba quitando la sotana.
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Speaker 1 (videoplayback)
¿Y qué es lo que ha pasado, Elvira? Contestó. No se ha fijado en que hoy anda con un ojo morado. Y no se habrá caído. Me dijo él pasando la mano por encima de la sotana, que era también de color morado, el color del sufrimiento y de la pasión de nuestro señor. Ay, padre, yo creo que ha sido el marido. Yo en ese momento me quedé un poco parada porque no tenía intención de decir tanto.
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Speaker 1 (videoplayback)
Es que a las viejas siempre se nos toma por cotillas y yo no tengo afán de andar metiendo las narices en la vida de los demás. Lo que pasa es que eso ya me parecía una cosa muy grave. Iba él y me dice, eso no puede ser, Elvira, que Alberto es uno de los que más ayuda en la iglesia. Yo seguí observando al tonto, Dios no me lo tenga en cuenta, pensando que me iba a decir otra cosa cualquiera.
3:41:25
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Speaker 1 (videoplayback)
Es que ayudar en la iglesia es una buena cosa, pero tampoco quiere decir que sea una por eso una santa. Y ese pájaro seguro que no lo era. Pero el padre Serafín no dijo ni pío. Y yo, que soy un poco testaruda, no me quedé a gusto. Pero ¿y cómo iba a tener el accidente ese? Yo insiste que te insiste. Pues sería limpiando, Elvira, que sé yo.
3:41:52
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Speaker 1 (videoplayback)
Y yo venga a pensar, sí, claro, limpiando, limpiando, ni que fuese como tirarse de un puente, como esa historia que hacen ahora los jóvenes. Estaba claro que el padre serafín de limpiar que se diga no tenía mucha idea. Era lo que me faltaba por oír. Los peligros del paño del polvo. La fregona asesina. Virgen Santa de la Caridad.
3:42:18
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Speaker 1 (videoplayback)
Nada, que yo no me quedaba a gusto, así que me iba a lanzar a otra arremetida cuando va el padre Serafín y dice, mira, Elvira, es mejor que no vayas con esos cuentos por ahí. Para la poca parroquia que tenemos, sobre todo hombres, como para perder alguno. Ahí sí que me mató. Me quedé en el sitio. Y decidí que el padre Serafín mejor sería que se dedicase al sermón.
3:42:45
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Speaker 1 (videoplayback)
Y ni eso, que alguien que no observa ni actúa no creo que pueda, Dios me perdone, dar sermón que valga. Eso de lo que hablo pasó ya siendo yo vieja, no vayamos a pensar, que una nunca acaba de perder la inocencia. Me llevé un chasco de mucho cuidado. Observando observando también seis que Renata iba a morirse, pero eso sí se lo cuento a alguien hasta me tomarían por loca y todo. Eso sí que es una ventaja de ser vieja, anda que sí.
3:43:15
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Speaker 1 (videoplayback)
La gente da por sentado que la azotea no está en condiciones. Aún así no se lo dije ni a un alma. Me lo guardé para mí. Pero lo seis perfectamente. De tanto observar una va aprendiendo. Y yo le seis la luz que se le iba apagando. Igualito que cuando a Moncha se le murió el hijo en aquel accidente. Solo que ella poco a poco fue recuperando algo de luz. Yo creo que es el alma que se marchita o que se marcha o algo.
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Speaker 1 (videoplayback)
El caso es que sabía que Renata iba a morirse. Y cuando me lo dijeron yo ya había sentido la pena antes. Y fui al velatorio con la sensación de haberme despedido ya de ella cuando la veía en el cuarto banco, bendita que era la buena mujer. Últimamente no hay más que funerales. Las bodas y los bautismos, las primeras comuniones, me gustan mucho más, claro está. Pero los funerales son mucho más intensos, la Virgen me perdone.
3:44:15
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Speaker 1 (videoplayback)
A mí ya me llegará la hora en breve. Solo que yo, ilusa, no consigo hacerme a la idea y sigo pensando que me queda un montón de cosas en que pensar. En los funerales la gente está destrozada. Yo casi puedo ver cómo se aferran a la persona, pero la persona está muerta y ya no vuelve. O tal vez vuelve, pero ¿quién se da cuenta? Santa Marta bendita, me he quedado ensimismada.
3:44:43
S…
Speaker 1 (videoplayback)
Me pasa constantemente cuando me pongo a pensar en la muerte. Me pasa también en los funerales, porque hay tanto que ver. Y tanto que pensar. Se ve el dolor tan de cerca en las bodas y bautismos el dolor es con efecto retardado, Dios me perdone.
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la maldad. A mí eso de los trajes blancos y los ramos nunca me ha impresionado. Las flores sí que me gustan, me gusta cómo queda la iglesia de bonita toda enflorada, Dios nos llene de luz. Mis padres querían que me casase, claro. O si no que me hiciese monja. Llegó un punto en que desesperaron. Luego creo que desistieron. Primero no hacían más que invitar a chicos a casa cuando veían que ya todas mis hermanas estaban emparejadas.
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Speaker 1 (videoplayback)
Había cada tonto, virgencita del cielo. En cuanto me hartaba de aguantarlos empezaba a hablarles de las imágenes de San Antón y de Santa Marta y no había ninguno que lo soportase. Yo tenía claro que lo del matrimonio no me interesaba pero las cosas no eran como ahora, no podía decirlo. El matrimonio me daba asco. La consumación, quiero decir.
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Speaker 1 (videoplayback)
Y ya sé que es cosa cristiana, obligación de Dios, pero yo no podía superar el asco al pensar en tener a un hombre tan cerca de mí. Recuerdo cuando era pequeña, siempre con la misma cantinela. Elvira, Elvirita, mira que bien haces la empanada. Ya verás cómo te echas un buen marido. Yo quería jugar con los niños del barrio con las ruedas viejas pero no me dejaban.
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Speaker 2 (videoplayback)
Entonces todavía creía que podría estudiar y hacerme médica o algo así, científica, que a mí lo que me gustaba era mirar, sobre todo bichos, no sabía yo de eso de la psicología cuando era pequeña que si no los seres humanos son mucho más interesantes que los bichos. Estaba convencida de que podría aprender todas esas cosas en la iglesia, o es que no me habían enseñado allí a leer. ¿Y el catecismo? ¿Por qué no me iban a enseñar cosas sobre medicina o bichos?
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Pronto me dejaron claras las cosas en casa. De estudiar ni soñarlo. Lo que faltaba. Ya sabía leer y escribir y ya me bastaba. Así podía leerles las cartas de los parientes a mis padres y con eso tenía suficiente. En la parroquia lo único que hubo después de leer la Biblia fueron clases de bordado y cosas de esas, que había que hacer el ajuar. En esas fue cuando comenzaron a venir los pobres de los chicos.
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—Estás en edad de pretender, Elvira. Algún día tendrás que escoger a alguno. —No querrás quedarte para vestir santos, me gritaba mi madre. —¿Y qué pasa con vestir santos? ¿Cuál es el problema? gritaba yo de vuelta. Tanto hablar de vestir santos, tanto hablar de vestir santos, que lo debí de ver, inconscientemente, que se diría en la psicología, como la única salida.
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Speaker 1 (videoplayback)
Al principio no tenía ni idea de qué hacer cuando se me presentaba un pretendiente. No es que fuese guapa, ellos tampoco, Dios me perdone, que todos somos hermosos a los ojos de Dios y seguro que algo bueno tenían. Algunos. El caso es que al principio aparecían y empezaban a contarme que trabajaban en esto o en lo otro. Te daré buena vida, Elvira. La que tú te mereces. No tendrás que trabajar.
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Speaker 1 (videoplayback)
A mí se me ponían los ojos como platos. ¿Qué querrían decir con esto? ¿Y tú cuántos hijos quieres tener? Esta era una pregunta muy repetida. ¿Y a ellos quién les decía que yo quisiese tener hijos? Nadie, claro, pero se suponía que era mi vocación. Yo entonces ya iba mucho por la iglesia. Ya había rechazado los bailes.
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